A raíz de los ataques permanentes de los poderes económicos, políticos y mediáticos contra los sindicatos, utilizando argumentos recurrentes como el dinero que se embolsan en concepto de subvenciones, son no pocos los que me han pedido que escriba sobre este tema.
Un artículo elaborados por nuestra Federación de Servicios Financieros y Administrativos me brinda la oportunidad de dar respuesta a estas demandas, partiendo del hecho de que la Constitución Española reconoce a los sindicatos de trabajadores el derecho a constituirse, participar en las políticas públicas y en la planificación económica del Gobierno. Los sindicatos, en función de su representatividad representan a sus afiliados, pero también al conjunto de los trabajadores. Las elecciones sindicales permiten determinar la representatividad de cada sindicato, cosa que no ocurre con las organizaciones empresariales, en las que no hay elecciones libres.
CCOO ha ganado en las elecciones sindicales el derecho a participar en la negociación de la gran mayoría de los convenios colectivos que regulan los derechos y condiciones de trabajo en las empresas.
Los sindicatos reciben del Estado por esta acción sindical que desarrolla las leyes y las adapta a cada sector y empresa 15,7 millones de euros. Hablamos de más de 9.000 convenios y la mayoría de los trabajadores y trabajadoras regulados por un convenio colectivo.
Las organizaciones empresariales, todo hay que decirlo, reciben ayudas similares. Los partidos políticos reciben 84,4 millones de euros, la Casa Real 8,9 millones y la Iglesia Católica, sin reconocimiento constitucional en un Estado Laico, recibe 252 millones de euros.
Las asociaciones juveniles reciben 7,8 millones. La Federación Española de Futbol 4,8 millones. Las empresas privadas de prensa escrita y las televisiones privadas reciben 360 millones de euros, el Cine Español 89,6 millones de euros.
Los curas que trabajan en instituciones públicas como hospitales, cárceles y el ejército, reciben lo mismo que los sindicatos, 15 millones de euros.
Los profesores de religión nos cuentan 600 millones de euros y las subvenciones a los toros 564 millones de euros, aunque sólo merecen el interés del 28 por ciento de los españoles.
No parece mucho, la cantidad que reciben los sindicatos. Sin embargo siguen abundando los ataques según los cuales los sindicatos están comprados y no defienden los intereses de los trabajadores.
Veamos el caso de CCOO. Los más de 1.200.000 afiliados y afiliadas, con el pago de las cuotas, cada mes, aportamos 118 millones de euros al sindicato. Los servicios jurídicos para afiliados y no afiliados, apartan unos 20 millones de euros. Las subvenciones del Estado no llegan a suponer ni el 10 por ciento del total de nuestros ingresos.
Los poderes económicos, salvados de la crisis por el Estado. Los poderes políticos que mantienen sueldos públicos, subvenciones públicas y una corte injustificable de cargos a dedo, asesores, gabinetes, etc.
Los poderes mediáticos, que viven de la subvención y la publicidad de las Administraciones Públicas, saben todo esto, conocen la realidad.
Pero siguen atacando a los sindicatos, porque saben que son la barrera más sólida para frenar la avaricia, la especulación, la corrupción y los cambios que pretenden introducir para, a base de ajustes y recortes, hacer pagar a los trabajadores y sus familias, el coste de la crisis.
Para ello no dudan en utilizar dos tácticas muy ensayadas por los regímenes totalitarios, autoritarios y fascistas: “Las grandes masas sucumben más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña”, “una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”.
Nosotros elegimos cada día caer o no caer en esta trampa.
