11-M LA FLOR DE LA PASIÓN

marzo 17, 2009

Cinco años han pasado y aún parece hoy, nos recordaba Pilar Manjón, en la Estación de Atocha, en ese sencillo homenaje que la Unión de Actores, UGT y CCOO rendimos cada año a las víctimas.

“Una mujer de clase modesta como yo –decía Dolores Ibarruri- al vestirse de negro puede hacerlo con elegancia, además los lutos me tocaron desde pequeña y empalmados unos sobre otros”.

Hay mujeres a las que el luto se les congela en un instante en el que la vida y la muerte se funden para siempre.

El homenaje que las fuerzas del trabajo y de la cultura organizamos en Atocha y en el Círculo de Bellas Artes, tiene muchos rostros de mujer. Son nuestras mujeres de negro, la memoria de los horrores del terror, la violencia y la guerra. El rostro de una mujer es el mejor notario del paso de la violencia.

Basta escuchar la comedia bufa de Darío Fo, hablando de Francisco de Asís en la Plaza de Bolonia. No sabía Francisco como hablar de la paz a un pueblo exaltado por las hazañas guerreras. Por su parte ellos esperaban esa parte inevitable del discurso para abroncarle y echarle de la ciudad sin contemplaciones.

Así que Francisco comenzó cantando su ardor guerrero y valentía en la batalla, hasta que les hizo reparar en la viuda que desconsoladamente lloraba al fondo de la plaza, la mujer que había perdido esposo e hijos en las prolongadas y cambiantes guerras de intereses entre las ciudades medievales italianas.

La mujer de negro es testigo y crisol en el que se funden las arenas de la libertad y el catalizador, el punto de no retorno hacia la violencia.

Frente a las teorías de la conspiración, frente al olvido, frente a los violentos, frente al insulto, la amenaza y los anónimos, nadie más digna que una mujer de negro. Para guardar la memoria, no olvidar, denunciar la ignominia, preparar el futuro.

Dolores se llamaba Isidora. Era una mujer modesta de Gallarta. Se cambió el nombre, luego eligió el de Pasionaria. Tal vez porque Pasionaria es esa flor que sabe conservar su color y frescura bajo cualquier clima. Pilar tampoco eligió su nombre. No eligió aquel 11 de Marzo, ni convertirse en nuestra Pasionaria, la flor de la pasión. Esta mujer de negro tiene la palabra en nuestras vidas libres, dignas, sin violencia. Dispuestas a morir de pié antes que vivir de rodillas.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid

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