LA REVUELTA DE LOS 30.000

abril 20, 2009

 

Mientras Telemadrid llevaba su pantalla a negro, 30.000 manifestantes recorrían este domingo las calles de Madrid, llenaban la calle de Alcalá entre Cibeles y Sol, para reclamar que frente a la crisis, la prioridad sean las personas, la atención a quienes padecen el desempleo y sus familias. Nos ahorramos este domingo la, con toda probabilidad, nefasta crónica a la que nos tiene acostumbrada la “línea editorial” de la cadena pública madrileña, tendenciosa, partidista, antisindical. Los trabajadores de Telemadrid luchan por el futuro de la cadena pública madrileña, amenazada por los reiterados anuncios de la Presidenta de proceder a la privatización de Telemadrid en cuanto que la ley de cadenas autonómicas lo permita. Anuncios a los que han venido a sumarse externalizaciones, subcontrataciones, productoras privadas, paralización de la negociación del convenio colectivo, no renovación de contratos temporales y, en los últimos tiempos, despidos de personal fijo. Un expediente de regulación de empleo encubierto, se cierne sobre los trabajadores y todos los movimientos de la dirección de la cadena apuntan en ese sentido. 30.000 trabajadores y trabajadoras madrileños se rebelan al tiempo contra un designio marcado por las intenciones declaradas de la patronal de agilizar y facilitar el despido, recortar derechos laborales y garantías salariales en los convenios colectivos, en definitiva, utilizar la crisis para reducir derechos de los trabajadores. Superar la crisis manteniendo beneficios a base de obtener bonificaciones, reducciones de impuestos y bajadas de las cotizaciones sociales, poniendo en riesgo el futuro de la seguridad social y de las pensiones. 30.000 trabajadores y trabajadoras ha dejado claro en Madrid que no estamos dispuesto, cuando ya contamos con casi 406.000 personas paradas de las cuales 130.000 carecen de protección alguna por desempleo; a soportar que un empresario caduco siga sin pensar en las miles de pequeñas y medianas empresas con problemas y pretendan cargar todo el coste de una crisis generada por beneficios especulativos sobre los trabajadores. Miles de empleos en riesgo por expedientes de regulación de empleo. Miles de empleos perdidos por no renovación de contratos temporales. Miles de trabajadores arrojados al paro en despidos improcedentes. Miles de empleos perdidos en la construcción, en los servicios, en la industria. 30.000 trabajadores en rebelión contra una acción política oportunista e irresponsable del gobierno Aguirre que, sin mover un dedo contra la crisis, sigue atrincherada en el antizapaterismo, en el antisindicalismo, en el sensacionalismo de la inauguración permanente y compulsiva. Ante la crisis sólo cabe reactivar e impulsar la máxima cooperación entre Administraciones y apostar por sumar fuerzas económicas y sociales contra la crisis a base de diálogo. Un diálogo aparcado, arrumbado, dilapidado en Madrid durante demasiados años. Un diálogo en el que frente a las propuestas sindicales de reforzar la protección a los desempleados y sus familias; de salvar empresa y empleos; de apostar por los servicios públicos; de abordar un cambio de modelo económico que ponga el acento en lo productivo frente a lo especulativo, se alza una patronal adocenada y atrincherada en el beneficio fácil y un Gobierno regional dogmático y atento más a sus guerras intestinas y con cuanto se mueve al margen de sus designios. 30.000 madrileños y madrileñas convocados por CCOO y UGT se han rebelado contra una política y una economía endogámicas que se alejan cada vez más de las necesidades reales, de los problemas de la ciudadanía en un momento de crisis, de la res-pública, de la vida real. Porque, ante la crisis, la política y la economía deben girar hacia las personas. Nuestras necesidades, nuestros problemas.
Francisco Javier López Martín Secretario General de CCOO de Madrid

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