SOMOS ORGULLO DE CLASE

septiembre 15, 2016

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Las CCOO de Madrid me han invitado a la clausura de su Escuela Sindical 2016 cuyo eje conductor es El Trabajo en el Centro del Debate. Una Escuela en la que los asistentes han tenido la oportunidad de debatir las prioridades de CCOO para el curso  político que se abre con nuestro Secretario General, Ignacio Fernández Toxo y afrontar temas importantes, como el papel del sindicato en las instituciones, la garantía de rentas en la salida de la crisis, el trabajo como fuente de derechos y, al final de  la cual, la organización madrileña de las CCOO ha rendido homenaje a los compañeros y compañeras que hace ya 50 años crearon la primera Inter-ramas de las CCOO en Madrid.

Me parecía importante destacar, ante los asistentes a la clausura, que las Comisiones Obreras nos encontramos inmersas en dos procesos internos que desembocarán en la celebración del Congreso Confederal de finales de junio de 2017. El primero de esos procesos nos invita a Repensar el Sindicato, reflexionar sobre las CCOO que queremos ser, partiendo de nuestras virtudes y nuestras debilidades.

El segundo proceso tiene que ver con la reivindicación de unas CCOO que hicimos, hacemos y haremos historia. Nada distinto, para una organización, de lo que nos preguntamos cada uno de nosotros y nosotras en cada momento de nuestra vida: ¿De dónde venimos? ¿Dónde estamos? ¿A dónde vamos?

Preguntas a las que tenemos que respondernos en un mundo que se transforma a pasos agigantados y en el que las palabras ven amenazado su valor. Siempre que esto ha ocurrido en la historia ha habido quienes exigen acabar con la palabrería inútil a base de más cuentas y menos cuentos. Más resultados y menos prédicas. El problema de este planteamiento es que el populismo de las cuentas termina resultando tan peligroso como el que generan los cuentos.

En primer lugar porque las cuentas son maquillables y manipulables, en función del relato histórico predominante en cada momento. Un fracaso en las cuentas puede ser presentado como un triunfo. Lo vemos cada día en los medios de comunicación. La lógica de las cuentas ha producido situaciones como la descrita por el Presidente del Consejo Económico y Social, Marcos Peña, en su intervención en la Escuela, quien pone de relieve el hecho de que los movimientos financieros en el planeta multipliquen por nueve la riqueza de todos los países del mundo juntos. La riqueza generada “ficticiamente” es nueve veces superior que el PIB, la riqueza real, de todo el planeta.

Ese populismo de las cuentas, de los resultados, de los beneficios, nos ha traído una brutal crisis financiera, acompañada de una burbuja inmobiliaria incontrolable, que ha derivado en crisis económica, de empleo, social y política. La tormenta perfecta, la disculpa inevitable para que los poderosos de la tierra asesten el golpe definitivo que vienen preparando desde hace cuatro décadas, a los modelos de Estado del Bienestar surgidos tras la Segunda Guerra Mundial, especialmente en lugares como Europa.

La acción persistente y planificada de los Señores del  Dinero, los think tank que han financiado en Universidades, Fundaciones, clubs, organismos internacionales… junto a las  tareas de difusión y propaganda realizadas por numerosos medios de comunicación, que de ellos dependen, han creado tendencias que alientan, entre otras muchas cosas, a la privatización de servicios públicos esenciales, como la sanidad, educación, servicios sociales, que sustentan derechos fundamentales de la ciudadanía.

Han ido imponiendo relatos en los que lo público es caro, funciona mal, es ineficaz, ineficiente, no es de calidad. Hay que entregar la gestión de lo público al sector privado. La ofensiva topaba con un obstáculo insalvable que había que remover: acabar con el sindicalismo de clase. Tras casi 40 años la ofensiva ha alcanzado muchos de sus objetivos. Numerosos servicios públicos han sido entregados a gestión privada.

Los resultados son perceptibles: El empleo se ha precarizado en los sectores públicos y privados. Los servicios han perdido calidad y capacidad de cubrir las necesidades sociales. La corrupción en las concesiones se ha generalizado poniendo en solfa mantras como el de la “libre concurrencia”. Las puertas giratorias se han multiplicado de forma escandalosa, de forma que muchos políticos pasan directamente a la gestión empresarial en sectores de los que han sido responsables y responsables empresariales pasan a la gestión de las políticas que afectan a empresas y sectores de los que provienen.

Al final la prestación de los servicios resulta más cara, porque hasta los beneficios empresariales quedan asegurados frente a pérdidas, introduciendo cláusulas de compensación de pérdidas. La privatización ha alimentado un consorcio de intereses político-económicos que se comporta como las meigas. No existen, pero haberlas haylas.

Esta evidencia encuentra algunos problemas para ser reconocida. La primera de ellas es que el tiempo juega a la contra. Durante casi 40 años la campaña privatizadora ha sido muy intensa y ha creado una poderosa tendencia que conduce a ser aceptada sin crítica alguna. En segundo lugar, la historia y el relato lo imponen los vencedores y, según ellos vivimos en el mejor de los mundos posibles. Vivimos en el país de las maravillas.

Ya se lo explicaba, en el cuento, el huevo Humpty Dumpty a Alicia, en aquel momento en que, enfrascados en el debate, la niña plantea que la cuestión es cómo una palabra puede significar dos cosas distintas al mismo tiempo. Entonces Humpty zanja la cuestión: No, Alicia, la cuestión es saber quién es el que manda. Eso es todo.

Ayer y hoy, la cuestión sigue siendo qué poder tienen los trabajadores y trabajadoras y sus organizaciones sindicales, sociales y políticas, para que las cosas sean vistas como las vemos desde abajo. Porque ese poder es el que permite construir identidad y escribir la historia de y desde la clase trabajadora. De ahí la importancia de actos como el que han celebrado las CCOO de Madrid para reivindicar nuestra historia, defenderla, construir nuestro propio relato. Sentir orgullo de lo que fuimos y de lo que somos. Afrontar nuestro futuro. A fin de cuentas, nuestra historia no son cuentos. Es nuestra vida contada por nosotros mismos.

CCOO es eficacia y eficiencia al servicio de la calidad de vida y trabajo de las personas trabajadoras. Pero el poder sindical necesita algo más. Necesita memoria de quienes fuimos. Capacidad de repensarnos, reivindicarnos, mejorar. Necesita sensatez en las propuestas, firmeza en las negociaciones, fuerza en las movilizaciones. Orgullo de clase.

A lo largo del acto Rosa León interpretó Volver la los 17, de Violeta Parra y Al Alba, de Luis Eduardo Aute. Juan Margallo nos dirigió unas palabras sobre los orígenes de CCOO y sus relaciones con la cultura. Juan Diego y Luis García Montero enviaron saludos.

Rosa sigue siendo nuestro Alba. Juan Diego, o Juan Margallo, siguen representándonos en los escenarios. Luis es nuestra poesía. Nuestro camino es el mismo que comenzaron hace ya 50 años los compañeros y compañeras de la primera Inter.

Todas ellas y todos ellos nos llenan de orgullo. Con todos ellos, con todas ellas, tiene sentido seguir gritando ¡Vivan las Comisiones Obreras!

Francisco Javier López Martín


El ejército de los escuderos privatizadores

septiembre 10, 2016

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Hace unos días comenté una noticia en esa red social que permite sólo 140 caracteres, introduciendo una reflexión sobre la utilización de los recursos públicos como fuente de negocio privado, por parte de algunos avispados “emprendedores”. En concreto en el campo de los servicios sociales y, más específicamente, en la atención a nuestros mayores.

La respuesta de uno de los escuderos mayores en el castillo de la mediocracia no se hizo esperar, acusándome poco menos que de estalinismo y blandiendo los beneficios de la gestión privada. No faltaron escuderos menores y aspirantes a escuderos, en el intenso debate que se suscitó a continuación. Y cuando hablo de escuderos, aplico la definición que Owen Jones realiza de estos curiosos personajes en su libro El Establishment: La casta al desnudo.

Tampoco faltaron, en el trasiego, quienes, en defensa de lo público, argumentaron que, lejos de atacar la libertad y acercarnos a la extinta Unión Soviética, defender lo público nos acerca a un modelo europeo, que ha asegurado, durante décadas, la calidad de vida y los derechos sociales de quienes más necesitan de la protección y la solidaridad de la sociedad y el Estado. Desde luego, quienes no aparecieron por ninguna parte son los auténticos protagonistas políticos y empresariales del desaguisado.

Es obvio que un debate a base de 140 caracteres se deja mucho por el camino y produce pocas conclusiones y un imposible consenso. Pero creo que este debate merece algunas reflexiones a vuelapluma, al menos. La primera de ellas, sin ánimo de exhaustividad, es comprobar la cantidad de personas, no pocos de ellos jóvenes que dirigirán en breve nuestra sociedad, que han caído en las garras de quienes confunden interesadamente libertad con ultraliberalismo. Dicho de otra manera, para ellos la libertad consiste en poder montar empresas y negocios, mientras que privar de libertad a nuestros mayores no es más que una circunstancia de los tiempos modernos. Algo así como un mal colateral sobrevenido e inevitable.

