EL SUEÑO MILEURISTA

julio 7, 2008

Un reciente estudio de la Fundación Sindical de Estudios de CCOO de Madrid titulado “El umbral de la pobreza en el mercado laboral de la Comunidad de Madrid” concluye que tres de cada diez trabajadores madrileños, 1.039.553 asalariados, el 17,3 por ciento de la población madrileña, se encuentra por debajo del umbral de la pobreza, al cobrar salarios inferiores a la mitad de la renta disponible media, es decir menos de 11.130 euros al año. La buena marcha de la economía madrileña durante más de una década no ha beneficiado a miles de familias y cientos de miles de personas.

Conflictos laborales recientes como el de los trabajadores del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER), o el de los que limpian edificios y locales, han puesto de relieve que alcanzar el “mileurismo” es el sueño de muchas trabajadoras y trabajadores madrileños.

Jóvenes de entre 18 y 25 años. Trabajadores en algunos sectores de la hostelería, la restauración, mujeres que trabajan en el comercio o en servicios a las empresas. Mujeres en algunos sectores industriales. La mitad de los trabajadores y sobre todo trabajadoras de Madrid, no superan la barrera del mileurismo. El que en el “mileurismo” o “submileurismo” se encuentren el 58 por ciento de los trabajadores españoles no es un consuelo para unos trabajadores madrileños que soportan mayores costes, de vivienda, de transportes al centro de trabajo, o de servicios esenciales como guardería que la media de los españoles. Vivir en Madrid es más duro para una familia trabajadora que hacerlo en la mayor parte de España.

El motor económico de Madrid ha movido mucho dinero, pero muy desigualmente distribuido. Ahora, cuando los nubarrones en el horizonte, anuncian tiempo de vacas flacas, quienes han amasado fortunas aprovechando las oportunidades de una información privilegiada y una influencia directa en los centros de poder, se apresuran a reclamar moderación salarial, más flexibilidad en el marcado de trabajo y, con asombroso desparpajo, mayor liberalización de los mercados. Fórmula eufemística que sirve para exigir la entrada indiscriminada de la iniciativa privada en la gestión de los servicios públicos, es decir de los recursos presupuestarios que los trabajadores ponemos en manos de las Administraciones Públicas. No hay que olvidar que en torno al 90 por ciento de la recaudación por IRPF corresponde a lo que los trabajadores aportamos en forma de retención en nuestras nóminas. El grito de guerra de esta ofensiva es algo así como lo privado es mejor y más barato. Lo primero no es cierto y lo segundo enmascara que el menor coste, al principio, no se sustenta en menores beneficios empresariales sino en salarios de miseria.

Los trabajadores y los sindicatos en los que se organizan no hemos traído esta crisis, que tiene mucho que ver con altos beneficios empresariales insostenibles por mucho tiempo y no con los salarios de la gran mayoría de los trabajadores.

Los trabajadores somos moderados en nuestras reivindicaciones salariales, pero eso no significa que aceptemos el mileurismo como horizonte final de nuestras carreras profesionales, especialmente para las mujeres, los jóvenes o los inmigrantes. Una economía más estable y sólida requiere más inversión productiva, más reinversión de beneficios empresariales, más innovación en nuestros productos y más calidad en nuestros servicios y, sobre todo, más inversión en las personas trabajadoras. Más estabilidad, más formación y cualificación, más inversión en salud laboral. Esas son las bases de una economía sólida y de una sociedad cohesionada, equilibrada y justa.

Francisco Javier López Martín
Secretario General
CCOO de Madrid

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¿FUNDIR TELEMADRID?

julio 7, 2008

En Mayo los compañeros de la Sección Sindical de CCOO de Telemadrid me hicieron llegar un Informe titulado “En defensa del Servicio Público de Radiotelevisión Madrid”. Un informe que contiene algunas claves del conflicto que ha llevado a negro la pantalla de la cadena autonómica madrileña en los dos días de huelga celebrados y el comportamiento de la Dirección de Telemadrid ante el conflicto.

Desde 1998 a 2007, la cadena ha reducido su porcentaje de audiencia a la mitad. Entre 2003 y 2007, primera legislatura presidida por Esperanza Aguirre Telemadrid ha perdido uno de cada tres espectadores, siendo la cadena autonómica que más audiencia pierde. La entrada en liza de Cuatro o de La Sexta ha hecho mella en todas las cadenas pero en unas más que a otras. Telemadrid pierde más audiencia que cualquier otra cadena que emite en Madrid.