Francisco Javier López Martín
Secretario general de CCOO de Madrid
Estoy de acuerdo contigo Javier en lo esencial. Los sindicatos en España ejercen un papel que va mucho más allá de los que el resto de sindicatos europeos es capaz de hacer. En Europa la mayoría de los sindicatos no tienen el poder que tienen en España, por decirlo de alguna manera, en España los sindicatos podrían hacer más de lo que hacen con todas las atribuciones que se les han dado y con todo el poder de que disponen. Creo que esta es la parte en la que la gran mayoría de trabajadores-as está cabreada con las centrales sindicales mayoritarias. En España el diálogo social permite a los sindicatos intervenir en áreas prohibidas en otros estados de la Unión Europea. Vamos que en el resto de países europeos no tienen la capacidad de negociación que tienen en España. En el diálogo social se introducen elementos de todo tipo, y es por que aquí estamos acostumbrados a que el sindicato lo negocie todo. Pensiones, empleo, desempleos, salarios, condiciones laborales, etc. Todo por eso porque como vemos la gran capacidad que tienen los sindicatos, en ocasiones nos cabreamos cuando vemos que hay temas que podrían introducirse en la mesa del diálogo social, no solo como lastre sino como medidas concretas. Los sindicatos en España en el diálogo social intervienen en la Ley de Dependencia y establecen incluso el sistema de formación profesional y porque no decirlo a través de los consejos sociales de las universidades hasta se definen carreras. Los sindicatos UGT-CCOO negocian también si los trabajadores-as en situación de desempleo tienen derecho o no a participar en planes de formación. Los sindicatos pueden contribuir en una provincia, incluso a definir la política insdustrial. Es normal que mucha gente esté cabreada porque en realidad no está acostumbrada a ver tanta parálisis cerebral en el entorno sindical. Yo opino que se trata de que los sindicalistas no están a la altura de las circunstancias y que depende de que personas estén al frente se llevan mejor o peor las cosas. En cuanto a las subvenciones creo que si el sindicato se dedica a todo lo que he expuesto, y me he quedado corta, en áreas como igualdad, salud laboral, etc. Obtienen poco dinero del estado. Tal vez deberían quitar asignación a la iglesia o a otras insituciones que no hacen nada y darselo integramente a los sindicatos para que estos puedan dedicarse a todo. Bueno en palabras de muchos dirigentes hemos oído decir constantemente esto no es tarea de los sindicatos, los sindicatos solo están para defender y organizar a los trabajadores…tal vez se debería redefinir un poco el sindicalismo del este siglo…tal vez…
Anchi, tal vez deberias informarte un poquito mejor y ver q aunque los sindicatos puedan sentarse a la mesa para negociar o pueda proponer leyes, no son los q las aprueban, solo tienes q ver la nogociación del convenio de los funcionarios donde los sindicatos consiguieron un aumento de sueldo y luego lo q se aplico fué una bajada salarial, o puedes leerte la ley de igualdad propuesta por CCOO y la ley q se aprovo finalmente y ya veremos el caso q hacen nuestros politicos a la Inicativa de Ley Popular presentada por CCOO y UGT y avalada por mas de un millon de firmas el doble de las necesarias.
De todas formas el principal impedimento para q los trabajadores de este pais sean debidamente defendidos(y asi lo sientan) no es a mi modo de ver y por esperiencias practicas culpa de los sindicatos si no del sistema q padecemos. El hecho de q un derecho laboral(48 horas de descanso semanal, 12 h entre jornadas, antgüedad, categorias, salud laboral….) conseguido por los sindicatos, sea sistematicamente vulnerado por empresarios y q tenga q ser cada trabajador personalmente quien lo reclame sin q ello conlleve su aplicacion al resto de sus compañeros ni ningun tipo de sanción al empresario, lleva a los trabajadores a un sentimiento de indefensión y de convencimiento de q no se puede hacer nada y no merece la pena luchar.
Y que se nos quite de la cabeza, el poder y la fuerza de los sindicatos son los trabajadores su union y su lucha, sindicatos somos todos, aterricemos en la realidad y no pretendamos q los demas nos saquen las castañas del fuego.
