MADRID CONTRA LA POBREZA


Más de 1 .000 millones de personas pasan hambre en el mundo.  Cada cinco segundos, muere un niño de hambre en este planeta.  Son cosas que no nos recuerdan cada día en la televisión pero que no por ello son menos reales que los “reality show”, o que las tertulias de famoseo.   Más bien lo contrario.  El hambre es la auténtica realidad y lo otro el reflejo deformado por las pantallas del esperpento.

A fin de cuentas vivimos en España.  Aún más, en la capital de España.  El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza pasa muy lejos de estas tierras.  O tal vez no.  Tal vez nos pasa de otra manera, pero nos pasa.

La Unión Europea fija el umbral de la pobreza “relativa” en el 60 por ciento de la mediana de los ingresos por unidad de consumo.  En España se sitúa en 7.203 Euros al año.  Lo dice el INE.  Igual que dice que el 13,3 por ciento de la población madrileña vivía por debajo del umbral de la pobreza  en el año 2007.

Cuatro años antes, cuando Esperanza Aguirre comenzó a gobernar en la Comunidad la pobreza relativa se encontraba en el 9,5 por ciento.

Cuando hablamos de pobreza, lo primero que pensamos es en el tercer mundo.  Pero en Madrid hay pobreza.  Que ha crecido en tiempos de bonanza y que se agudizará aún más en tiempos de crisis.  El aumento del desempleo incrementa el riesgo de pobreza y exclusión social.  Uno de cada tres parados no recibe prestaciones por desempleo.  Mientras que si hablamos de las 290.000 personas que sí reciben prestación por desempleo perciben una media anual de 3.404 euros al año.

Sería necesario, en estos tiempos de crisis, reforzar mecanismos de protección social que son de su exclusiva competencia, como la Renta Mínima de Inserción (RMI).  La Renta Mínima fue fruto del Diálogo Social de los sindicatos UGT y CCOO, con el Gobierno Regional de Joaquín Leguina,  un proceso negociador  que se inició tras la Huelga General del 14-D y de una Propuesta Sindical Prioritaria (PSP) que incorporaba como reivindicación el Salario Social, la renta básica o la renta mínima como última red de protección para cuantos carecían de recursos.  Así nació el IMI, el   Ingreso Madrileño de Integración.

Posteriormente, ya con un Gobierno presidido por Alberto Ruiz Gallardón el Decreto se transformó en ley y el IMI en Renta Mínima de Inserción, concebida como derecho subjetivo.  Dicho de otra manera, no depende de si hay dinero o no en los Presupuestos.  No depende de que la Administración sea más o menos sensible.  La prestación no es graciable, sino un derecho personal de quienes carecen de otro tipo de ingresos para garantizar su suficiencia económica y su autonomía personal.

Sin embargo las leyes no siempre se cumplen.  Basta echar una ojeada a la Ley de Prevención de Riesgos Laborales o a la normativa sobre Declaración de Enfermedades Profesional.  Necesitan voluntad política y medios para velar por su aplicación.

Así, en un año de crisis, la Renta Mínima ha llegado a 9.500 familias en Junio de 2009.  Poco más de 800 familias más que el año anterior, lo cual evidencia que la Renta Mínima se ha estancado.  No es un derecho dinámico sino que se ha cronificado.  La  prueba es que el 70 por ciento de las familias que recibe la prestación lleva más de dos años cobrándola.  Se han estancado en la pobreza.  Y es que el derecho a una Renta Mínima debe llevar aparejado el derecho a la inserción.  Es decir, a una intervención para salir de la pobreza cuanto antes.

Lo que era un derecho se ha convertido en una ayuda asistencial más cercana a la beneficencia que a un Estado del  Bienestar propio del modelo social europeo.  Hace más de tres años que finalizó el Plan de Exclusión Social 2002-2006, sin que el Gobierno Aguirre haya ni negociado ni manifestado interés alguno por presentar, negociar y aprobar un II  Plan.

La lucha contra la pobreza y contra su recrudecimiento en tiempos de crisis, exige mucho más que declaraciones de principios ideológicos, pretendidamente liberales y, en realidad, claramente neoconservadores.

Las ayudas sociales, que los sectores empresariales denuncian si van a las personas desfavorecidas, pero que justifican si van a sus bolsillos, sirven para poco si no hay voluntad política, cierta y constatable, para poner medios, recursos e intervenir, para sacar a miles de familias de una situación de pobreza insostenible.

El 17 de Octubre será un día para ratificar un compromiso contra el hambre en el mundo, lo cual pasa también por erradicar la pobreza de la Región capital de las Españas.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid

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