Y COBO COGIÓ SU FUSIL


Manuel Cobo, Vicealcalde de Madrid y mano derecha de Alberto Ruiz-Gallardón, ha salido en tromba denunciando el “escaparate de cloacas y ambiciones” en el que “los cercanos a Aguirre” han convertido la situación de Cajamadrid.

Apunta Cobo a la hipocresía como causa y origen de su necesidad de hablar públicamente. Cita a Bertolt Brecht, “Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad”.

Parece que Manuel Cobo se apunta a una tesis intermedia entre Antonio Machado y Marguerite Yourcenar. Para el primero, nuestro Don Antonio Machado, “El hombre sólo es rico en hipocresía. En sus diez mil disfraces para engañar confía; y con doble llave guarda su mansión, para la ajena hace ganzúa de ladrón”. Tesis que poetiza la de Ralph Waldo Emerson que considera que “Todo hombre es sincero a solas; en cuanto aparece una segunda persona empieza la hipocresía”.

Por contra Marguerite Yourcenar considera exageradas estas tesis, “Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para poder permitirse el lujo de poder pensar doble”. No sé cuál de las dos versiones es más escéptica con el ser humano

El caso es que Manuel Cobo, a mitad de camino entre estas dos posiciones considera que la calidad de la hipocresía ha alcanzado un nivel suficientemente malo como para salir a campo abierto, a la opinión pública, a decir la verdad, en el bien entendido de que la verdad es la sinceridad que intenta confluir con otras sinceridades.

Como fuimos sinceros con Esperanza Aguirre y cuanto le dijimos a ella y a sus Consejeros en conversaciones sobre Cajamadrid, en las que estaban presentes responsables políticos y sindicales madrileños de todos los colores e ideas y todo ello fue objeto de filtración interesada a diferentes medios de comunicación, no me importa volver a reiterar algunas de las ideas que planteamos, que son las que CCOO de Madrid defiende desde el principio.

En primer lugar, no hay que jugar con Cajamadrid, y aún menos cuando el origen y corazón de la crisis se encuentra en un sistema financiero sometido a serias dudas. No es por lo tanto el mejor momento para modificaciones de la Ley de Cajas de Madrid, para obtener una mayoría absoluta de gobierno por parte de Esperanza Aguirre.

Muy al contrario, es el momento de un Acuerdo de Estabilidad de la Caja que asegure una gestión profesional. Sigue siendo necesario, aunque cada día las cosas estén más liadas. Necesario porque, en tiempos de crisis, el dinero tiene que fluir hacia empresas y familias y eso se deteriora por momentos en Cajamadrid. Una Caja es una entidad privada sometida a derecho público. Por eso es la sociedad y no un negociante privado quien es propietario de la misma. Por eso se establece la participación de partidos políticos, ayuntamientos de toda España, impositores que tienen sus cuentas en Cajamadrid, entidades representativas de la sociedad y una representación de los trabajadores de la Caja. Esos sectores componen la Asamblea General y eligen el Consejo de Administración. De ahí sale el Presidente y los Vicepresidentes y la Comisión Ejecutiva, que son quienes dirigen el día a día, con un equipo de dirección compuesto por profesionales.

Así ha funcionado durante décadas Cajamadrid, con mayores o menores niveles de Acuerdo político. De hecho en los últimos años PSOE, UGT y CCOO de Madrid, no formamos parte de los máximos órganos de Gobierno de la Caja por el “pacto de hierro” entre todos los demás. Sin embargo, nunca en el pasado, pese a estar excluidos de las decisiones importantes, nadie ha podido acusarnos a UGT o CCOO de desestabilizar Cajamadrid.

El problema surge, y se lo dijimos claramente a la Presidenta, cuando se tuerce la ley para quitar representación a impositores y ayuntamientos, en beneficio de la Asamblea de Madrid y las Entidades representativas, elegidas a dedo por el Gobierno Regional.

Para ello ha repartido a su manera y medida los más de sesenta representantes de la Casa Real, como entidad fundadora, pese a que antes se repartía proporcionalmente entre todos los sectores.

Lógicamente, Ayuntamientos como el de Madrid o Barcelona, se sienten dañados, infrarrepresentados, ninguneados y recurren ante los tribunales, que suspenden cautelarmente el proceso electoral de los órganos de Gobierno de la Caja.

Tanto si los Ayuntamientos tienen razón, como si no la tienen, el reparto de cada sector en la Asamblea General se verá modificado. Por eso, como parte afectada, CCOO de Madrid hemos pedido intervenir en el procedimiento judicial.

Le dijimos a la Presidenta Aguirre que podía negociar, o pactar, con cuantos considerase oportuno, pero que era esencial pactar con su propio partido a nivel nacional y a nivel municipal. Nos tachó de gallardonista y me explicó que el PP era ella. A estas alturas parece evidente que ni somos gallardonista, ni Esperanza ha llegado a acuerdos en el interno de su partido, ni hay estabilidad en Cajamadrid.

El Alcalde de Madrid respalda a Cobo, porque siempre lo ha hecho, Esperanza pide medidas del PP nacional contra Cobo, por más que siempre ha defendido las libres opiniones de otros, esgrimiendo sus profundas convicciones “liberales”.

Ya no somos sólo nosotros los que decimos que Esperanza Aguirre ha ocupado Telemadrid, el IFEMA, la Cámara de Comercio. En su mano beben sectores empresariales que viven de los nuevos colegios privados concertados, los nuevos hospitales mixtos privados-públicos, las nuevas residencias de mayores privadas concertadas o cofinanciadas, las concesiones a dedo de Televisiones digitales terrestres a obispos y amigos del “Régimen”, el futuro Canal privatizado de Isabel II.

Ahora sólo falta la Joya de la Corona. El diamante de Cajamadrid que cierra el círculo de poder. Que ensambla todas las piezas, que concede poder absoluto a su poseedora.

Retomemos las citas para concluir. Ángel Ganivet afirma que “más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía”, mientras que Jaime Balmes pensaba que “el hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a los otros”.

Dejemos por tanto la hipocresía y retomemos la senda del interés general, del bien común, y de hacer que Cajamadrid sea lo que sus fines establecen, una sólida entidad financiera, con objetivos sociales y atenta a defender la economía, el empleo, la cultura y la cohesión social en los lugares donde actúa. La ciudadanía madrileña y del resto de España necesitamos más confianza y menos escandalosas ambiciones.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid.

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