Otro elemento a tomar en cuenta es el proceso de externalización y subcontratación de programación. Conviene saber que con su personal y sus medios Telemadrid podría producir la mayoría de sus programas. Lejos de ello se contrata con productoras que campan a sus anchas en las instalaciones de Telemadrid, utilizando sus estudios y medios a placer. Un ejemplo, el programa Madrid Opina, conducido por Buruaga, nos cuesta 41.000 euros por programa, mientras que El Debate de Telemadrid, realizado con medios propios costaba 21.000 y aún más grave, la productora de “Destino Europea” cobra 87.000 euros por capítulo, mientras que “Madrileños por el mundo” realizado con medios y personal de la cadena cuesta 20.000.

Si además añadimos que, para evitar y sortear la independencia profesional de los trabajadores de informativos, se ha procedido a contratar un equipo de redactores que forma una auténtica redacción paralela. La independencia de la cadena se ha resentido y las denuncias por manipulación informativa se han multiplicado. Numerosos redactores se niegan a firmar crónicas “retocadas”. No es extraño que las pérdidas hayan pasado de 66 millones de euros en 2002 a 101 millones en 2007, pese al incremento de la subvención en 30 millones de Euros. Telemadrid se ha convertido en un inmenso aparato de financiación para productoras amigas. El presupuesto público cubría el 43 por ciento de los gastos en 2003 y hoy el 59 por ciento. Telemadrid ingresaba 63 millones de euros por publicidad en 2003 y 54 en 2007.

Los trabajadores negocian su convenio. Les preocupa el futuro de la cadena y aceptan el puro y duro mantenimiento de su poder adquisitivo. Plantean que se incremente la producción propia y se gaste menos en productoras externas. Plantean recomponer la estabilidad de una plantilla con cada vez más contratos temporales para cubrir puestos de trabajo fijos. Les preocupa el aumento de puestos directivos con salarios cada vez más altos y desproporcionados.

Lejos de negociar estas propuestas, la dirección se cierra en banda y los trabajadores convocan dos jornadas de huelga. Plantean emitir en carta de ajuste y dos servicios informativos a lo largo de los días de huelga y la dirección prefiere que la pantalla vaya al negro, para justificar comunicados del corte: “La estrategia sindical mantiene la huelga” mientras los voceros del Gobierno sacan a pasear las acusaciones de “Huelga Política”, que se va convirtiendo en lugar común ante cualquier huelga.

El segundo día de huelga visité la Sección Sindical de CCOO en Telemadrid. En el edificio se encontraban los directivos, unos pocos trabajadores, casi toda la redacción paralela y los trabajadores de las productoras externas que ocupab despachos cedidos en la primera planta.

¿Qué pretende este Gobierno Regional fundiendo al negro Telemadrid? ¿Achacar las pérdidas a los trabajadores? ¿Desestabilizar más Telemadrid para justificar Regulaciones de Empleo, reajustes de plantilla, más externalización y gasto? ¿Una privatización, como la de la Funeraria en el pasado, entregando un bien público a negociantes a precio de saldo?

Aún no lo sé. Pero los trabajadores de Telemadrid van a seguir defendiendo un Servicio Público, un proyecto de comunicación para los madrileños. La mayoría política en un gobierno no confiere impunidad al gobernante, que tiene la obligación de defender y no deteriorar los servicios públicos. La huelga ha sido masiva, el malestar de los profesionales mucho, las reivindicaciones justas y la voluntad de negociar infinita.

El Gobierno Regional elige: una negociación serena y leal sobre la base de mantener el poder adquisitivo y el futuro real para Telemadrid, o nos condena a todos a la confrontación, acusando a los trabajadores de fundir en negro la pantalla, mientras la Dirección de Telemadrid sigue fundiendo los recursos de todos a favor de unos pocos y destrozando un proyecto de comunicación libre y plural en el que los madrileños nos sentíamos identificados, cuando Telemadrid era la cadena de televisión cercana y amiga que ha dejado de ser.
Francisco Javier López Martín
Secretario General
CCOO de Madrid