La segunda reflexión que me viene a la cabeza es hasta qué punto los señores que manejan el cotarro y sus fieles escuderos, han conseguido, introducir la falsa idea de que lo privado gestiona mucho mejor que lo público cualquier cosa que se le ponga por delante. Han sido largos años, ya décadas, de atacar la gestión pública de la sanidad, la educación, los servicios sociales, que han terminado calando. Como bien dice mi amigo Manuel, han creado tendencia y, a partir de ahí, todo es fácil, porque ya es el río el que nos lleva.

Han sido años atacando cada uno de los baluartes que podían actuar como defensa de las familias trabajadoras. Entre ellos los sindicatos y los partidos de la izquierda. La clase trabajadora ha sido, efectivamente, demonizada y sus organizaciones acosadas hasta conseguir su claudicación, situarlas a la defensiva. La aspiración máxima del consorcio político-empresarial consistiría en reconducirlas hacia el colaboracionismo, hacia la aceptación, sin rechistar, de un sistema y un modelo que deja a demasiada gente en las cunetas del camino.

Hoy, una persona trabajadora es poco más que un factor necesario, pero molesto, a tomar en cuenta como coste minimizable a la hora de establecer los beneficios empresariales. La clase trabajadora no necesita estabilidad, salario decente, ni formación, o protección contra la siniestralidad laboral. No hay por qué asegurar a estas gentes trabajadoras un horizonte de empleo y vida digna. Hoy hay que ser “emprendedor”, lo cual consiste en aceptar la extra y autoexplotación por parte de los grandes, sin salario seguro, sin condiciones dignas de trabajo, sin futuro en las pensiones, sin protección por desempleo, sin derechos laborales, ni sociales.

Los escuderos y sus señores han conseguido hincar el diente mucho más allá de la gestión de la iniciativa privada. Han conseguido adentrarse profundamente en la gestión de los recursos públicos, lo que es de todos, los dineros que la ciudadanía deposita en manos del Estado (ya sea Estado Central, Autonómico, o Local), a través de los impuestos y cotizaciones sociales, fundamentalmente.

Atacaron la Sanidad Pública, cuando ya controlaban el importante gasto farmacéutico y abrieron las puertas a las más diversas fórmulas de participación privada en la gestión sanitaria hospitalaria (Fundaciones, empresas mixtas, conciertos, contratos, convenios…). Grupos financieros, sanitarios y empresariales corrieron a aprovecharse en comandita del botín.

No pocos políticos acabaron utilizando las puertas giratorias para encontrar asiento bien remunerado en dichos proyectos, en justo y presunto agradecimiento por los favores prestados. En premio por su incansable labor en el fomento de la “colaboración público-privada”. Algunos exconsejeros de Sanidad de la Comunidad de Madrid son claro ejemplo de este tipo de patrióticos personajes y gozan de buena salud y grandes ingresos.

Atacaron la enseñanza pública y abrieron las puertas a la concesión de conciertos educativos, entregando terrenos y facilitando fórmulas de financiación. Los casos Gürtel, o Púnica, ponen bien de relieve las comisiones pagadas por algunas de estas concesiones y los maletines y dineros que han viajado al extranjero. Algunos de los responsables políticos de estos tejemanejes están en la cárcel, pero quienes los financiaron permanecen impunes en la mayoría de los casos. Parece difícil combatir a los corruptos cuando no se persigue con la misma saña a los que financian la corrupción.

El caso de los Servicios Sociales y la Atención a la Dependencia es no menos llamativo. Con el agravante de que la base pública, de entrada, era muy escasa. Desde la beneficencia, generalmente en manos de la Iglesia, tuvimos que pasar a los derechos reconocidos de las personas mayores, las personas con alguna discapacidad, o quienes carecen de recursos. Pasar del Auxilio Social de la dictadura a una red pública de servicios sociales en democracia, hubiera exigido una apuesta, política y económica, que en pocos casos se produjo.

Tras la construcción de algunas residencias públicas, se pasó a construirlas con presupuesto público y entregarlas a gestión privada y poco después a concertar directamente con la iniciativa privada, tras facilitar la cesión de suelos, el acceso a financiación. Negocio redondo.

En cuanto a nuevos derechos como la ayuda a domicilio, o la teleasistencia, prácticamente se desarrollaron desde su nacimiento bajo fórmulas de gestión privada. No pocos de los gestores de esas empresas provienen, de nuevo, de la utilización de las puertas giratorias que permiten, sin solución de continuidad, pasar del despacho donde se conceden las ayudas a la gestión privada de esas ayudas.

No seré yo quien diga que toda iniciativa privada es puro negocio. Hay iniciativa social que merece ser apoyada con recursos públicos. De otra parte, prescindir del sector privado en la prestación de todos los servicios públicos tampoco parece una opción viable sin crear un bloqueo en muchos de esos servicios.

Ahora bien, reconocer esto no significa que debamos aceptar como animal de compañía el consorcio de intereses empresariales, políticos y personales que se ha instaurado en la gestión de los servicios públicos esenciales. Esta situación, unida a los recortes injustificables en la prestación directa de servicios públicos, ha producido una caída de la calidad de los servicios y un deterioro de las condiciones de trabajo, aún más evidente en el caso de los servicios públicos entregados a gestión privada (contratos precarios, salarios bajos, condiciones de trabajo de pura y dura explotación laboral).

Por eso hay que establecer criterios claros. El titular de un servicio público, es siempre la Administración responsable de asegurar el ejercicio del derecho. Significa que el sector privado debe actuar siempre como colaborador subsidiario. En segundo lugar, las Administraciones deben promover la gestión directa de servicios esenciales y, entre ellos, especialmente, la Sanidad, la Educación, los Servicios Sociales.

Deben crearse instrumentos de evaluación de la calidad de los servicios públicos y hay que establecer fórmulas de participación social en el control, seguimiento y evaluación de dicha calidad de los servicios públicos. Una de las características de la operación de deterioro y privatización ha consistido, precisamente en devaluar o suprimir los instrumentos de participación social para terminar concediendo las ayudas sin testigos.

Hay que acabar con las irregularidades, las corruptelas, el pasilleo, la información privilegiada, los pagos de comisiones, la prevaricación, el trato de favor, el tráfico de influencias y las puertas giratorias. Y eso sólo se consigue con control social de los pliegos de condiciones, con participación social en la gestión y evaluación de la calidad de los servicios.

Sólo se consigue si el empleo y las condiciones de trabajo en el sector privado son equiparables con las del sector público. Y, sobre todo, se consigue, si desde la sociedad organizada y vertebrada, desde la izquierda, desde los sectores sensatos de la política, desde las organizaciones democráticas, desde los sindicatos, nos aplicamos, sin prisa, pero sin pausa, en esa labor educativa y ética imprescindible de desmontar la confluencia de intereses políticos y empresariales que han convertido la gestión de los público en fuente de negocio, jugando con las necesidades y los derechos esenciales de la ciudadanía.

Esa es la nueva tendencia que tenemos la obligación de construir, si queremos que la libertad, la igualdad, la justicia y los derechos laborales y sociales, sigan siendo valores y principios rectores de nuestra convivencia. O eso, o el triunfo de la jungla de los Señores del Dinero y sus escuderos mediáticos y políticos.

Francisco Javier López Martín


Asesoría de Formación en tu Empresa

julio 12, 2016

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En enero de 2015, hace ya año y medio, CCOO lanzamos un programa para asesorar a las trabajadoras y trabajadores sobre la formacióny contratación en su empresa. Creamos una página web en nuestra Fundación de Formación (FOREM) para que cualquier persona que lo necesitara, afiliada o no, mayor o joven, mujer u hombre, pudiera consultar cualquier duda sobre sus derechos a la formación en su empresa.

El derecho a la formación de cualquier trabajador o trabajadora es muy poco conocido. Los fraudes que se producen en la contratación vinculada a la formación y en el ejercicio de los derechos a la formación, son el pan nuestro de cada día, con abusos y malas prácticas frecuentes.

Tal vez por eso, la Asesoría de Formación en tu Empresa ha tenido cientos de consultas a lo largo de este año y medio. Tengo en mis manos un primer balance sobre los temas que más interesan a quienes entran y consultan en el servicio. Les preocupa cómo conocer cuál es el plan de formación de su empresa. Qué derechos tienen los trabajadores y trabajadoras y sus representantes sindicales para diseñar y aplicar un Plan de Formación. Cómo se aplica la formación dual y las prácticas en las empresas. Cómo ser gestionan el crédito de formación y las bonificaciones empresariales, los permisos de formación.

