Filtraciones sobre Cajamadrid

marzo 30, 2009

Acaba de publicar el diario El País una información sobre el contenido de la reunión de la Presidenta Regional, Esperanza Aguirre, con los máximos responsables de CCOO y UGT en la Región, para abordar el problema de Cajamadrid. La reunión fue previa a la decisión del Consejo de Ministros de interponer Recurso de inconstitucionalidad contra la modificación de la ley de Cajas de la Comunidad de Madrid.

Como toda filtración de una reunión, contiene inexactitudes y apreciaciones de parte, pero esencialmente da cuenta de una reunión tensa en la que CCOO explicamos los motivos por los cuales creemos que las actuaciones del Gobierno Regional son en algunos aspectos inconstitucionales y la necesidad de restablecer cuanto antes un marco de estabilidad y consenso entre todas las partes.

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MADRID EN EL MUNDO

marzo 30, 2009

 El mundo, Madrid en el mundo, vive la tormenta perfecta.  Una crisis económica sin precedentes, sin recetas venidas del pasado en nuestra ayuda, sin protocolos de actuación en un mundo globalizado que carece de regulaciones precisas.

 

Hay quien pregunta a CCOO y UGT, cuándo nos liamos a mamporros contra el capitán del barco, el jefe de máquinas o el cocinero.  Si estuviéramos convencidos de que atizando al capitán salvaríamos la tremenda ola que se lleva por delante empresa y empleo no dude nadie que lo haríamos de inmediato.  No es la hora de buscar culpables si son galgos o podencos, sino aportar soluciones.  Nadie sabe cuándo vamos a superar esta crisis,  pero todos, en mayor o menor medida, y cada uno desde su responsabilidad, tenemos la obligación de definir cómo salimos de esta crisis.  Dónde queremos estar cuando salgamos de la crisis.

 

No queremos estar en China, compitiendo en un mundo globalizado con bajos salarios, despidos baratos, baja calidad de los servicios, ínfima protección social, escasa innovación y valor añadido en nuestros productos.

 

Queremos competir con nuestros socios europeos.  Queremos una industria innovadora.  Queremos servicios de calidad.  Queremos inversiones en infraestructuras para la producción y los servicios.  Queremos salvar empresas y empleo y proteger más y mejor a las personas desempleadas.  Queremos una economía más sólida y un empleo más estable.

 

Este lunes pasado, los miembros del Consejo Local de la capital, del que formamos parte empresarios de CEIM, sindicalistas de UGT y CCOO y el gobierno municipal, presentábamos el Plan de Mejoras de Áreas Industriales y Empresariales de la ciudad de Madrid, en el Vivero de Empresas de Carabanchel dedicado a la economía social.

 

Combatir la crisis, definir el modelo económico que queremos al salir de ella, tiene un componente local importante.  Anticipar inversiones, aprovechar el momento para reforzar nuestras infraestructuras, apostar por una ciudad compatible con la industria, reforzar el factor más importante que tenemos ante la crisis que es el trabajo, la estabilidad, seguridad y cualificación de los trabajadores, son elementos esenciales para nuestro futuro.

 

El diálogo social en el Ayuntamiento de la capital, como el que mantenemos con otros ayuntamientos de la Región, ha sido casi una rareza en tiempos de aguerrido aguirrismo militante .

 

Sin embargo ahora, en momentos duros de crisis, las recetas caducas del fundamentalismo neocón, atrincherado en Madrid, son menos útiles que nunca.  Muy al contrario, son tiempo de acuerdo, de diálogo para sentar las bases del Madrid que queremos, cuando un mundo que se acaba termine por abrir las puertas a un nuevo mundo que va a nacer.

 

 

Francisco Javier López Martín

Secretario General CCOO de Madrid


NOSOTROS PAGAMOS, ELLOS COBRAN

marzo 30, 2009

 

 

Andan escandalizados los estadounidenses ante el hecho de que tras inyectar más de 170.000 millones de dólares de todos los ciudadanos para salvar del desastre a la aseguradora AIG, los ejecutivos responsables de tamaño despropósito se embolsasen 165 millones de dólares en bonificaciones no precisamente por un trabajo bien hecho, sino todo lo contrario.  Son las consecuencias de la libertad absoluta de los mercados sin control ni regulación de la política sobre los capitales.

