2008: Una oportunidad para el diálogo social

Por Javier López, secretario general de CCOO MadridAfrontamos el año 2008 desde las incertidumbres que se han desencadenado en la economía internacional y nacional. El mercado inmobiliario ha comenzado a resentirse ante las dudas que en las finanzas ha generado la crisis de las “subprime”, esas hipotecas concedidas por valores superiores al precio real de la vivienda y sin los avales suficientes para cubrir riesgos. Es cierto que los bancos y cajas de ahorros españoles no parecen haber incurrido en esos riesgos, pero no sabemos cuántas inversiones internacionales han realizado en estas operaciones. Lo cierto es que se han endurecido las condiciones de los préstamos a promotores de vivienda y que la liquidez bancaria, el disponer con dinero contante y sonante, se ha convertido en una preocupación de bancos y cajas, que restringen hasta los préstamos entre ellos mismos. Eso que se llama el interbancario.

Crecemos todavía a buen ritmo, seguimos creando empleo, pero ha bastado esta gota de agua para que toda una serie de fenómenos preocupantes se hayan desencadenado, ahondando la sensación de incertidumbre. Se construye menos vivienda, se vende menos, se firman menos hipotecas y los precios se ralentizan. Suben los precios del petróleo y de los alimentos, y la inflación se desboca por encima del 4 por ciento interanual, con el consiguiente deterioro del poder adquisitivo de los salarios, especialmente en el caso de los pactados en convenios que no cuentan con cláusulas de revisión salarial que garanticen el mantenimiento de efectivo de las rentas.

Menos capacidad de compra, menor estabilidad de las rentas, alta temporalidad en los contratos, significan mayor precaución en la compra, menor crecimiento del consumo. Si añadimos la desaceleración del sector de la construcción y las consecuencias sobre el empleo, con aumento del paro en la construcción y los servicios, mientras la industria se muestra capaz de tomar el relevo como motor del crecimiento regional. Y si tomamos en cuenta que nuestro crecimiento casi milagroso se ha debido al motor de la construcción y el consumo interno, podemos concluir que el riesgo es evidente, la incertidumbre es más que cierta y, aunque la situación no es alarmante, los semáforos se han puesto de repente en ámbar.

El año 2008 será determinante para afrontar los retos y situarnos de cara al futuro o para dejar pasar las oportunidades de atajar los problemas y padecer luego las consecuencias. Ha pasado más de medio año desde la celebración de las elecciones autonómicas y municipales y hasta el momento el Gobierno regional no parece haber tomado conciencia de la dimensión del problema, salvo para elaborar unos Presupuestos regionales para 2008 que crecen menos que la previsión de crecimiento de la riqueza y, por lo tanto, serán poco útiles para dar dinamismo a la economía y el empleo sobre la base de más inversión pública.

Salvo para afrontar el problema de la siniestralidad laboral y negociar el III Plan Director sobre Prevención de Riesgos Laborales, un paso positivo sin duda, no se ha producido desde marzo del 2006 ninguna reunión del Consejo de Madrid para impulsar el diálogo social y adoptar medidas que permitan contener los efectos de la crisis y prevenir los problemas económicos, sociales y de empleo.

La cercanía de las elecciones generales del próximo mes de marzo parece colocar a las fuerzas políticas en un compás de espera que no es bueno en momentos como el presente. La confrontación política de fondo en nada beneficia tampoco, porque sólo contribuye a utilizar todo como arma arrojadiza, al margen de las soluciones a los problemas y preocupaciones cotidianos de la ciudadanía. La culpa siempre es del otro y nosotros somos siempre las victimas. Victimismo, autocomplacencia y prepotencia son siempre malos consejeros.

La situación, sin ser grave, comienza a ser preocupante. El mercado que genera los problemas, no siempre los soluciona por sí mismo. El papel de la política es importante. La política del déspota a secas consiste en gobernar para sus propios intereses. El déspota ilustrado pretende gobernar para el pueblo pero sin el pueblo. La política democrática consiste en gobernar con el pueblo. Desde el diálogo permanente con la sociedad. El diálogo social entre gobiernos, empresarios y sindicatos no es opcional en democracia sino una obligación constitucional.

CCOO reivindicamos para 2008 una oportunidad para el diálogo social. Para trazar objetivos compartidos de desarrollo económico, de empleo estable, de seguridad y salud en el trabajo y de protección social. La mano ha estado y estará siempre tendida, con una premisa única: es un error pretender gobernar sin los trabajadores, pero es imposible gobernar contra los trabajadores.

One Response to 2008: Una oportunidad para el diálogo social

  1. Roque dice:

    El dialogo no esta de moda,suena hasta mal,a transicion y a debilidad,pero alguien tendra que pedirlo…y a ver que pasa.

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