En muchas ocasiones no es necesario ni formular una consulta porque hay 14 documentos disponibles sobre cada uno de estos temas que pueden descargarse y que, de forma sencilla, permiten conocer y solucionar las dudas y problemas. La mayoría de las consultas proceden de Madrid, Andalucía, Valencia, Canarias, Castilla-La Mancha, Euskadi y castilla León.

Son muchos y muchas los delegados y delegadas, afiliados y afiliadas, miembros de Comités de Empresa, pero también personas no afiliadas a CCOO, que tiene dudas o problemas y buscan asesoramiento.

En cuanto a los sectores productivos las entradas y consultas de los sectores industriales, servicios, sanidad, son los que más demandan ayuda de la Asesoría.

La mayoría de los usuarios pregunta sobre los Permisos Individuales de Formación a los que tiene derecho, seguidos de los derechos de la representación legal de los trabajadores, el diseño y análisis de planes de formación, la gestión de los créditos de formación,o la formación dual.

Hemos acompañado un cuestionario de evaluación, que nos permite saber que la mayoría de los usuarios conocieron el servicio a través de una web, aunque las redes sociales como Twitter y Facebook, han permitido conocer la existencia de la Asesoría, aunque en la propia empresa, o en el sindicato ha funcionado también la información sobre el servicio de Asesoría de Formación en tu Empresa.

Más del 80% valora positivamente la calidad y utilidad de la información recibida y de los documentos que están disponibles para consultar, mientras que tan sólo el 7% valora negativamente la organización de la página.

Por último, la inmensa mayoría recomienda este servicio a otras personas y cree que debemos, desde CCOO, mantener el servicio.

La formación es un derecho constitucional que debe asegurarse a lo largo de toda la vida. El futuro de cualquier país depende, en buena medida, de la formación y cualificación de las personas, de sus trabajadores y trabajadoras. Invertir en medios de producción es algo que rinde sus frutos en pocos años. Invertir en formación exige, sin embargo más tiempo, constancia y voluntad sostenida.

Por eso es importante que las personas puedan ejercer su derecho, aclarar sus dudas, solucionar sus problemas, de forma ágil y eficaz. Esa es la misión de este servicio de Asesoría de Formación en tu Empresa, por el que vamos a seguir apostando desde CCOO.

Francisco Javier López Martín


GINER DE LOS RIOS PREMIADO EN BUENOS AIRES

julio 5, 2016

Un buen día un amigo de Colmeimagesnar Viejo me llama por teléfono, para invitarme a participar en un acto sobre Francisco Giner de los Ríos, con motivo de la conmemoración del centenario de su muerte. En el acto intervendrán, además, Prado Lens, Secretaria de Educación de IU en Colmenar, Isabel Galvín, Secretaria General de la Federación de Enseñanza de CCOO en Madrid y José Luis Pazos, Presidente de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres Giner de los Ríos de Madrid.

No soy un experto en Historia de la Educación, aunque sea maestro y preparar aquella conferencia me costó horas de investigación y lectura sobre Giner de los Ríos y sobre el momento histórico que forjó a un hombre como Francisco Giner de los Ríos. Un hombre regeneracionista y demócrata declarado, que siempre puso en valor el diálogo con cuantos, desde las ideas socialdemócratas, o libertarias, pretendían cambiar el estado de cosas en España .

Participé en aquel precioso acto el viernes 23 de octubre de 2015 y, al finalizar el mismo, quedaron en mis manos un montón de documentos y apuntes. O los tiraba a la papelera, o los acumulaba en una carpeta, haciendo bulto entre los montones de papeles que amenazan con devorar cada rincón de mi casa. O los convertía en un extenso artículo de investigación, que al final quedó configurado como tres artículos y un Epílogo.

Los publiqué en el periódico digital Madridiario y, posteriormente, en mis blog. Los difundí en las redes y decidí remitirlos por correo electrónico, a un Certamen de Investigación Periodística que convocaba la Editorial Limaclara, en Lima, Provincia de Buenos Aires (Argentina). El certamen llevaba el nombre de una mujer, Ana María Agüero Melnyczuc. El premio no consistía en dinero, sino en la publicación del trabajo en la página de la editorial, para que puedan leerlo libremente cuantas personas pasen por allí en su navegación internauta.

El centenario de la muerte de Francisco Giner de los Ríos ha pasado, en España, con más pena que gloria por la agenda del año 2015. Sin embargo, un modesto estudio periodístico como el que he realizado ha merecido un premio en un pueblecito a orillas del Paraná, aunque no tenga nada que ver con las sesudas tesis doctorales, estudios fin de carrera, proyectos de investigación sobre el tema, que existen.

Nadie es profeta en su tierra, tampoco Giner de los Ríos, pero el olvido en España empieza a ser un ejercicio pertinaz. Tan pertinaz como la sequía, teorizada por la dictadura franquista y que ha dejado indeleble impronta. Y, sin embargo, una figura como la de Francisco Giner de los Ríos, su Institución Libre de Enseñanza, gozan de muy buena salud en otros lugares del planeta y, especialmente, en Latinoamérica.

Este premio ha sido otra llamada. La llamada a conocer quién era esa mujer, Ana María Agüero Melnyczuk. Una mujer ocupada y preocupada por la situación de la educación en su país y en América Latina. Preocupada por el abandono escolar, la droga entre los jóvenes, la educación inclusiva, el cambio climático, la energía atómica, las ideologías, la libertad de prensa, la violencia, el fascismo, la calidad de la democracia… Amante de los animales, estudiosa de la apicultura. Madre, abuela. Autora de varias novelas, tratados educativos y numerosos ensayos. Impulsora de proyectos educativos y editoriales. Su obra, por deseo expreso suyo, es de libre acceso.

Cuando supo que la muerte la asediaba, con 58 años, llevó a su marido al interior del Bosque de Limaclara, la finca donde vivían, al lugar reservado como cementerio florido, donde fue enterrando a esa pléyade de animales que la acompañaron a lo largo de la vida. Y una vez allí le dijo, Raul, te ruego me cremes y me entierres entre los seres que tanto he amado, asimismo estaré entre medio de árboles y flores que planté y regué en veranos impiadosos y sobre mí corretearán nuestros animales y cantarán los pájaros sobre mi tumba, y si tú quieres podrás venir a charlar conmigo a las siestas. Siempre te estaré esperando. He incluido en este artículo una foto de su tumba, entre medio de árboles y flores.

He leído algunas cosas suyas. Coincido en muchas, discrepo en otras. Siento, como ella, que si hay tiempos de opresión, entonces también hay tiempos de libertad. Sólo hay que hacerlos madurar. La educación, como la entendía ella, como la entendía Giner de los Ríos, es un potente instrumento para la libertad. Y todo ello desde la conciencia de que, en palabras de Ana María, para los opresores, el deseo de libertad por parte de los oprimidos siempre será considerado ilegal e inconstitucional.

Este homenaje a Francisco Giner de los Ríos, es hoy también homenaje a Ana María Agüero Melnyczuk y a cuantas personas han dedicado su vida a la educación y a la difusión de las ideas. Las ideas, la educación, la escritura, la cultura, el debate, no cambian por sí solas el mundo, pero el mundo no cambia de verdad sin ideas, debate, educación, cultura.

Reedito este trabajo, sobre la vida y el momento de Giner de los Ríos, tal como lo quiso Ana María, con libre acceso y libre utilización, sin fines comerciales. Reivindicar lo mejor y a los y las mejores de nuestro pasado es la mejor manera de cambiar el sino de nuestro futuro.

Francisco Javier López Martín

Giner de los Ríos

Episodio I: LA FORJA DE FRANCISCO GINER DE LOS RIOS

Nació Giner en 1839, pocos años después de la llegada de Isabel II al trono. Siendo una reina-niña, menor de edad, era su madre María Cristina, quien actuaba como Regente, afrontando la primera Guerra Carlista, que cuestiona que la niña Isabel llegue a reinar.

Durante este reinado se forjará Francisco Giner de los Ríos. Nace en Ronda, pero se forma en Cádiz, estudia el Bachillerato en Alicante, inicia estudios de Jurisprudencia en Barcelona, pasante en Madrid y obtiene la Licenciatura de Derecho y Bachiller en Filosofía en Granada, donde tomará sus primeros contactos con el krausismo y conoce a Nicolás Salmerón, que llegará a ser Presidente de la I República Española y diputado, desde 1886 por circunscripciones como Madrid y Barcelona, hasta su fallecimiento en 1908. La formación de Giner cuenta con personas como el también Presidente de la República de 1873, Emilio Castelar, o Gumersindo de Azcárate.