Marisa, está claro que no pueden aprobar leyes pero es evidente que pueden promoverlas y que lo que se acuerda en esas mesas “va a misa”. Todo lo que se discute en las mesas de diálogo social en cada localidad de españa, provincia, autonomía o estado termina en acuerdo. A estas alturas negar que lo que se acuerda en una mesa de diálogo social entre patronal, administración y sindicatos no llega a legislarse es negar la mayor. En cuanto al tema de los funcionarios, yo no he hablado nada en mi respuesta acerca de esto, lo que he expresado claramente, es que el sindicalismo actual necesita un cambio una transformación, necesita adaptarse porque ahora no lo está. Y es evidente que no toda la culpa la tienen los sindicatos, tal vez tener una patronal caciquil, arcaica, de extrema derecha, intolerante, ratera y poco moderna sea una parte importante del problema. Pero esto no significa que los sindicatos no hagan una retrospectiva sobre que parte de culpa tienen ellos. Y estoy convencida que la fuerza de los sindicatos en España hace tiempo que ha dejado de estar sustentada por el poder y la unión de los trabajadores-as. Con más de cinco millones de trabajadores-as en situación de desempleo no se puede ir por ahí defendiendo solo a los que cotizan. El sindicato tiene intervenir, si cabe, en muchos espacios sociales que están directamente conectados con el empobrecimiento constante de la clase obrera. El sindicalismo debe modernizarse, debe estar por delante y dar respuesta a los nuevos retos que surgen, y en mi humilde opinión, ahora, no lo está. El debate ficticio acerca de la financiación sindical es peligroso porque desnuda solo una parte del problema y no intervienen en el mismo. ¿Porque se pone en duda la financiación de los sindicatos y no de la Iglesia y miles de ONG’S que no hacen nada? ¿Porque se mira con lupa la gestión económica de los sindicatos y no la de la patronal? Lo que si se puede afirmar es que los sindicatos en estos últimos 25 años han hecho un gran esfuerzo por hacer transparente su gestión económica y que no se vuelva a repetir pequeños deslices del pasado cosa que la CEOE no ha hecho ni la CEPYME, ni la PYME. Aunque asuste el dinero que manejan entre las dos centrales sindicales bajo mi punto de vista es insuficiente para toda la labor que el sindicalismo moderno podría realizar, ocupando espacios de intervención sociopolíticos que le corresponden y que ahora están en manos de organizaciones caritativas, claramente de extrema derecha. También porque no decirlo las organizaciones sindicales se ven obligadas a pasar por el tamiz de las EESS cada cuatro años sin embargo nadie elige a los patronos estos están ahí por designación divina, claro que nadie dice que en los centros de trabajo cada vez impera más la dictadura patronal, la poca democracia que había se ha ido diluyendo y ahora después del decretazo de la negociación colectiva más. Lo que tenemos que empezar a discutir es porque los trabajadores con empleo son cada vez más pobres. Porque las trabajadoras con empleo no llegan a final de mes. ¿Como puede ser que teniendo trabajo puedas estar en el umbral de la pobreza?
Te aseguro Marisa, que la única obsesión del sindicato es defender a los trabajadores. Primero a los que están parados, mayoritariamente mujeres y jóvenes. Segundo a los temporales y precarios y tercer, procurando que la igualdad de los trabajadores no se realice a la baja, empeorando las condiciones de precariedad y paro de cuantos han conseguido derechos laborales movilizándose y negociando.
Efectivamente, aunque hay sindicatos sin trabajadores no es nuestro caso y cuanto más hagamos por estar y ser trabajadores organizados, mejor lo haremos. Salud y buen trabajo.
Gracias por tu comentario y tus reflexiones a tumba abierta, que son la mejores. Un fuerte abrazo.
1.- Las organizaciones que llamamos sindicatos deberían llamarse realmente corrientes politico-sindicales. No representan a los trabajadores, sino a los trabajadores de una orientación política concreta.
2.- La negociación colectiva queda, por ley, en manos de las corrientes político-sindicales mayoritarias. Y se definen como tales a las la que con más delgados cuentan, sumando los obtenidos las elecciones en los diferentes centros de trabajo.
3.- Es como si el sistema político español fuera del siguiente modo.
- Primero se celebran elecciones municipales.
- Luego se suman los concejales obtenidos por cada partido en todo el territorio nacional.
- A continuación gobierna y legisla, las dos cosas, el partido que más concejales ha obtenido en las municipales.
- El Congreso y los Parlamentos Autonómicos dejan de existir.
4.- Sería mejor ir a un sistema de verdaderos sindicatos, que agrupen a la totalidad de los trabajadores, regidos a través de elecciones democráticas a las que concurrieran las diferentes corrientes político-sindicales.
Bueno, es toda una teoría que se podría hasta desarrollar al infinito, pero tenemos lo que tenemos y el sindicato está para organizar la defensa de los trabajadores en cualquier sistema político. Eso es lo que, con aciertos y desaciertos, intentamos hacer cada día.