 

Si el American Internacional Group (AIG) cae, el efecto dominó sobre fondos de pensiones y bancos estadounidenses y europeos puede ser fulminante.  Pero de ahí a premiar a sus ejecutivos mientras se exigen sacrificios, esfuerzos, congelaciones y pérdidas salariales a los trabajadores hay toda una brecha ética insalvable.

 

Y es que AIG es el peor ejemplo de las prácticas especuladoras que han destrozado el sistema financiero mundial.  AIG poseía la máxima calificación en el mundo de los negocios, una calificación AAA.  Teóricamente era infalible entre riesgos de impagos y por ello accedía entre otras cosas a créditos baratos, en las mejores condiciones.

 

AIG era una empresa aseguradora que funcionaba bien.  El problema es que en su sede londinense contaba con una división de prácticas financieras que comienza a desarrollar mágicas fórmulas para aprovechar el apetito insaciable de ganancias, a través de inversiones respaldadas en hipotecas.  Como aseguradora, no entran a competir con los bancos acumulando hipotecas “subprime” de alto riesgo.  Ellos se dedican a asegurar esas hipotecas.  O mejor dicho, los valores de inversión que incorporaban este tipo de hipotecas.  Así cubiertos por la triple A de AIG, estos valores pasaron a ser considerados como valores AAA.

 

Los bancos y Wall Street guardaron silencio porque los riesgos de pérdidas pasaban a AIG y porque, con una triple A adosada, estos valores se vendían como la espuma.

 

Ni los bancos, ni Wall Street, ni AIG pensaron nunca que el chorro de dinero se fuera a secar, que la gallina de los huevos de oro fuera a perecer.  Nunca pensaron que se fueran a ver obligados a desembolsar nada.  A fin de cuentas los pisos sólo podían subir, subir y subir.  Por eso y porque nadie la obligaba, AIG no creó un fondo de reserva para cubrir riesgos, lo que si haría si los riesgos cubiertos fueran un terremoto o una inundación.  Asegurar hipotecas no estaba regulado y AIG no dotó fondos para pérdidas.  Todo fue a altas ganancias.  Cuando bajaron los precios de la vivienda AIG no tenía con qué pagar lo asegurado.

 

Para cobrar tarifas aún mayores introdujo cláusulas adicionales que aseguraban los valores hipotecarios aunque la calificación triple A de AIG o de los propios valores descendiera.

 

Así los valores asegurados por AIG, contribuían a que los bancos mejoraran su propia calificación aparentemente libre de todo riesgo, lo cual les permitía incrementar su deuda “segura” y comprar más y más valores “libres de riesgo”.

 

La extensión masiva de estas prácticas por todos los bancos europeos ha producido la falta de capital de los bancos y los problemas financieros que han añadido gasolina a la hoguera de la crisis.

 

No ha habido engaño alguno.  El sistema se autoengaño.  Todos sabían que sin regulación los requisitos de las entidades financieras eran arbitrariamente fijados y, en todo caso, eran mínimos.

 

Nadie pensó pagar.  O calculó que ya pagarían otros.  Para incrementar beneficios AIG consiguió que fondos dedicados sólo a inversiones seguras, recalasen en valores de riesgo, simplemente asegurando la recompra de los mismos si el asunto salía mal.  Luego prestaba valores de alto riesgo y alto beneficios a cambio de dinero con el que compraba más valores hipotecarios de alto riesgo.

 

Ahora resulta que cientos de bancos y fondos de inversión se encuentran sentados encima de un polvorín de activos tóxicos, de valores supuestamente, tan sólo supuestamente, asegurados por AIG, y aquí entramos nosotros.  Con dinero de todos los ciudadanos, los gobiernos respaldan a los bancos para evitar males mayores.

 

Nosotros pagamos, incluso veremos recortados nuestros sueldos, o perderemos nuestros empleos, pero eso sí, que a ellos no les falte de nada.  Que sigan cobrando primas y bonificaciones por habernos conducido a este desastre sin precedentes.   Que no les falte de nada.

 

Francisco Javier López Martín

Secretario General CCOO de Madrid