Algo mayores eran Francisco Pi y Margall, también futuro Presidente de la República, o el introductor del krausismo en España, Julián Sanz del Río, aunque formaban parte del núcleo intelectual que, desde la defensa de la libertad de enseñanza, construyeron un modelo de educación que quería reformar España, con la convicción de que, ni las revoluciones, ni la violencia, aportan soluciones reales a los problemas.

Cada generación tiene la obligación de dar respuesta a los problemas que se encuentra, afrontar los retos propios de su momento y ellos lo hicieron con responsabilidad generosidad y con creces.

En 1863 Giner de los Ríos ya está en Madrid y, al tiempo que trabaja, obtiene un Doctorado en la Universidad Central, accediendo en 1866, con 27 años, a la Cátedra de Filosofía del Derecho y Derecho Internacional. Es aquí donde desarrolla su amistad con Sanz del Río y se adentra en el krausismo, como pensamiento inspirador de su acción.

Pero pronto, en 1867, el Ministro de Educación conservado, Manuel Orovio, publica un decreto contra la libertad de cátedra. Julián Sanz del río, Fernando de Castro, Nicolás Salmerón y otros, son separados de sus cátedras. Giner se pronuncia en solidaridad con ellos y en mayo es suspendido como catedrático.

Poco después estalla La Gloriosa. Isabel II abandona un trono acosado por las divisiones, las fuerzas carlistas y la corrupción generalizada, en torno al desarrollo de infraestructuras como el ferrocarril. Prim, toma el mando de la situación y el decreto de libertad de enseñanza repone en sus cátedras a los separados de las mismas.

Se inicia, de esta manera, el “sexenio democrático” que, tras diferentes intentos, desemboca en la designación como Rey de Amadeo de Saboya, el cual parte hacia España el mismo día que su mentor, el general Prim, es asesinado.  Un periodo marcado por la inestabilidad política impulsada por la iglesia, los carlistas, los unionistas, los progresistas, los republicanos, o por la aristocracia borbónica.  Muerto Prim, el único capad de poner algo de orden en la confusión del momento, el reinado de Amadeo nace herido de muerte, incapaz de frenar el independentismo cubano, la guerra carlista y las tensiones en torno a la definición del modelo de Estado.

Amadeo renuncia al trono y en 1873 se proclama la I República, que pronto tiene que hacer frente a tres guerras. La carlista, la cubana y la desencadenada por las tensiones entre federalistas y centralistas, que desemboca en la proclamación de cantones independientes, maravillosamente reflejada, años después, por Ramón J. Sénder, en su novela Mr. Witt en el cantón. La República, como bien sabemos, acabó con la entrada del general Pavía, a caballo, en el Congreso de los Diputados y dando paso a la Restauración Borbónica, con el hijo de Isabel II, Alfonso XII, en el trono.

Acaba con esta experiencia la forja de Francisco Giner de los Ríos y serán los primeros actos del nuevo gobierno de Cánovas del Castillo los que inaugurarán su nueva ruta vital.

Episodio II: LA RUTA DE GINER DE LOS RIOS

Tras el “sexenio democrático” para unos, o “sexenio revolucionario” para otros, la Restauración Borbónica trae consigo un nuevo Gobierno conservador y Cánovas del Castillo repone a Orovio en el Ministerio de Fomento.  De la misma forma que el carril se acaba y el tonto sigue, Orovio publica un nuevo decreto contra la libertad de cátedra. La novedad es que esta vez no se conforma con suspender a los catedráticos disidentes, sino que los envía a las cárceles militares. La prisión militar de Santa Catalina de Cádiz es el destino de Giner de los Ríos.

Es primero, en estas prisiones militares y luego en diferentes reuniones en Cabuérniga, o en Toledo, donde Giner comienza a trabajar, junto a Gumersindo de Azcárate, Riaño, o González Linares, la idea de una Institución Libre de Enseñanza (ILE), que comenzará su andadura en 1876. La ILE será presidida desde 1880 por Giner, con la ayuda de un Bartolomé Cossio, que fue alumno primero, mano derecha siempre y sucesor de Giner al frente de la Institución.

El krausismo y la libertad de enseñanza confluyen en un ideal regeneracionista que busca en la enseñanza el camino para moralizar la política y la gestión pública. Herramienta imprescindible para combatir los males de España, reformar el Estado y crear una “Generación culta y laica, que gobierne los cambios desde las ideas y no desde las revoluciones o las guerras. En la ILE se fraguará una generación que marcará la vida de España, hasta ser aplastada, o conducida al exilio, interior o exterior,  tras la Guerra Civil y la brutal represión franquista.

Recogiendo la herencia de los ilustrados españoles, Giner y sus compañeros van creando, en torno a la Institución Libre de Enseñanza, todo un sistema planetario.  Crean el Museo Pedagógico Nacional a cargo de Bartolomé Cossio y Lorenzo Luzuriaga. Ponen en marcha la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones científicas (precursores de los Erasmus y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas actuales) y ponen al frente a Ramón y Cajal.

Fundan la Residencia de Estudiantes, dirigida por Alberto Jiménez Fraud y luego, la Residencia de Señoritas, a cargo de la institucionista María de Maeztu. El Centro de Estudios Históricos será dirigido por Menéndez Pidal, secundado por Américo Castro. El Centro Nacional de Ciencias Físico Naturales. Y, tras la muerte de Giner, la ILE seguirá impulsando proyectos como el Instituto Escuela, las Misiones Pedagógicas, o las Colonias Escolares.

Por lo pronto, en 1883, un grupo de alumnos y profesores de la Institución, inician un periplo que les llevará a recorrer la Sierra de Guadarrama, la costa cántabra, Asturias, León, Picos de Europa, La Coruña y más tarde Lisboa. La ”memorable excursión”. El interés de los institucionistas por la Sierra de Guadarrama, constituye el preámbulo del largo camino que conducirá a la declaración de ese espacio natural como Parque Nacional, por más que el proyecto haya quedado desnaturalizado, en manos de una derecha aguirrista y castiza, más atenta al negocio y el pelotazo, que a los valores culturales y naturales que la Sierra de Guadarrama representa.

Este es el ambicioso y descomunal proyecto educativo, imaginado y construido por Francisco Giner de los Ríos, a quien su incondicional Bartolomé Cossio define así: “A su espíritu en perpetua vibración, acompañaba un cuerpo pequeño y también en movimiento perpetuo, coronado de una nobilísima cabeza grande, con cara alargada, ojos castaños, de una extraña mezcla, según los momentos, entre bondadosos y agresivos; barba en punta, espesa y dura, que fue blanca desde los cuarenta años y hasta entonces negra como el pelo, que perdió muy joven. En conjunto, en color y en estructura, si se descuenta la energía de sus rasgos, recordaba a los santos de Ribera”

Soñaban Giner y los suyos, una generación educada en los principios de la libertad, una amplia cultura, la coeducación de mujeres y hombres, la cooperación con las familias, la no separación entre la enseñanza elemental, secundaria, o universitaria, que deben regirse por la misma pedagogía activa, la conversación y el diálogo, la ausencia de castigos (sustituidos por la corrección y la reforma), el valor de la salud y la higiene y, por lo tanto, el contacto con la naturaleza.

Bajo estos principios se formaron las generaciones del escritor  Leopoldo Alas Clarín, el regeneracionista Joaquín Costa, el republicano Azaña, o los socialistas Julián Besteiro, o Fernández de los Río. Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. María Moliner, María Zambrano, Eugenio D’ors, Severo Ochoa, Manuel de Falla, Alejandro Casona, Pedro Salinas.  Y en su Residencia de Estudiantes, los Dalí, Lorca, Buñuel, Guillén o Altolaguirre, entre otros muchos.

En 1881 los liberales, encabezados por Sagasta, desbancan a los conservadores de Cánovas del Castillo. Giner de los ríos y sus compañeros recuperan sus cátedras. El nuevo Gobierno apoya el proyecto educativo de la Institución Libre de Enseñanza que, a partir de este momento, se convierte en referente de la educación en España y afianza su prestigio nacional y su influencia internacional.

Episodio III: LA LLAMA DE GINER DE LOS RIOS

Quedó dicho que, en 1881, los liberarles llegan al poder y Giner, junto a los catedráticos depuestos por los conservadores, vuelven a sus cátedras.  Quedó reseñado que la Institución Libre de Enseñanza (ILE) obtiene un respaldo gubernamental, que la consolida en España y la proyecta internacionalmente.  Quedó constancia del desarrollo impresionante de la ILE y la amplitud y variedad de los proyectos que se fraguaron en su entorno.  Consignamos el nombre de las muchas y los muchos profesores, colaboradores y alumnos que por allí pasaron.

La ILE, no obstante, tuvo que desarrollarse en el marco de un proceso histórico tremendamente complicado en el que los problemas, lejos de encontrar solución, no hicieron más que enquistarse, dando lugar a un conflicto que desembocó en una Guerra Civil, que arrasó a España con los españoles dentro.

