Joven sobradamente precarizado

junio 2, 2008

Es frecuente escuchar que los males de los jóvenes son algo que se cura con la edad. En nuestra historia reciente parece que ha sido así, pero el futuro no está escrito y nadie puede asegurar que los males que aquejan a los jóvenes en este momento, no puedan pervivir en el tiempo, a lo largo de la vida laboral de muchos de nuestros jóvenes, si nadie lo remedia.

Ahí es donde entramos en escena nosotros, las Comisiones Obreras. Para denunciar, para proponer, para negociar, movilizar y, obstinadamente, abrir el camino para la solución de los problemas.

El Sindicato Joven de CCOO de Madrid ha lanzado una campaña bajo el lema “En el trabajo … que no te chupen la sangre”. Alguien tiene que decir, explicar y gritar hasta la saciedad que la mitad de nuestros jóvenes tiene un contrato temporal, que muchos jóvenes no tienen ni contrato, que se utilizan fórmulas como la del “becario” para ahorrarse la mitad de los costes laborales.

Que un joven gana una media de 8.000 euros al año. Que un joven memor de 18 años gana un 18 por ciento de la media salarial y sólo entre los 25 y 35 años comienza a aproximarse al 84 por ciento del salario medio. Que el 31 por ciento de cuantos cobran el salario social, la Renta Mínima de Inserción son menores de 35 años. Que los jóvenes duplican la tasa de siniestralidad laboral de los mayores de 45 años.

En fin, que un joven, para comparar un piso, tiene que dedicar el 88 por ciento de sus ingresos. Las cosas no son como son y ya está. Se pueden cambiar aunque eso exige voluntad y compromiso. Voluntad política y compromiso empresarial. Para apostar por la estabilidad del empleo y la causalidad de las contrataciones. Que a un puesto de trabajo fijo le corresponda un contrato fijo. Para mejorar la transición entre la formación y el empleo desde las políticas activas de empleo y el papel de los servicios públicos de empleo. para regular las prácticas laborales de los becarios. Para potenciar nuevos servicios públicos como la atención a la dependencia con empleos de calida. Para fortalecer la formación profesional. Para acabar con el fracaso escolar, promoviendo competencias y habilidades generales y calificaciones más abiertas a nuevas oportunidades de empleo. Para facilitar el acceso a la vivienda de nuestros jóvenes con viviendas en alquiler avaladas o iniciativas públicas de vivienda. En fin, para remover los obstáculos a la igualdad de nuestros jóvenes en la propia negociación colectiva en la cual muchos empresarios pretenden imponer que un joven inicie su trabajo en la empresa con doble escala salarial, es decir salarios más bajos que los trabajadores con mayor antigüedad.

Se pueden hacer cosas, pero las propuestas de nuestros Sindicato Joven deben contar con la complicidad de los políticos y el compromiso de los empresarios para que nuestros jóvenes no paguen los platos rotos de una economía que presenta signos de debilidad y agotamiento en el modelo de crecimiento de nuestra Región, que ha presumido hasta ahora de ser ejemplo y motor del crecimiento nacional. En ello nos va el futuro.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid

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Madrid: Pequeños pero no iguales

junio 2, 2008

Madrid es una Comunidad pequeña pero muy poblada. Seis millones de personas en un territorio que no alcanza los 8.000 km cuadrados. Estos elementos se ven agudizados por el hecho de que la mayoría de la población se concentra en la capital y el área metropolitana. La densidad de Madrid es la más alta de España, en el centro de la península y con una densidad media cincuenta veces superior a la de las Comunidades colindantes de Castilla-León o Castilla-La Mancha.

En Madrid se verifica que lo pequeño puede ser muy diverso y, lo peor, muy desigual. Los indicadores de renta per cápita de los municipios y zonas geográficas de la Comunidad de Madrid ponen de relieve que la zona más rica, como el Norte Metropolitano, con 44.844 euros per cápita, se sitúa más de tres veces por encima de los 14.139 euros de renta per cápita de la Sierra Central. Dicho de otra manera, la Zona Norte metropolitana se encuentra en el 160 con respecto a la media 100 de la Comunidad y la Sierra Central en el 50, es decir su renta es la mitad de la media regional (28.064 euros) y más de tres veces inferior a la de la zona más rica.

Si bajamos al nivel municipal, las diferencias son aún mayores. El municipio más rico en términos de renta per capita es Ajalvir con 89.595 euros. Se sitúa diez veces por encima del más pobre, Navalagamella, con 8.977 euros per cápita. Esa localidad no llega a un tercio de la media regional.

Esta situación no ha variado mucho a lo largo de los últimos años y eso no es bueno en términos de capacidad de la política y para corregir desigualdades y desequilibrios territoriales. La máxima del “liberalismo” (sic), que gobierna Madrid parece consistir en dejar que las cosas sucedan sin interferencias de la Administración. El mercado, por sí mismo, termina corrigiendo las desigualdades y los desajustes. Pero nada es tan sencillo. O mejor, mientras la economía va bien, todos crecen, aunque unos pocos lo hagan mucho más que otros muchos.

Cuando la economía comienza a ir mal las desigualdades sangran y ahora resulta que una Región pequeña pero numerosamente poblada, comprueba, asombrada, que el pueblo más rico es diez veces más rico que el más pobre y que no hay nadie encargado de corregirlo, porque Madrid no cuenta tan siquiera con un Plan Regional de Estrategia Territorial, que intente ordenar el desarrollo territorial, corrigiendo desigualdades y buscando la equidad, el equilibrio, el bienestar compartido. Pero poner en marcha un Plan Regional para el desarrollo de una estrategia territorial, exige negociación, concertación, acuerdo político y social. Para quienes creen en las bondades del mercado, negociar es un signo de debilidad, porque lo que prima es el mercado y el mercado compite. Unos ganan y otros pierden y punto.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid