345.000 RAZONES

enero 30, 2009


Hay quien se pregunta por qué es necesario firmar hoy un Acuerdo con Esperanza Aguirre. Con la que está cayendo, con el lío de Cajamadrid. Con los escándalos de espionaje en plena ebullición. Con el conflicto abierto en los Servicios públicos. Porqué firmar un Acuerdo en el que el único Acuerdo es que abrimos dos mesas de negociación, con un temario para cada una de ellas. El Acuerdo consiste en el compromiso de sentarse a negociar para alcanzar acuerdos.

Ciertamente no es mucho. Es un poco más que la declaración que firmamos hace más de medio año, tras la cual no se dio un solo paso negociador. Para firmar este acuerdo tan de mínimos hay 345.000 razones. El número de personas paradas en la Comunidad de Madrid a finales de 2008. Cada día hay 320 razones, que es aproximadamente el número de personas que pasa a engrosar las listas del paro. El mismo día que firmábamos el Acuerdo los trabajadores de ROCA se concentraban ante la amenaza de perder sus puestos de trabajo.

Constituir dos mesas de negociación no es mucho, pero si abren alguna vía para mejorar la estabilidad del empleo, para reforzar los servicios públicos de empleo, para atender mejor a los trabajadores desempleados de empresas en crisis, para mejorar la formación profesional y para el empleo. Si sirve para que los colectivos más precarizados (las mujeres, los jóvenes, los inmigrantes, los mayores de 45 años, las personas con discapacidad) encuentren nuevas oportunidades de empleo. Si sirve para dinamizar la industria, el comercio y la hostelería, el turismo, consolidar el sector de la construcción. Para apoyar a las pequeñas y medianas empresas y avanzar en la innovación tecnológica.

Si el acuerdo aporta algo en un momento de crisis profunda y dura probablemente larga, como la que vivimos, CCOO daremos por bien empleada esta firma.

Vivimos en un Madrid muy complicado, inmerso en conflictos económicos, políticos y sociales de profundo calado y cuyas consecuencias no podemos predecir.

El diálogo social no es paz social. No es desaparición de los conflictos. El diálogo social no elimina los conflictos generados por intereses diversos en confrontación. No es claudicación, ni renuncia. Por el contrario, el diálogo social supone admitir el conflicto y gobernarlo. Solucionar los conflictos desde la negociación y la búsqueda del acuerdo. El diálogo social es, a nuestro entender, un factor determinante de las ventajas comparativas de una Región en un mundo globalizado.

Tras más de dos años de bloqueo del diálogo social, en Madrid, por decisión unilateral y sin precedentes, del Gobierno Regional, el que acordemos reuniros en torno a dos mesas sobre las cuales se encuentran los problemas reales que afectan a la vida cotidiana de las familias madrileñas, no es mucho, pero no es banal, ni intranscendente.

En todo caso, para las Comisiones Obreras, es la responsabilidad que nos toca asumir en estos momentos. La que los trabajadores y trabajadoras nos reclaman cada día. La misma responsabilidad que esperamos de cuantos se sentarán junto a nosotros en esas mesas.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid


MORIR EN ATOCHA. VIVIR EN NOSOTROS.

enero 30, 2009

 

Año tras año CCOO hemos mantenido el empeño de recordar a aquellos cinco jóvenes asesinados en el despacho laboralista de la calle de Atocha.  Van ya 32 años en los que cada 24 de Enero acudimos al cementerio de Carabanchel.  Luego al de San Isidro.  Más tarde al número 55 de la calle Atocha, donde se encontraba el despacho laboralista.  En las proximidades, en la Plaza de Antón Martín, el monumento de Juan Genovés que reproduce el cuadro del Abrazo, acoge la concentración de cientos de personas que rinden homenaje a las víctimas del atentado  terrorista que ha pasado a la historia como la Matanza de Atocha.

 

Por último, desde hace unos años, en el Auditorio Marcelino Camacho de CCOO de Madrid, la Fundación Abogados de Atocha entrega sus premios anuales.  María Luisa Suárez, en representación de los despachos laboralistas de Madrid.  Marcelino Camacho y Joaquín Ruiz Giménez.  El pueblo español representado por los Presidentes del Congreso y el Senado.  Las mujeres de los presos políticos del franquismo, han recibido en ediciones anteriores este galardón.

 

En esta edición la Fundación Abogados de Atocha ha decidido rendir homenaje y reconocimiento a Manolo López, uno de nuestros abogados, recientemente fallecido.  Uno de los nuestros.  De los que dedicó su vida y su trabajo a defender a los trabajadores.

 

En esta edición los Abogados laboralistas de Colombia han merecido también un galardón.  Colombia, un país en guerra civil permanente en el que las bandas paramilitares, las guerrillas y el poder militar utilizan al pueblo como escudos humanos.  Miles de muertos, a lo largo de años y más de 200 sindicalistas asesinados cada año, son el saldo terrible que el derecho es incapaz de frenar.  Que los abogados laboralistas, con todo su esfuerzo cotidiano, son incapaces de contener.  La violencia armada frente a la palabra y la voluntad de ser.  La constancia de la vida, frente al furor insaciable de la muerte.

 

Junto a Manolo López y a los Abogados laboralistas de Colombia, un merecido reconocimiento a los militares de la UMD.  Aquellos hombres, que en las postrimerías de la dictadura, en mitad del ejercito franquista un grupo de capitanes y algún comandante, soñaron una revolución de los claveles como la que dió al traste con la dictadura portuguesa.

 

 

Hubo quien quiso fusilarlos al amanecer, pero se conformaron con detenerlos, juzgarlos, condenarlos a largas penas y expulsarlos del ejército.  Sus mujeres, ocuparon su puesto en la denuncia y la lucha por su honor.  Llegó la transición, la democracia, la amnistía, el reconocimiento a cuantos lucharon contra el franquismo.  Pero el estigma de los “umedos” nunca fue reparado.  Treinta años de democracia han pasado en silencio para aquel grupo de militares que luchó por las libertades en uno de los frentes más difíciles y duros.  En el corazón del ejército franquista.

 

No es un premio.  Es una deuda.  Es justicia.  Es el homenaje del mundo del derecho, de los trabajadores madrileños, a los militares de la Unión Militar Democrática, a sus mujeres, a sus familias.

 

Un año más, quienes murieron asesinados en Atocha, viven en nosotros, en cuantos día tras día mantienen viva la lucha por la libertad, la justicia y la paz.  Viven en cuantos siguieron viviendo.  En cuantos éramos más jóvenes que ellos y hoy tenemos más años que los suyos aquel 24 de Enero de 1977.  En cuantos nacieron después y hoy les siguen recordando como saudade, como nostalgia de un futuro que podrá ser si nos empeñamos en alumbrarlo.

 

¡VIVAN LOS ABOGADOS DE ATOCHA!

 

Francisco Javier López Martín

Secretario General CCOO de Madrid