Violencia contra la mujer

marzo 6, 2008

Vivimos las inmediaciones del 8 de Marzo. Veremos a todas las instituciones rechazar la “violencia de género”. La violencia de género tiene que ver con mujeres maltratadas en su domicilio o fuera de él, pero también tiene que ver con el empleo de la mujer.

Violencia de género es condenar a los 88.000 trabajadores de la limpieza de edificios y locales, de los cuales 70.000 son mujeres y muchas de ellas inmigrantes, a condiciones salariales indignas y condiciones de trabajo indecentes. Mujeres que trabajan a tiempo parcial con un salario medio de 450 euros al mes y, cuando trabajan a tiempo completo, unos 850 euros.

Violencia contra la mujer, no física pero sí laboral, cuando las patronales ASPEL y AELMA (los “grandes” y los “pequeños”) ofrecen 38 euros al mes de subida salarial, para la que trabaja a jornada completa.

Parece mentira que grandes empresas como ACCIONA, ACS, FCC ó FERROVIAL, que gestionan contratas de limpieza, las mismas empresas que han entrado a negociar y firmar el Convenio de Recogida de Basuras Urbanas con subidas salariales superiores al 5 por ciento. Empresas que seguro que tienen departamentos de Responsabilidad Social que veden imagen de “medio ambiente” y “solidaridad guay”. Ejercen una violencia de género incompatible con la igualdad de la mujer en una sociedad moderna. Empresas acostumbradas a ganar miles de millones de euros y a los altos salarios de sus ejecutivos.

Violencia de las empresas y violencia del Gobierno Regional, que ha decretado servicios mínimos del 100 por cien en hospitales, colegios, cuerpos y fuerzas de seguridad, incluidas casas cuartel de la Guardia Civil. Servicios mínimos abusivos, servicios mínimos electoralistas, servicios mínimos interesados. Los jueces nos darán la razón, cuando el conflicto haya pasado y ya no sirva de nada la sentencia.

Violencia acusando a mujeres sencillas, de protagonizar una “huelga política”, confiando en que repetir mil veces una misma mentira termina concediendo una apariencia de verdad. Las administraciones se han acostumbrado a pagar menos de lo justo para les limpien sus edificios y locales. Al final el argumento es perverso: El empresario no paga bien a sus trabajadoras porque su beneficio se resiente, al haber aceptado condiciones leoninas de una Administración que externaliza el servicio para ahorrar costes y no para obtener mayor calidad.  La serpiente que se muerde la cola

Hoy el Consejo Regional de CCOO de Madrid ha dado su apoyo unánime a la lucha de las trabajadoras de la limpieza.

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