En 1885 muere Alfonso XII, tras diez años de reinado.  Su hijo, el futuro Alfonso XIII, no ha nacido aún y las clases dirigentes no están dispuestas a revivir un periodo de inestabilidad como el del “sexenio democrático”, o “sexenio revolucionario”, según se mire. Por eso los conservadores de Cánovas del Castillo y los liberales de Sagasta, se apresuran a acordar, en El Pardo,  en vísperas de la muerte del monarca, un pacto que les asegura el poder, consolidando un turno pacífico en el Gobierno.

El problema consistía en que, para que el turno de relevo se produjese, eran necesarias unas elecciones amañadas, en las que los datos se manipulaban a placer. Un sistema que necesitaba del control absoluto de los votos, fomentando el caciquismo y el encasillado de los candidatos destinados a salir elegidos. El propio sistema bloquea el debate, la libertad del voto y cualquier perspectiva de introducir reformas que alteren el equilibrio acordado.

El sistema funcionó hasta que sus grietas se agrandaron  a partir de 1898.  Conducida a una guerra con los Estados Unidos, España pierde sus colonias de Cuba y Filipinas.  Prim, durante La Gloriosa, había planteado resolver el problema del independentismo cubano, mediante una amnistía general para los patriotas cubanos, la celebración de un referéndum y, en caso de ganar el independentismo, el establecimiento de una compensación avalada por Estados Unidos. Prim fue asesinado y, al final, la solución fue una de las más desastrosas posibles: La independencia tras una cruenta Guerra.

Una vez más, la misma España que aplaza sus problemas, los enquista y los resuelve a las bravas, a sangre y fuego. La España de las fracturas profundas y de las cuestiones nunca bien resueltas, cuyos periodos de paz son breves reposos entre dos guerras civiles. La España experta en no desaprovechar ninguna oportunidad de desaprovechar una oportunidad. La que se perpetúa en sus males.

Y entre esos males, el primero de ellos, la cuestión imperial. Definida España como un Imperio, tiene que cortar con sus  correspondientes colonias. Sin colonias no hay imperio y las últimas colonias dignas de tal nombre se perdieron en 1898.  Tras cuatrocientos años imperiales, España tiene que repensarse.

Podría haber escuchado a Joaquín Costa, otro hombre vinculado a la ILE, krausista y abanderado del regeneracionismo en España, quien propugnaba rehacer y refundir al español en el molde europeo. Poco más o menos, la desafricanización y europeización de España.  Escuela, despensa y dos llaves al sepulcro del Cid (se entiende que para que no cabalgue de nuevo).

Mira que insistió Costa, tras el desastre de Cuba y Filipinas en que “ningún ideal nos llama ya a ninguna parte del mundo fuera de la Península. No hay ya para nosotros cuestión colonial, los que sueñan con nuevas adquisiciones territoriales para rehacer en África la epopeya americana, no han caído en la cuenta de que mientras España dormía, enamorada de sus Antillas y de sus Filipinas y satisfecha con ellas, el planeta entero ha sido ocupado, sin que quede libre un palmo de suelo donde pudiera ser izada la bandera de marras”.

Una cuestión imperial o colonial, que no podemos dejar de relacionar con la cuestión militar. Ese turbio asunto de unos militones acostumbrados a intervenir en los asuntos de la política, que no dudan en protagonizar alzamientos, pronunciamientos y sublevaciones para “salvar a la patria” y que encuentran ahora acomodo en las agrestes montañas del Rif y el desértico Sahara, que nos corresponden en el reparto de África entre las potencias europeas.

Los militares africanistas obtendrán mejores sueldos y ascensos rápidos, mientras los que quedan en la península expresan su malestar a través de las Juntas de Defensa y en 1906, obtienen del Gobierno de Lloret la reinstauración de los tribunales militares para juzgar delitos contra el ejército y la patria.

A los Espartero, Narváez, Prim, Topete, Serrano, o Pavía, les seguirán pronto, Martínez Anido, Primo de Ribera, Sanjurjo y, al final, los Millán Astray, Mola, Queipo de Llano y el inefable Franco.

Imperio, ejército, iglesia. La cuestión religiosa, marcada por el intervencionismo de la iglesia, fraguado en siglos de inquisición, con un poder desmesurado en la beneficencia y en la educación, con posesiones inmensas, a lo largo de todo el territorio nacional y que se convertirá en barrera infranqueable para experiencias educativas como la Institución Libre de Enseñanza, o las Escuelas Modernas, que basan su funcionamiento en el laicismo, la libertad, el diálogo, el respeto de las ideas, o la coeducación.

No residen aquí todos los males de España. El cóctel explosivo, se completa con otros problemas como la cuestión nacionalista, o territorial. La Liga Regionalista Catalana, que vertebra a la burguesía catalana en torno a un líder como Francisco Cambó, que reclama autonomía, pero que ve con horror el ascenso de la clase obrera y no duda en respaldar la represión de la Semana Trágica, en 1909.

Tampoco duda en apoyar el pistolerismo antisindical del Gobernador Militar de Barcelona, el Coronel Martínez Anido. Persecución a sangre y fuego de los sindicalistas, que condujo al asesinato callejero del líder de la CNT, Salvador Seguí y que usó y abusó de la Ley de Fugas para matar por la espalda a los militantes obreros.

Un historial, éste de Anido, que le encumbró al generalato y que le llevó a ocupar el Ministerio de la Gobernación con el dictador Primo de Ribera, y el de Orden Público, en el primer Gobierno del dictador Franco, tras un breve exilio en Francia, durante la República.

Y todo ello con la connivencia y apoyo de Francesc Cambó que, cuando se ve desbordado por Esquerra Republicana, no duda en apoyar la sublevación militar que conducía a la Guerra Civil.

Mientras tanto, en el País Vasco, Sabino Arana crea el Partido Nacionalista Vasco, profundamente conservador, católico, liberal en lo económico y reformista en lo social. El modelo de Estado, centralista, federal, confederal, marcará el debate político durante décadas y llega hasta nuestros días

Quedan aún, al menos, dos problemas que reseñar. La cuestión agraria, con una siempre necesaria y nunca resuelta reforma agraria, hacia la que ya apuntaban las ideas ilustradas de personajes como Jovellanos.  Un problema de la tierra, que revela también la fractura de una España interior y profunda, en la que los caciques abusan del campesinado y una España periférica, (donde podemos incluir, paradójicamente, a Madrid) en la que una burguesía industrial, financiera, comercial, choca con una aristocracia de rentistas y con una clase obrera que reclama su papel en la historia.

Protagonismo de un campesinado hastiado de tanta miseria y opresión y una clase obrera, que paga con la vida, o con la cárcel, cada intento de mejorar sus trabajos y las condiciones de vida de sus familiares. Una clase obrera que, de la mano de Pablo Iglesias, crea el Partido Socialista (PSOE) en 1879 en Casa Labra y en 1888 la Unión General de Trabajadores (UGT) en Barcelona.

Mientras tanto, la Federación de Trabajadores de la Región Española, fiel a la I Internacional, termina creando la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en 1910, en el Teatro del Círculo de Bellas Artes de Barcelona.

Las tensiones y la crisis económica de la I Guerra Mundial, conducen al acuerdo de unidad de acción entre ambas organizaciones. Un acuerdo en el que se encuentran Julián Besteiro y Largo Caballero, por UGT, junto a Ángel Pestaña o Salvador Seguí, por la CNT y cuyo fruto inmediato será la Huelga General de 1917.

Este es el revuelto panorama económico, político y social que envuelve la vida de Francisco Giner de los Ríos y que alimenta una llama que intenta responder,  desde el regeneracionismo y desde la educación en la libertad, a unos males que ya apuntaban hacia la justificación de un enfrentamiento civil que daría al traste con lo mejor de España, abriendo las puertas a décadas de negra dictadura.

LA HOGUERA QUE CONSUMIÓ LA OBRA DE GINER DE LOS RIOS (Epílogo)

La España de la Restauración borbónica, la del caciquismo y el encasillado. La del ejército intervencionista y las tensiones nacionalistas no resueltas. La España católica, interior, profunda, plagada de oligarcas y una burguesía incipiente, pero temerosa del auge del sindicalismo y los partidos obreros.

Esa España, con todos sus males a cuestas, e incapaz de recomponer las fracturas políticas y sociales fue decantándose, de la llama hacia la hoguera inquisitorial y purificadora, a fuerza de golpe y represión, a lo largo del primer tercio de un siglo XX, convulso y desalentador.

En 1909, las tropas que habían de embarcar camino de Marruecos en el puerto de Barcelona, recibiendo los correspondientes e inevitables escapularios de manos de las señoras de la buena sociedad. Arrojaron los escapularios al agua y aquel gesto de desprecio y rabia, ante el miedo y el llanto de sus familias, desencadenó la Semana Trágica, que fue aplastada por el ejército, causando miles de detenciones, centenares de muertes, juicios con cientos de encarcelados y no pocas ejecuciones sumarias.

