EL CÁNTARO EMPRESARIAL

 

Empezó Arturo Fernández, el Presidente de la Patronal madrileña, CEIM, planteando la necesidad de un nuevo contrato de crisis, con una indemnización de 20 días  por año trabajado. 

 

Parecía una ocurrencia del patrón madrileño, encaminada a que se sumase de inmediato el gobierno Aguirre y el problema de la crisis en Madrid pasase a ser un problema del gobierno Zapatero, porque modificar la legislación sobre contratación es competencia del Estado y no de la Comunidad de Madrid.

 

Otro tanto pasaba con las medidas fiscales que proponía la CEIM.  Aplazamiento de pagos de impuestos y cotizaciones sociales.  Ni una petición a Gobierno Regional, todo para el gobierno Zapatero.  Ignora así Arturo Fernández que vivimos en un Estado Autonómico, descentralizado, casi federal, con competencia repartidas entre el Estado, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos.  CEIM necesita gafas, pero no sólo para ver de lejos, sino bifocales o progresivas, para ver de cerca y poner en valor las competencias autonómicas y municipales.

 

Esta forma de enfocar de la CEIM parecía más dirigida a tranquilizar a los sectores empresariales más inquietos y agresivos, pero de hecho ha actuado como liebre en una Confederación Empresarial  Española (CEOE), que se enfrenta a una Asamblea en la que Gerardo Díaz Ferrán se juega su ratificación como Presidente.  Pone cara de duro y pone dos nuevos duros más encima de la mesa.  Ahora pide que los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) no necesiten autorización administrativa alguna.  Es decir, la indefensión más absoluta de los trabajadores ante una grave decisión empresarial.

 

La disculpa es siempre la misma.  Abaratar el despido, modificar contratos, poner en marcha un Expediente de Regulación de Empleo, bajar salarios.  Todo argumentando que el empresario no quiere despedir nunca, lo que hace es para salvar la empresa y al resto de la plantilla, así se creará más empleo.  Pero es sólo una disculpa de mal pagador.

 

La crisis es dura y todo apunta que será además larga.  Muchas empresas lo van a pasar mal.  Muchas van a cerrar.  Muchos trabajadores va a ir a la calle.  La media de indemnización efectiva por despido, en estos momentos, es de 19,1 días por año trabajado.  Además los trabajadores con contrato temporal superan el 30 por ciento en la media española y el 20 por ciento en Madrid.  700.000 trabajadores madrileños pueden ir al paro simplemente cuando el empresario decide no renovar buena parte de esos contratos.  Por la vía del Expediente de Regulación de Empleo se extinguen muchos contratos.  Cuando una empresa cierra por quiebra o suspensión de pagos los trabajadores van a al calle.  Uno a uno, aunque el despido sea declarado improcedente, muchos trabajadores con contrato indefinido van al paro.  En definitiva facilidades para el despido no es lo que falta y muchos empresarios están utilizado estas facilidades.

 

Crear un nuevo contrato con 20 días de indemnización por año trabajado es abaratar el despido y sólo eso y no creará un solo puesto de trabajo nuevo. 

 

Facilitar el acceso al crédito y a la financiación de las empresas.  Aplazar el pago de determinados impuestos.  Invertir  en innovación, calidad, nuevas tecnologías.  Mejoras la formación, cualificación, estabilidad de los trabajadores y trabajadoras.  Sobre esas cosas merece la pena negociar.  Como merece la pena reconvertir el sector de la construcción para sacarlo del pelotazo inmobiliario, de la burbuja, de la especulación, de la corrupción urbanística.  Como merece la pena consolidar nuestros servicios y apostar por su calidad, ya sea comercio, turismo, servicios a las empresas, transportes.  Como merece la pena apostar por un motor industrial potente que necesita inversión, investigación, calidad, innovación.

 

Una parte de la patronal lo que pretende es seguir ganando y compensando pérdidas empobreciendo a los trabajadores, reduciendo sus derechos, abaratando su despido.  Haciendo que paguemos una crisis que su avaricia, su falta de visión y su amor al dinero fácil y rápido han generado.  Entonces la respuesta es no.  Lo podemos decir más fuerte, más alto.  Lo podemos gritar por las calles.  Pero la respuesta es NO y no lo podemos decir más claro.

 

Francisco Javier López Martín

Secretario General CCOO de Madrid

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