Mientras los sindicatos no tengan un buen mecanismo interno para controlar a sus propios sindicalistas, que solamente utilizan sus créditos horarios, para cuestiones propias, que nada tienen que ver con negociación colectiva, consecución de derechos, etc., los trabajadores no tendremos futuro. Y sindicalistas de este tipo hay muchos, eesto es equiparable a los políticos corruptos, la pelota está en vuestro tejado.
Pues si los hay y son de CCOO te ruego que nos lo comuniques para que procedamos a darles de baja, hombre. La pelota ahora está en tu tejado.
Creo que Joan se refiere, a lo que la extrema derecha lleva señalando como innecesario y absurdo, desde que allá por los años 78 se firmara algo llamado constitución y fruto de ella, surgiera una Ley denominada Ley Orgánica de Libertad Sindical. Joan la cuestión es, que pese a quien le pese, los sindicatos en España aún gozan de la credibilidad suficiente para organizar a la clase obrera. Sí. Organizar. Porque en definitiva de eso se trata de evitar el “divide y vencerás”, que la patronal desarrolla en un marco de relaciones laborales donde la democracia brilla por su ausencia. Para organizar a los y las obreras en una fábrica, sea del tamaño que sea, es necesario una o varias personas, ¿no crees?. Estas personas pueden desarrollar esa acción, tanto dentro de esa empresa como fuera de ella, en el sindicato. En el sindicato, pueden desarrollar esa misma tarea, pero multiplicada por miles de empresas, donde los y las trabajadoras no tienen esa capacidad. Se llama “solidaridad obrera”, bien sea por una actitud caciquil de su patrón (patrona) y no les permita ir al servicio sino es a través de un silvato y un cartón, o bien sea porque la empresa es tan grande que la organización, no solo se debe desarrollar en España sino a nivel internacional o europeo. Esta es la esencia y a partir de ahí vamos subiendo el listón. Soy consciente de que últimamente los y las sindicalistas no están bien valorados, pero hay que distinguir los sindicalistas que organizan el sindicato en la empresa y además en su tiempo libre o de crédito horario van al sindicato además a organizar a otros trabajadores y trabajadoras de otras empresas, de aquellos sindicalistas que lo hacen de igual forma pero cobran directamente del sindicato ¿y qué? ¿qué problema hay? Siempre que se toca el temita de las subvenciones a los sindicatos no se toca el temita de las subvenciones a las empresas, a las asociaciones empresariales que no tienen sindicalistas pero tienen patronos que desarrollan esa misma tarea organizar patronos en distintos territorios aunque con la finalidad muchas veces contraria a la de los sindicalistas. Y tambien tienen esa figura que cobra directamente. Estos reciben subvenciones y nadie dice nada. Nadie habla del personal que trabaja en la CEOE o en la PYME, etc. ¿Porque están bien vistos? ¿Porque nadie pone en duda el dinero que se le da a estas organizaciones? creo sinceramente que el trabajo de sindicalista es mucho más honrado que el de creador de patronos caciques. Aunque tengo que reconocer que en muchas ocasiones gracias a estas figuras muchas empresas de muchas provincias pagan a sus trabajadores-as lo que el convenio pone. ¿Subvenciones? bueno yo soy de la opinión de que debería haber una ley de financiación para los sindicatos y las organizaciones empresariales, una ley que ponga a cada uno en su sitio y en el papel que juega. Una ley que reconozca el papel que puede desempeñar un sindicato y el que desempeña. Los sindicatos deben ocupar más espacios de intervención social y para ello deben contar con líneas presupuestarias al margen de los resultados de las elecciones sindicales, que en la mayoría de los casos le cuesta más dinero al sindicato tener un-una delegado-a que no tenerlo, bien sea por la distribución geográfica o bien sea porque sencillamente no tienen la obligación de estar afiliados-as y sin embargo el sindicato sí tiene la obligación de poner a su disposición recursos humanos, materiales y económicos.
Me gusta este final:
“.. en utilizar dos tácticas muy ensayadas por los regímenes totalitarios, autoritarios y fascistas: “Las grandes masas sucumben más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña”, “una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”.
Nosotros elegimos cada día caer o no caer en esta trampa.”
Sin embargo, leyendo el resto del artículo debo discrepar en la última frase. Está claro que los sindicatos de este país han sucumbido a la misma forma de hacer las cosas que este gobierno: mentir, mentir y metir. Si se descubre la mentira, negar que es mentira que siempre algo queda.
