CAJAMADRID O LA PERVERSIÓN DE LA LEY.

noviembre 22, 2008

 

 

Cada año, junto a los Presupuestos se debate una Ley de Acompañamiento.  Muchas son las quejas que se han formulado a una Ley que era aprovechada por el gobierno de turno para modificar un buen número de leyes que poco o nada tenían que ver con los Presupuestos.  Esto motivó quejas y recelos que llevaron a acabar con las Leyes de Acompañamiento por el sencillo procedimiento de cambiarles el nombre, de forma que el término “acompañamiento” fue sustituido  por el de ley de “medidas fiscales y administrativas”.  Cambiar el collar para que el perro siga siendo el mismo.  Cambiarlo todo para que nada cambie, que diría Lampedusa en el Gatopardo.  Una utilización perversa de la Ley.

 

La Ley de Acompañamiento de los Presupuestos de la Comunidad de Madrid para 2009 es un ejercicio magnífico de perversión de la ley.  Enmascarar en los Presupuestos la modificación de la Ley de Cajas de la Comunidad de Madrid con la descarada intención de conseguir la mayoría necesaria para gobernar Cajamadrid, quitando y poniendo Presidente y convirtiendo la cuarta entidad financiera de España y segunda caja del Estado, en perrillo faldero de la Presidenta, supone todo un ejemplo de cómo utilizar las leyes.

 

Por la vía de cambiar la ley de Cajas, Aguirre entra como elefante en cacharrería en una entidad financiera que goza de la confianza de la sociedad, entre otras cosas porque en sus órganos de gobierno se encuentra representada esa sociedad a través de la Comunidad de Madrid, los Ayuntamientos donde la Caja tiene sucursales, los impositores que tienen depositado su dinero en la Caja, entidades representativas y los propios trabajadores.

 

Una representación en los órganos de gobierno que necesita del consenso y el diálogo para funcionar y que garantiza la envidiable estabilidad en el funcionamiento de Cajamadrid.  No todo es idílico.  No siempre el consenso es absoluto.  Pero tarde o temprano es necesario recomponer consensos porque la estabilidad forma parte de la cultura de funcionamiento.

 

Para el liberalismo intervencionista que Aguirre propugna, tener que depender de los Ayuntamientos, especialmente el de la capital, de los ahorradores que tenemos nuestro dinero en la Caja, de los trabajadores de la Caja, de las fuerzas de la oposición, de organizaciones sociales presentes en el Gobierno de Cajamadrid  a través de las entidades representativas, debe ser algo insoportable.  Tener que ponerse de acuerdo con Gallardón, con los sindicatos, con la oposición no debe ser algo tolerable para quien está acostumbrada a mandar sin peros, ni reparos.

 

Se ha tragado varios sapos a causa de que los órganos de gobierno de Cajamadrid han ratificado su autonomía con respecto al poder autonómico.  Así que, cambiando competencias de tutela por competencias de marquesado, la Presidenta cambia la ley, se autoproclama mayoría de gobierno de la Caja.  Aquí paz y después gloria.

 

Intentó convencer al recién llegado Tomás Gómez de que era necesario cambiar la ley, repartir el botín, pero dio mal resultado.  Da igual, porque aunque el líder socialista de Madrid considere inoportuno cambiar la Ley de Cajas y poner en riesgo la estabilidad de Cajamadrid en un momento crítico para la economía, Aguirre no va a cejar en su intención de ir copando el poder de cuanto se mueve en Madrid.

 

Será inútil pedir, solicitar, reclamar que cualquier cambio en la regulación de las Cajas, se produzca de forma consensuada con los legítimos representantes de las fuerzas políticas, sociales, sindicales presentes en la Caja.  Vamos, como se ha hecho siempre.  Buscar el acuerdo antes que el enfrentamiento.  Sumar antes que restar.  Alcanzar mayorías al menos y unanimidad siempre que se pueda.  Sensatez ¿será mucho pedir sensatez?.

 

Francisco Javier López Martín

Secretairo General CCOO de Madrid