El fundador de la Escuela Moderna, en 1901, bajo principios laicos, racionalistas y coeducadores, Francisco Ferrer i Guardia, que se encuentra de paso por Barcelona,  donde había llegado desde Londres, es detenido, acusado, juzgado por tribunal militar y condenado a muerte, en un proceso irregular y sin defensa posible. Pese a las manifestaciones y protestas internacionales. Pese a los ruegos de la familia, al Rey de España, Ferrer será ejecutado en Montjuic.

Pagaba así Ferrer, con su propia vida, el odio provocado entre los jerarcas de la iglesia, por sus ideas coeducadoras y hasta el hecho de que en una de sus escuelas hubiera trabajado antaño, Mateo Morral, el anarquista que lanzó una bomba en Madrid, envuelta en ramo de flores, al paso de la carroza real, el día de la boda del monarca Alfonso XIII.

El brutal aplastamiento de la Semana Trágica y la represión subsiguiente, resquebrajan definitivamente la alianza entre liberales y conservadores. En 1910 Pablo Iglesias consigue su acta de diputado y algunos sectores liberales inician su acercamiento hacia los republicanos y socialistas, que en las elecciones habían sumado 27 diputados, coaligados en la Conjunción Republicano-Socialista.

La Huelga General de 1917 se convierte en la expresión del malestar de la clase trabajadora ante la crisis económica y el deterioro de las condiciones de vida, que la I Guerra Mundial produce también en España, pese a la neutralidad en la misma.

Una huelga que confluye con otros malestares, como las intentotas militares de las Juntas de Defensa, o la convocatoria de la Asamblea de Parlamentarios de toda España, auspiciada por la Liga Regionalista, en Barcelona, ese mismo año, a la que acudieron republicanos y socialistas, para abordar la reforma constitucional y la autonomía municipal, entre otros temas como la justicia, o los problemas sociales.

En diciembre de 1916, tras el acuerdo entre UGT y CNT, del que ya hemos hablado con anterioridad, se produjo una convocatoria de Huelga General de 24 horas, con amplio seguimiento en el país. Ante el silencio del Gobierno, ambas organizaciones, convocan una nueva Huelga General indefinida en marzo de 1917. Las divisiones internas y las maniobras del Gobierno, conducen a una Huelga General precipitada, convocada unilateralmente por UGT, seguida en muchos lugares por la CNT, pero que resultó irregular en su desarrollo.

Reprimida en Madrid y aplastada en Valencia, Bilbao o Barcelona. De nuevo decenas de muertos, centenares de heridos y miles de detenidos. El Comité de Huelga es acusado de sedición y condenado a cadena perpetua.  Largo Caballero, Saborit, Besteiro y Anguiano, acaban en el penal de Cartagena, del que saldrían al ser elegidos diputados en 1918, junto a Indalecio Prieto y Pablo Iglesias, en las listas de la Alianza de Izquierdas.

En 1920, el ya conocido Martínez Anido, es designado Gobernador Militar de Barcelona, donde dirige brutalmente la represión del sindicalismo, utilizando la Ley de fugas y organizando a los pistoleros del “Sindicato Libre”, que asesinan a los sindicalistas, entre ellos al Secretario General de la CNT, Salvador Seguí. Esas actuaciones de Martínez Anido en Barcelona, tras la Semana Trágica y la represión de la Huelga General de 1917, transforman la llama en hoguera.

Y por si todo esto fuera poco, más de 13.000 soldados mueren a manos de los rifeños en el Desastre de Annual.  El Informe posterior del general Picasso habla de incompetencia y corrupción por parte del Ejército, el Gobierno y el propio Rey. Hay pocas salidas para tanto desastre y en una maniobra desesperada, Alfonso XIII deja su destino en manos de Primo de Rivera, quien intentará lavar la cara de la corrupción y la incompetencia con operaciones militares como el Desembarco de Alhucemas en 1925.

Conviene releer “La Hija del Capitán” de Valle Inclán, escrita en 1927, para entender cómo los males de España, incluida la corrupción, intentaron de nuevo ser tapados por la mano dura y el populismo de la marcha militar.

Ya sólo cabía esperar un tiempo para que la República apareciese como la única vía y solución posible, ante el desprestigio que el Régimen monárquico había sembrado por toda España.

Mientras todo esto ocurría como un destino inexorable, la Institución Libre de Enseñanza (ILE) había ido construyendo su universo educativo. Durante la agonía del régimen monárquico y durante la República siguieron innovando y desarrollando ideas como las Misiones Pedagógicas, o las colonias escolares.

Hay un hermoso libro, que recoge una adaptación de la tesis doctoral del hoy Rector de la UNED, Alejandro Tiana, que mereció el Premio Nacional de Investigación e Innovación Educativa, titulado Maestros, Misioneros, Militantes. La educación de la clase obrera madrileña 1898-1917 y que nos muestra el esfuerzo educativo desarrollado en aquella España.

La ILE convivió con un amplio elenco de experiencias educativas. Las Escuelas de Artes y Oficios, la Escuela de Aprendices municipales, las clases nocturnas en escuelas públicas, las clases de adultos, los Centros Obreros Republicanos, la Extensión Universitaria, los Ateneos Científicos y Literarios, las Universidades Populares, los Círculos Católicos de carácter benéfico-docente, las Sociedades Obreras, los Ateneos Libertarios, las Escuelas Racionalistas, las Casas del Pueblo, la Formación Profesional Obrera, la Escuela Nueva, creada por los socialistas como punto de encuentro, de los trabajadores y trabajadoras, con los sectores intelectuales y reformistas.

Un esfuerzo de intercambio, de diálogo, que alcanzó también a los anarquistas como Federico Urales, que edita Tierra y Libertad y La Revista Blanca, donde se publican artículos de los institucionistas. Al igual que los miembros de la ILE publican las más diversas ideas y opiniones de autores nacionales y extranjeros en su Boletín.  Además de los institucionistas, de los que hemos hablado, aparecen firmas como Bertrand Russel, Bergson, Darwin, Dewey, Federico Urales, María Montessori, Leon Tolstoi, H.G. Wells, Rabindranath Tagore, Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Gabriela Mistral, los hermanos Antonio y Manuel Machado.

Pese a tan ingente esfuerzo, los males de España, nunca bien resueltos, condujeron a la Guerra Civil, que  arrasó con las ansias de libertad y de democracia, aplastando la Institución Libre de Enseñanza y cualquier experiencia que llevara dentro el germen de la regeneración, la modernización, o la europeización de España. Todo lo que supiera a laico, a coeducación, a diálogo y aprendizaje en libertad.

Las experiencias como la ILE fueron aplastadas. Quienes permanecieron en España terminaron en los paredones, en las cunetas o muriendo en las cárceles, como Besteiro, Lorca o Miguel Hernández. Miles de maestros forjados en la Institución Libre de Enseñanza, o en otras experiencias educativas, fueron fusilados, o depurados y alejados de la escuela. Fueron los maestros, uno de los cuerpos más golpeados por la represión franquista.

Quienes huyeron sembraron Europa y América, desde los Estados Unidos a la Argentina, de un caudal de experiencias educativas y conocimiento. Machado, Fernando de los Ríos, Buñuel, Alberti y otros muchos, que terminaron muriendo en el exilio, o retornando a su patria tras la larga noche del franquismo.

Las dictaduras aplastan, masacran, oprimen, ahogan, pero no solucionan los problemas. Me he detenido, por ello, en la descripción de algunos de los males de la España en la que tuvieron que vivir, asumiendo su responsabilidad, Francisco Giner de los Ríos y los miembros de la Institución Libre de Enseñanza.

Cuarenta años bajo la bota militar franquista y otros tantos, en una democracia construida desde el olvido premeditado y controlado de nuestro pasado, nos han terminado descubriendo que los males, las cuestiones, los problemas, siguen ahí, casi intactos en algunos casos y condicionando nuestro futuro.

Cada generación tiene que responder a sus retos y nosotros tenemos el deber de afrontar nuestros propios males, muy parecidos y no tan distintos de aquellos, aunque con algunas variaciones importantes, fruto de los tiempos.

Bajo otros disfraces, nuestros males endémicos siguen ahí. La gran diferencia, probablemente, lo que más podemos echar de menos, es tener que afrontar estos retos, sin la riqueza de instrumentos como la Institución Libre de Enseñanza y sus equipos fraguados en torno a seres humanos como Francisco Giner de los Ríos.

Se nota en el debate, se nota en la calidad humana, se nota en la política, y hasta en la ausencia de criterios éticos en la gestión pública, la económica y hasta en  las relaciones personales y sociales que, como pensaban los institucionistas, no pueden estar presididas por la competencia, sino por la cooperación y el diálogo.