Los sindicatos en España se reparten directamente más de 200 millones de euros al año (datos del 2010). E indirectamente, muchos más. Por ejemplo, dentro del dinero que reciben directamente están los más de 170 millones de euros que reciben para la ‘formación para el empleo’ (un término realmente ambiguo que deja, como sucede en la realidad, que ese dinero lo usen los sindicatos a su antojo). Además, de que en sí, que un sindicato que es, como bien se dice, una fuerza política que aquí en España apoyan a un partido muy concreto, ‘forme’ a gente para el empleo pues es algo que no tiene lógica. A menos que lo que se quiera es ‘adoctrinar’ a los trabajadores para convertirlos en futuros votantes y que vean a los empresarios y a los partidos de centro o de derecha como los malos, malísimos (y demás argumentos que usan los sindicatos para tapar sus vergüenzas). Entonces, sí que tiene ‘sentido’ que las subvenciones a los sindicatos se hayan multiplicado con la llegada al poder del partido al que apoyan (quid pro quo).
Sumándole subvenciones como las que reciben para financiar la acción sindical, la formación y participación en los órganos consultivos del ministerio de Trabajo, sus organismos autónomos y las entidades de la Seguridad Social.
Y dinero que reciben por cuestiones como la participación en la gestión de planes de pensiones de los empleados públicos o su participación en la Fundación para la Prevanción de Riesgos Laborales, (donde el Tribunal de Cuentas ha dennciado un posible pacto de las dos centrales para repartir fondos antes de determinar sus acciones), o sus las labores de asesoría jurídica incluyendo su labor en los ERE, y en la que se embolsan un 10 % de la cantidad que los trabajadores obtienen por la indemnización.
Y eso, directamente, porque si nos ponemos a ver el BOE cuando se dan subvenciones el tema crece bastante. Por ejemplo, si vemos las subvenciones que se dan para temas de ‘igualdad’ (esas que se dan exclusivamente a asociaciones de mujeres para discriminar salvajemente a los hombres, eso que las feministas radicales llaman ‘igualdad’) pues empezamos a leer la lista de beneficiadas y está lleno de asociaciones de mujeres de los propios sindicatos.
Y esa es la realidad. Limitarse sólo a una muy pequeña parte de las subvenciones que reciben los sindicatos es una mentira cuyo objetivo entiendo que está en consonancia con el último párrafo del texto.
Saludos.
Creo que no debes caer en la trampa de las subvenciones a los sindicatos. Aunque fuera verdad que recibimos subvenciones son una parte ínfima de las que reciben otros organismos, organizaciones y instituciones mencionadas o no en el artículo. Lo cierto y verdadero es que CCOO sobrevive con las cuotas de sus afiliados. Por eso cuando no hay subvenciones el sindicato no desaparece mientras que otras muchas organizaciones sólo son viables mediante la subvención, o la ayuda enmascarada en diferentes formas como publicidad. No es ni será nunca el caso de CCOO. No muerdas ese anzuelo tan manoseado e intencionado dirigido a desmantelas las únicas organizaciones grandes, confederales y vertebradas para combatir la crisis. Ojalá no fuera así, pero desgraciadamente así es.
Si como dices esas subvenciones no son necesarias para el sindicato… ¿Por que no abogar por la retirada de todas? y no por como estas haciendo por el que no se retiren ¿¿??
Muchas de las organizaciones de las que mencionan tienen sus cuotas, por lo que tienen que mantenerse con ellas o desaparecer y no ser una lacra para la sociedad, pero lamentablemente hasta ahora, los sindicatos estan dentro de esa lacra, se puede predicar con el ejemplo y renunciar a esas subvenciones, criticarlas y luchar por que desaparezcan.
Todos ponemos dinero,los trabajadores mas que otros,para sostener cosas que serían inviables. Subvencionamos el billete de metro,financiamos la sanidad de todos,los servicios sociales, instituciones,organizaciones,televisiones. Unas veces lo llamamos subvención,otras ayuda, otras prestación…Estoy de acuerdo en mantener las útiles y necesarias,con criterios de solidaridad,eficacia y eficiencia, pero cuidado con el discurso de desaparición de subvenciones porque el Estado Social no sería posible.