JÓVENES MADRILEÑOS Y LA EMANCIPACIÓN (II)

octubre 21, 2009

El trabajo es un factor esencial para la integración social. La Conferencia Sindical de Capitales Europeas lo ha puesto de manifiesto. Pero hay otros factores esenciales para asegurar la suficiencia económica y la autonomía personal. En el caso de nuestros jóvenes, el alojamiento, el acceso a una vivienda es uno de los principales aceleradores de las desigualdades.

Las condiciones del mercado de la vivienda son siempre desfavorables para nuestros jóvenes. Los precios de la vivienda, unidos a la brecha salarial, la inestabilidad laboral y a las tremendas dificultades para acceder a una vivienda protegida limitan aún más que los jóvenes puedan ejercer un derecho constitucional.

Los alquileres no representan más que el 15 por ciento del parque de vivienda en Madrid. La media del alquiler es de 828 euros al mes, un 17 por ciento más que en la media española. Todo ello pese a la estimación de que 300.000 viviendas permanecen vacías en Madrid.

A finales de 2008, el 46 por ciento de los jóvenes madrileños de este 18 y 35 años vivían de forma independiente. No es extraño si tomamos en cuenta que el precio de acceso a una vivienda representa en Madrid el 101 por ciento del sueldo de un joven.

La precariedad no es sólo un concepto ligado a las condiciones de trabajo. Las malas condiciones de trabajo repercuten sobre la calidad de vida, la emancipación, la salud y hasta sobre la posibilidad de ejercer derechos.

La participación social se resiente también por las condiciones precarias. Las largas jornadas laborales reducen el tiempo libre, los bajos salarios limitan el poder de compra, la inestabilidad en el trabajo hace muy difícil asumir compromisos a medio y largo plazo como comprar o alquilar una vivienda.

El tejido económico madrileño donde las pequeñas empresas suponen el 95 por ciento del total, dificulta aún más la organización sindical de los trabajadores y la defensa de sus derechos laborales. No pueden, tan siquiera, elegir delegados sindicales. La externalización de servicios por parte de grandes empresas y administraciones agudiza aún más el problema.

La lucha de los jóvenes es, más bien, la de toda la sociedad por su futuro. En CCOO hemos creado el Sindicato Joven como espacio de participación para los afiliados y afiliadas jóvenes, al tiempo que cuidamos su participación en los cursos de formación profesional, la información y la movilización. Cooperamos con asociaciones y organizaciones juveniles para reforzar la presencia y participación de los jóvenes. Organizamos campañas contra la temporalidad en el empleo, o contra el abuso de la utilización de los jóvenes en las empresas bajo fórmulas como los becarios o las prácticas formativas.

Los sindicatos de las capitales europeas han decidido en París, articular y coordinar su trabajo en defensa de los derechos laborales y sociales de los jóvenes, organizando un encuentro próximo para abordar monográficamente los problemas de la juventud en Europa y trabajar desde cada Región Capital para organizar un movimiento reivindicativo de dimensión europea.

Francisco Javier López Martín

Secretario General CCOO de Madrid