NIEVA? PORCO GOVERNO

enero 14, 2009


Ha nevado en Madrid. Año de nieves, año de bienes. Tenemos pocas ocasiones en la vida madrileña de visualizar el paisaje de la Región capital de España bajo una copiosa nevada. Vivimos en una Región y en un país poco acostumbrado a soportar grandes nevadas. Ni el Estado Central, ni las Comunidades Autónoma y Ayuntamientos de la mayor parte de España, cuentan con los medios necesarios para hacer frente a una nevada, como la que se produjo el vienes día 9 en Madrid. Las máquinas quitanieves, por ejemplo, se encuentran donde es más previsible la nieve, pero es difícil pensar que la autovía de Barcelona o la de Valencia soporten una nevada mayor que la autovía de La Coruña. Otro ejemplo, los servicios meteorológicos pueden realizar previsiones pero en muchas ocasiones son incapaces de determinar a qué velocidad, con qué intensidad y cuándo se va a producir una inclemencia como la nevada del viernes día 9. El maravilloso paisaje de un Madrid nevado se ve empañado por la imposibilidad de controlar los peores efectos de la nevada para la movilidad de la ciudadanía madrileña. Es difícil prevenir lo imprevisible y establecer protocolos que funcionen ante imprevistos improbables, pero hay que intentarlo y de eso son responsables todas las Administraciones. Cuando a la huelga de celo de los pilotos de Iberia, que ya producía retrasos y anulaciones de vuelos en días anteriores, se suman los efectos de la nevada, el descontrol en Barajas está cantado. Si la huelga de celo continúa los efectos se agravan y prolongan en el tiempo. Hay responsabilidades de Iberia y del Ministerio de Fomento en ello. Hay responsabilidades de los pilotos. Hay responsabilidades del Gobierno Regional de que la Sierra Norte siga bloqueada muchos días después de la nevada. Hay responsabilidades municipales, cuando algunas calles de algunos pueblos siguen intransitables desde el viernes pasado. Las Administraciones podrían hacer muchas cosas. En primer lugar tomar nota de los efectos de una nevada como la que hemos vivido para establecer protocolos de actuación coordinados que maticen y prevengan los problemas que una situación como ésta producen. Pero no, lejos de ello, comienzan a llover cuchillos acusadores entre Administraciones. No se dan cuenta de que con esas acusaciones, debilitan a las instituciones todas y no a una en particular. Que con esa manera de proceder, alientan esa sensación generalizada de que pase lo que pase, la culpa es del gobierno. Al más puro estilo de aquellos italianos que, cuando llovía, tenían la costumbre de gritar “Piove? ¡Porco Governo!” (Llueve?, ¡sucio Gobierno!) En un Estado descentralizado, autonómico y casi federal, las competencias se encuentran repartidas entre las Administraciones, de forma que la cooperación, la coordinación y la colaboración son esenciales. Cuando la cooperación se transforma en cruce de acusaciones, el papel del Estado se debilita, la credibilidad y confianza de los ciudadanos se deteriora y el papel protector de las instituciones pierde fuerza. La reacción no se hace esperar. Porco Governo! Pase lo que pase, si algo va mal … Porco Governo! Y eso no es bueno para nadie, por más que los acusicas de turno crean obtener réditos políticos de su ataque a instituciones en las que no gobiernan. España es muy complicada. La pertinaz sequía convive con momentos de inundación y de intensa nevada. Acudir deprisa a solucionar los problemas y prevenir, en la medida de lo posible, es misión de todas las Administraciones. Pues a ello. A cooperar, a planificar, a pensar juntos, a poner los medios necesarios y a hacernos la vida lo más fácil posible a los ciudadanos. Que para eso les hemos elegido, a cada una y a cada uno en un Ayuntamiento, en una Comunidad Autónoma o al frente del gobierno Central. Bloqueados por la nieve en mitad de un atasco en una autovía nacional. Atrapados por la nieve en una carretera autonómica. Incapaces de salir de casa en una calle de cualquier municipio, no nos pidan que echemos la culpa al Porco governo, porque el porco governo son todos. Procuren que disfrutemos la nieve sin permitir que se convierta en un desastre.

Francisco Javier López Martín Secretario General CCOO de Madrid.