Francisco Javier López Martín


MERECEMOS YA UN BUEN GOBIERNO

junio 29, 2016

javier lopez merecemos un gobierno

Ya hemos vivido las segundas elecciones generales en menos de un año. Sus resultados han sido distintos, pero sus conclusiones son básicamente las mismas. Uno de los aspectos diferenciales con respecto al anterior proceso electoral procede del aumento de la abstención. Era algo cantado, aunque muchos se negaban a verlo.

Es muy difícil mantener la tensión política durante tanto tiempo, desde el 20-D para acá, sin pagar el precio del desencanto en una parte del electorado. Hemos vuelto a índices de abstención superiores al 30 por ciento, similares a los que vivimos en las elecciones generales de 2011, que dieron un aplastante triunfo a la derecha representada por el PP. Y es la izquierda la que, aparentemente, ha sufrido más este desgaste, lo cual, unido a otras circunstancias, ha beneficiado de nuevo a la derecha española.

Quienes no hicieron lo imposible para acordar la gobernabilidad de España, mediante un pacto de investidura, pensando que con ello conseguían una segunda oportunidad para obtener mejores resultados, han comprobado que la segunda oportunidad beneficiaba muy especialmente a quien, cómodamente sentado en su sillón de Moncloa, ha dejado madurar la fruta hasta que ha caído del árbol electoral.

Tras años de recortes perpetrados a base de políticas ultraliberales y neoconservadoras. Tras años de pelotazos, corrupción y mamandurrias, instalados en el centro de las instituciones, conformando un consorcio politicoempresarial, con raices en todas las administraciones. Tras escándalos políticos como el protagonizado en los últimos días por un Ministro del Interior, utilizando las instituciones en beneficio de su propio partido. El resultado es que no hay costes políticos, ni electorales, para quienes han cometido tales desmanes.

Todos son corruptos. Estos que gobiernan también lo son y hasta más. Pero ahí andan salvando España. Ya sé cómo son, pero mejor ellos que otros más impredecibles y que no han sabido fraguar un gobierno estable y necesario. Es lo que parecen haber pensado los votantes del PP y aquellos otros que han decidido que, tras un voto prestado a Ciudadanos el 20-D, es hora de volver al redil de la casa madre.

El PP ha conseguido rescatar 376.000 votos que fueron en las anteriores elecciones a Ciudadanos y captar 313.000 votos nuevos. Con ello ha alcanzado 14 diputados más, casi 700.000 votos más y, con sus insuficientes 137 diputados, asentar la falsa imagen de que tiene derecho a formar gobierno. Aunque esto sea sólo una media verdad, que será posible sólo en el caso de que Mariano Rajoy sea capaz de armar las mayorías necesarias para ello, o al menos suscitar la abstención de muchos otros.

Mientras tanto Unidos Podemos, que habían acariciado el sorpasso al PSOE y hasta soñaba con un supersorpasso al propio PP, ha pagado el crecimiento de la abstención y ha perdido más de un millón de votos, mientras que el PSOE ha perdido más de 100.000. No es un desastre insalvable, ni un hundimiento irreparable. Pero ambas fuerzas deberían ser responsables y reflexionar sobre una campaña desastrosa que no ha conseguido retener el voto, ni generar la ilusión necesaria para impulsar y reforzar el cambio político. El objetivo parecía conseguir, o evitar, el sorpasso, según el caso y no alentar un gobierno de progreso que acabe con la corrupción y restablezca libertades y derechos arrebatados.

Las peleas dentro de la izquierda siempre producen estos efectos. Los vaivenes en las ideas y las propuestas producen estos efectos. Las coaliciones suelen ser buenas, pero cuando no son estratégicas, sino tácticas, forzadas y de última hora, a veces no suman, sino que debilitan la confianza dentro de cada una de las partes coaligadas.

Es cierto que el hastío y el cansancio, el crecimiento de la abstención, el voto del miedo, el voto útil, el Brexit, la bronca electoral, la incapacidad de alcanzar un acuerdo de investidura, han facilitado aún más las cosas para una victoria relativa del PP, que tiene ahora la iniciativa para intentar formar gobierno. El problema es que pocos, por no decir nadie, quieren acompañar al PP, porque aparecer en esa foto no es plato de buen gusto para nadie.

De otra parte, las fuerzas que se han denominado a sí mismas del cambio siguen teniendo una mayoría de diputados y diputadas. Otra cosa es que algunas de esas fuerzas se comporten como agua y aceite y se muestren incapaces de alcanzar acuerdo alguno, como así lo demostraron durante las negociaciones de investidura, tras las elecciones del 20-D. Esa incapacidad condujo a las segundas elecciones, que han terminado beneficiando a las fuerzas del inmobilismo y los recortes.

Así las cosas, uno de los escenarios sería el de repetición de las elecciones. Pero esta posibilidad no debería figurar en el escenario de lo posible, ni sobre la mesa de los partidos políticos. Quienes hemos votado el 26-J hemos decido que, con algunos cambios, las cosas quedan como estaban, pero con un acuerdo aún más difícil, aunque no imposible.

Los sindicatos CCOO y UGT presentamos 20 propuestas a los partidos políticos, que intentaban ser la base para cualquier acuerdo de gobierno que quisiera solucionar los problemas políticos, económicos y sociales de España. Un gobierno que quisiera negociar, con respaldo suficiente, en Europa, los tiempos para cumplir obligaciones y compromisos en materia de deficit público.

Queremos salir de esta crisis, queremos crecer económicamente, pero con un reparto equilibrado de la riqueza disponible. Claro que queremos más empleo, pero no más empleo miseria, mal pagado, sin derechos. No queremos que encontrar un trabajo sea sinónimo de instalarse en la pobreza. Queremos empleos sin desigualdades que están consiguiendo que las mujeres, los jóvenes, los colectivos más precarizados, sean trabajadores y trabajadoras de segunda, de tercera, del final.

Queremos que se asegure el futuro de las pensiones. Para eso negociamos el Pacto de Toledo, que no se convoca de forma regular durante años. Y queremos que nuestras personas mayores se vean atendidas por la ley de Dependencia y no se vean solos y abandonados.

Queremos recuperar derechos sanitarios y educativos arrebatados. Queremos protección de los servicios sociales. Queremos servicios públicos de calidad, con la inversión necesaria, para asegurar nuestra calidad de vida y el Estado del Bienestar.

Queremos un país que potencie la investigación, que proteja el medio ambiente. Un país que restituya los derechos de sus trabajadores, arrebatados por sucesivas reformas laborales y que han hecho que la democracia brille por su ausencia en las empresas y que lo que debería ser un proyecto común se convierta en una dictadura de hecho, en la que el trabajador y la trabajadora tienen poco o nada que decir.

Hay que hacer esto. Y hay que hacer otras cosas que seguro que suscitan el acuerdo mayoritario de muchos partidos elegidos en las urnas. En último lugar en esta relación, pero en el primero en el orden de prioridades, hay que afrontar el combate directo y decisivo contra la corrupción. Hay que afrontar un acuerdo que permita encontrar espacios de convivencia en un marco constitucional que contemple la clave federal.

Son cosas que hay que hacer. Son tareas ineludibles. No seré yo quien diga, indique, aliente, estos o aquellos pactos posibles. Pero quienes quieran ponerse de acuerdo para gobernar este país tendrán que responder a estos problemas, salvo que opten por maniobras de distracción y hasta irresponsabilidades que nos terminen conduciendo a un nuevo proceso electoral, tras el cual, con una mínima participación, alguien pueda presumir de obtener una mayoría absoluta de dos votos contra uno.

El pueblo ha hablado una vez más. Puede que a algunos partidos no les guste cómo han quedado las cosas. Puede que alguien se permita decir que el pueblo es tonto, por votar, por no votar, por votar a otros. Piensen lo que quieran, hagan las valoraciones que les venga en gana. Pero el pueblo ha dicho que quiere un cambio, que quiere acabar con la corrupción, que quiere un buen gobierno que escuche nuestros problemas y trabaje en su solución, sin crearnos otros nuevos de forma artificial, por soberbia o cabezonería.

Tras un largo proceso electoral puede haber quien piense que total sin gobierno también se vive. Algo de razón hay en ello, puesto que un mal gobierno es muchas veces peor que no tener gobierno. A fin de cuentas las instituciones siguen funcionando y cumpliendo sus cometidos. Pero es un espejismo transitorio. Sin gobierno, con un gobierno en funciones, los cambios necesarios no cuentan con respaldo político, leyes, regulaciones, control parlamentario y, al final, tras un tran-tran de inoperancia, la parálisis se apodera de todo.

Por eso, queremos ya un buen gobierno. Nos merecemos ya un buen gobierno.

