PARTE 5: NEGOCIACIÓN COLECTIVA EN MADRID

En Madrid hablamos de 3.409.000 personas activas, de las cuales 2.950.000 trabajan y otras 460.000 están paradas. 2.112.000 trabajan en el sector privado y 497.000 en el público. Con un componente importante de 1.326.500 personas con estudios superiores. Otros datos relevantes: 1.566.000 mujeres trabajan. 409.000inmigrantes de alta en seguridad social y 60.400 tienen menos de 20 años.

Contamos con 519.000 empresas, de las cuales 288.000 no tienen asalariados y 466.000 cuentan con menos de 6 trabajadores. Un tejido económico de microempresas que sustentan la economía madrileña.

En Madrid se han registrado hasta 31 de Diciembre de 2008, 560 convenios y 1.418.000 trabajadores. 448 convenios son de empresa y 112 de sectores, que sin embargo afectan al 88 por ciento de los trabajadores. El incremento medio del salario fue del 3,74 por ciento.

De 1 de Enero a 31 de Mayo de 2009 se registraron 91 convenios y revisiones con incremento salariales medios del 2,78 por ciento. En Madrid operan 700 convenios, la mitad de los cuales son interautónomicos o estatales. Contamos con una Negociación Colectiva muy atomizada.

Si tomamos en cuenta todo lo dicho hasta el momento, concluiremos que la Negociación Colectiva se convierte en un escenario muy importante. La crisis económica el proceso de diálogo social entre gobierno, patronal y sindicatos y los propios condicionantes internos, exigen afrontar problemas y establecer prioridades.

La negativa de la CEOE a la renovación del Acuerdo de Negociación Colectiva (ANC) suscrito desde 2002, precisamente en un contexto de crisis, ha servido a la CEOE como palanca para publicitar un programa de máximos que incluía congelaciones salariales, control del absentismo por parte de las MUTUAS, flexibilidad externa, abaratamiento del despido, modalidades de contratación y propuestas de reducción de cotizaciones sociales. Una agresividad patronal, alentada por la derecha extrema (cada propuesta ha sido, por ejemplo, inmediatamente aplauda por el Gobierno madrileño), cuyo objetivo último es torcer el brazo del gobierno central, impulsando una reforma laboral a su medida.

Por suerte, la representatividad de CEOE, por más que institucionalizada y nunca contrastada, no alcanza a la mayoría de los negociadores patronales de convenios, que han matizado sus posiciones en aras del acuerdo, aunque en otros casos los procesos se han resentido y alargado, incrementando la movilización.

La negociación colectiva va a ser el campo donde se ventile la salida concreta de la crisis y de ahí su importancia. De ahí que CCOO hayamos planteado la necesidad de reformar la Negociación Colectiva, reforzándola e impulsando sus contenidos.

Para ello sería necesario racionalizar su estructura. Revisando sus ámbitos funcionales y territoriales. Atendiendo a nuevas realidades y fórmulas empresariales marcadas por la segregación, la descentralización, diversificación y subcontratación. Extendiéndola a grupos de empresa. Aumentando sus niveles de cobertura y extendiendo el convenio hacia sectores que carecen de negociación colectiva sectorial. Vinculando convenio de empresa con convenio sectorial de su ámbito.

Igualmente el empleo, la lucha contra a precariedad, la mejora de las condiciones de trabajo, se ventilan en este ámbito. Por ello hay que afrontar la política salarial en línea con los incrementos de inflación y productividad, reforzando el umbral de los salarios mínimos y eliminando discriminaciones retributivas entre hombres y mujeres.

Hay que reforzar la estabilidad del empleo, causalizando la contratación, limitando la rotación de trabajadores temporales, generalizando las cláusulas de subrogación y regulando el derecho del sindicato a representar a trabajadores de empresas subcontratadas o que comparten centro de trabajo. El gobierno de los Expedientes de Regulación de Empleo o los procesos concursales son esenciales también en momentos de crisis.

La jornada, su reducción y la ordenación de la distribución irregular del tiempo de trabajo. La Salud Laboral. La participación sindical en la gestión medioambiental. La organización del trabajo. La clasificación profesional, la formación, la promoción.

Sin olvidar la dimensión europea e internacional de algunos procesos de negociación colectiva. La responsabilidad social de las empresas. La extensión y desarrollo del Estatuto Básico del Empleado Público. O la inclusión de los trabajadores autónomos dependientes. La generalización de los derechos de información, consulta y participación.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid.

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