JOVENES MADRILEÑOS Y EL MERCADO DE TRABAJO (I)

octubre 20, 2009


Andamos estos días los sindicatos de las Capitales europeas reunidos en París para hablar, como no, de crisis y, más específicamente, de los problemas de los jóvenes y los inmigrante.

CCOO hemos aportado al encuentro un documento sobre la situación de los jóvenes en Madrid. Un colectivo de 1.097.000 personas entre 16 y 29 años. El 21 por ciento de la población mayor de 16 años, sometida a altos niveles de precariedad y con una presencia de un 28,2 por ciento de población inmigrante.

El mercado de trabajo madrileño es el resultado de un modelo productivo orientado hacia el sector servicios. Muchos empleos temporales, precariedad, bajos salarios. La mitad de los jóvenes que trabajan en Madrid tienen un contrato temporal. Son los primeros que han ido al paro con la crisis, víctimas de la no renovación de contratos temporales. Su tasa de paro supera el 36 por ciento y multiplica por tres la tasa media de paro.

Las desigualdades salariales de nuestros jóvenes son brutales. No llegan, ni de lejos, a mileuristas. Su salario medio es de 600 euros al mes, uno 8.118 euros al año, frente a una media salarial de 21.398 euros/año. Los jóvenes son así los más damnificados por una brecha salarial que hace que el 13 por ciento de los asalariados cobre más de 75.000 euros al año, mientras el 48 por ciento cobran en torno a los 7.000 euros al año.

Unos patronos exclusivamente preocupados por desplazar riesgos de todo tipo hacia los trabajadores y un Gobierno Regional poco o nada preocupado por corregir desequilibrios y desigualdades. Muy al contrario, atento por demás, a aligerar cargas fiscales de las altas rentas, debilitando políticas y servicios públicos.

Mayor precariedad implica más riesgos. El perfil del trabajador sometido a más riesgos de accidentes laborales es precisamente el de un joven con contrato temporal, en los servicios, o en la construcción, en una pequeña empresa sin representación sindical.

Madrid ocupa el último lugar del Estado en recursos por persona dedicados a Educación. Si la media española se sitúa en el 83,5 por ciento de lo que se dedica por término medio en Europa a Educación, la media madrileña nos sitúa en el 64,2 por ciento de la media europea, en el último puesto de todas las Comunidades Autónomas de España. El maltrato a la Educación Pública se pone de relieve con datos como que el 77,6 por ciento de los alumnos inmigrantes madrileños se escolarice en la Enseñanza Pública, así como el 79 por ciento de los alumnos con necesidades especiales y el 69 por ciento de los que participan en programas de garantía social. Una enseñanza pública sometida a la presión de los procesos de privatización, de segregación de alumnos en función del sexo o la religión, con consecuencias sociales impredecibles, que tardarán aún años en hacerse sentir en toda su crudeza, pero que generarán problemas de cohesión difícilmente resolubles.

El sistema educativo madrileño se encuentra entre los que presentan mayores tasas de abandono y fracaso escolar en el conjunto del Estado. Un mal diseño de la Formación Profesional y de inserción laboral de nuestros jóvenes, permite que las prácticas en centro de trabajo, los becarios son buen ejemplo, terminen por no cumplir su papel formativo, aunque sí el de dotar a algunos empresarios de mano de obra barata. No sólo en la empresa privada, sino también en las Administraciones públicas. Jóvenes bien formados terminan trabajando temporalmente a bajo coste, sin estabilidad, ni derechos sociales. Estos procesos “formativos” acaban, en la mayoría de los casos, sin materializarse en contratos laborales con plenos derechos.

Desde el punto de vista laboral, la conclusión es clara: Madrid está tirando por la borda a toda una generación de jóvenes condenados a la precariedad, la temporalidad, los bajos salarios y los riesgos laborales. Dicho de otra manera, Madrid dilapida su futuro a marchas forzadas. La avaricia de algunos patronos, la desidia selectiva de nuestro Gobierno Regional, pesan como una losa sobre una juventud que espera.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid

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