Francisco Javier López Martín


LA INTRANSITABLE CARTOGRAFIA DE LOS RECORTES

junio 14, 2016

javier lopez recortesUn reciente informe de CCOO pone de relieve que uno de los peores efectos de la crisis ha sido que los ingresos públicos han disminuido brutalmente. Así, las cuentas del Estado, que se saldaban en 2007 con un superávit de 21.620 millones de euros, arrojaban en 2009 un déficit de 118.237 millones de euros. La caída de los ingresos fue de casi 70.000 millones de euros, pero las rebajas fiscales descontroladas puestas en marcha desde 1994, también tienen mucho que ver.

La solución de los recortes es la más fácil, pero la que más pone en riesgo la estabilidad y cohesión de cualquier país. En las cuentas formales, el gasto de las Administraciones Públicas disminuyó en 30.824 millones de euros entre 2009 y 2014. Pero este dato oculta un desequilibrio más complejo. Así, mientras los intereses de la deuda, el gasto energético, o las pensiones crecieron en 47.000 millones de euros, el resto del gasto público bajó en 78.000 millones de euros (casi 8 puntos del Producto Interior Bruto). Si tomamos en cuenta la inflación acumulada, el gasto público ha caído entre un 21% y un 30%.

Y el golpe no lo han sufrido exclusivamente los empleados públicos en forma de rebajas salariales y pérdida de empleo. Tan sólo en el capítulo de inversiones en transportes hemos perdido 13.000 millones de euros, 4.400 millones en vivienda, 4.000 en inversiones sanitarias y educativas, o 4.600 millones en políticas sectoriales. Las políticas de Investigación y Desarrollo (I+D+i) han perdido en su conjunto más de 1.700 millones.

Esto sólo en las inversiones, porque si miramos el retroceso de la dotación de servicios como la salud y la educación se han gastado, en 2014, 18.400 millones menos que en 2009. Pero se trata de recortes desequilibrados- Mientras la educación pública ve retroceder sus inversiones en un 70%, los conciertos con centros privados caen un 1,2%.

Los gastos con mayor componente social han sido el principal objetivo del PP a lo largo de los últimos años. Ya sea la incapacidad laboral, el apoyo a las familias y la infancia, las políticas sociales de vivienda, la protección del medio ambiente, las políticas sectoriales de impulso a la economía.

En definitiva, una orientación de la política de gasto presupuestario, que nos está colocando en los últimos puestos de la Unión Europea en nuestra capacidad de proteger a las personas y las familias frente a los efectos de la crisis.

Corregir esta deriva de empobrecimiento que fractura cada vez más a la sociedad, sería el trabajo urgente de cualquier Gobierno. Ese Gobierno que lleva ya seis meses sin constituirse y que veremos cuanto tarda en llegar después del 26j. Un lujo, que no deberíamos permitirnos como país, pero que nos estamos permitiendo. Y es que la lógica política no parece tener mucho en común con la lógica de las necesidades de la sociedad. Con el agravante de que en este caso, como en muchos otros, el tiempo solo puede empeorar las cosas.
Francisco Javier López Martín


20 puntos, 20 son… Y si no Chirrín, Chirrán

junio 8, 2016

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Vamos directos a unas nuevas elecciones generales. No tengo ni idea de qué va a pasar en ellas. Puede que se repitan los mismos resultados, con leves variaciones y los partidos se vean en la misma tesitura que hace seis meses, o puede que no. Vaya usted a saber. No conviene hacerse demasiadas ilusiones en uno u otro sentido, porque el voto es caprichoso y se decide en función de tendencias inescrutables que se van generando, diseñando, calando, o no calando, en cientos de miles de personas. Hay quienes dicen que no van a votar, pero luego votan y quienes dicen y hacen lo contrario.

Lo único cierto y verdadero es que quienes tengan que gobernar este país, a partir del 26 de junio, se van a encontrar un país electoralmente exprimido, pero social y políticamente muy activo. Un país dispuesto a perseguir hasta las madrigueras los rastros de la corrupción. Un país y unos paisanos que comienzan a entender que la salida de la crisis sólo es realidad para unos pocos, porque estos mismos pocos han diseñado un futuro de precariedad, temporalidad, bajos salarios, escasos derechos y ningún horizonte de futuro hacia el que dirigir nuestros esfuerzos de supervivencia.

Y no estamos dispuestos a acostumbrarnos a esa realidad, por mucho que la alabe el Presidente de la CEOE, el Gobernador del Banco de España, o cualquiera de aquellos que blindan férreamente sus salarios, sus beneficios y sus pensiones, ante cualquier eventualidad futura. Personajes de éxito que burlan la ley hasta que el escándalo es insoportable, e insostenible. Y aun así es casi seguro que no irán a la cárcel, porque en un país con una justicia diseñada para robagallinas, sólo va a la cárcel ese joven que se gastó 79 euros con una tarjeta falsa.

Hay cosas que queremos que cambien y vamos a empujar para que cambien, sea cual sea el signo (izquierda-derecha, arriba-abajo, acá-allá, colorao-descolorío) del partido, o partidos, que se encuentre (o encuentren) en condiciones de formar gobierno a partir del 26 de junio.

Hay 20 puntos que los sindicatos hemos presentado a los partidos políticos, ante esta nueva campaña electoral. Parafraseando a Carlos Puebla, en su famosa canción… 20 puntos, 20 son/ ni uno menos ni uno más/ Si quieren me los aceptan/ y si no chirrín, chirrán. Ese chirrín-chirrán, por cierto,no se lo tomen a guasa. Allá en Cuba viene a significar que hasta aquí hemos llegado. Que lo nuestro se acabó. Tomen ustedes nota, así pues, de las 20 actuaciones que no admiten demora, dilación, ni escamoteo, a partir del día en que votemos de nuevo.

Esos 20 puntos empiezan por el empleo. Este país necesita un Plan de Choque para crear empleo. A continuación la derogación de las reformas laborales impuestas y no negociadas, porque nos dejan a los pies de los caballos del empresariado. En tercer lugar, basta ya de austeridad para los más y derroche y corrupción para unos pocos. Queremos un Salario Mínimo decente que evite que cada vez haya más trabajadores con empleo y en la pobreza. Y una política fiscal justa, porque aquí sólo pagamos nosotros, los que trabajamos, mientras quienes más tienen dejan limosnas en la Hacienda Pública, a base de deducciones, desgravaciones, bonificaciones y maquinaciones fiscales a las que llaman ingeniería o viaje al paraíso.

En séptimo lugar queremos que haya unos mínimos, un suelo, de gasto social reconocido en la Constitución. Queremos recuperar, consolidar y fortalecer el gasto social, porque ese gasto en servicios sociales, en sanidad, en educación, en pensiones, en rentas mínimas, es lo que construye ciudadanía unida, en torno a un proyecto común. No se puede, decimos en noveno lugar, jugar con las pensiones, hay que recuperar el Pacto de Toledo, que el gobierno del PP ha inutilizado.

Y tras el desastre de la ley Wert, hay que derogar la LOMCE y abrir un diálogo sereno y no partidista sobre la educación. Queremos igualdad entre mujeres y hombres. Y no jugarnos la vida y la salud en el puesto de trabajo. Que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales deje de ser papel mojado en muchos lugares.

Para quienes no tienen nada, queremos una Renta Mínima. Y queremos políticas reales de lucha contra la pobreza, la vieja pobreza y las nuevas formas de pobreza. Para ello es necesario reforzar los servicios sociales y que actúen de manera integral. Un buen ejemplo es la necesidad de acabar con el abandono, retraso, infradotación, al que se ha sometido a la ley de Dependencia. Las personas mayores y con alguna discapacidad lo necesitan ya.

Este país necesita invertir en su sistema productivo, en su industria, en la calidad de sus servicios. Y este país necesita defender la calidad de su democracia, acabando con leyes mordaza y artículos como el 315.3 del código penal que conducen a la cárcel a los huelguistas.

Necesitamos un gobierno que diga basta a la indecencia de las políticas de una Europa que no respeta los derechos humanos y los derechos sociales. Dramas como el de los refugiados no pueden formar parte de la memoria de Europa que dejemos a nuestros hijos e hijas. Como necesitamos un gobierno que nos defienda de los excesos que anuncian los tratados de libre comercio, que se negocian de espaldas a la gente y que sitúan las vidas y los derechos por debajo de los intereses de las grandes corporaciones. Y con esto acaban los 20 puntos a los que no vamos a renunciar, sea cual sea el gobierno. Vuelvo a parafrasear a Carlos Puebla…No somos intransigentes/ni nos negamos a hablar/pero aceptan nuestros puntos/ o no hay nada que tratar. Ya saben, que sea cual sea el nombre del partido, o partidos, agraciados con la lotería electoral… 20 puntos, 20 son, ni uno menos, ni uno más. Si quieren me los aceptan. Y si no chirrín, chirrán.

 

Francisco Javier López Martín