QUO VADIS?

septiembre 12, 2008

¿Dónde vas Madrid? ¿Dónde nos llevas “lideresa”? ¿Qué nos propondrás que nos ilusione, para salir de la crisis en la que nos han metido unos empresarios avaros, vivaces, irresponsables y malcriados?

Desde la anterior crisis de principios de los 90 para acá, España ha visto llover dinero desde el cada vez más alto castillo de naipes de ladrillo, edificado sobre suelo recalificado, especulado y con “mordida”. Los aventureros se han hecho riquísimos, los pobres un poco menos pobres. Los trabajadores hemos tenido empleo, precario y mal pagado, pero abundante. Los políticos expertos en apuntarse triunfitos y eludir responsabilidades se han apuntado los éxitos económicos de la misma forma que responsabilizan a los adversarios de los problemas actuales.

Llámese crisis, ajuste, recesión, desaceleración o como quiera, parece que todos coincidimos en que el castillo de naipes se ha derrumbado. El ladrillo y el consumo interno de empresas y familias se cae al mismo ritmo que la financiación de bancos y cajas de ahorro se paraliza.

El comercio, los servicios, la industria, el turismo, presentan datos preocupantes y el empleo se resiente. El Gobierno de España reconoce que se avecinan tiempos de ajuste duro. Llama al esfuerzo y compromiso colectivos. Promete mantener y reforzar la protección social y el diálogo con empresarios y sindicatos.

La oposición de Rajoy contraataca acusando de incompetencia económica al Gobierno pero sin avanzar propuestas concretas.

Los tertulianos de la derecha reclaman “medidas estructurales”, rebajas de impuestos, menos gasto público, reformas del mercado laboral, más liberalización de los mercados. La Comisión Europea cerrará el año en recesión.

Así las cosas la Presidenta celebra su Congreso Regional, una semana después del celebrado por el Partido Socialista de Madrid y afronta la semana entrante el Debate sobre el Estado de la Región. Dos buenas oportunidades para explicarnos a donde quiere llevar a este Madrid. Ha presumido de ser la causante de la bonanza económica y ahora no puede ni debe eludir la responsabilidad en la caída de un modelo económico en el que Madrid ha jugado como motor e impulsor.

La crisis no la ha generado España. Ni Zapatero. Ni Aguirre. Pero nuestra situación ante la crisis viene determinada por nuestras debilidades. Es la hora de definir si, desde la responsabilidad política que cada cual ostenta, se apostará por el empleo decente, las familias trabajadoras, la protección social, el fortalecimiento de los sectores económicos más sanos y con futuro, el diálogo social. O si por el contrario opta por echar la culpa al empedrado, al adversario, enrocándose en la autocomplacencia y el autobombo.

Pronto lo sabremos y tendremos nuestro particular Quo vadis.