Güemes progresí

Es lo que tiene animarse de más y colocarse en la plaza pública de la red de internautas.  Cualquiera puede verte y cualquiera puede sacarte los colores si metes la pata.  Además te obliga a moverte, publicar noticias, opiniones, ideas, casi a diario.  Tarde o temprano, lo políticamente correcto pierde pié y dices simple y llanamente lo que de verdad piensas.  Cuando alguien es cargo público y tiene que defender intereses generales y no sólo partidarios o a título personal, es de alabar la libertad de opinión, pero desde la conciencia de que la misma puede situarte abiertamente al margen de las responsabilidades políticas y públicas que desempeñas.

Una cosa es que un personaje público, como Juan José Güemes (J.J. Güemes, en adelante), haga burla y escarnio parlamentario sobre el “lenguaje progresí y otra muy distinta que abra en mitad de la plaza un concurso de ideas para elaborar un presunto “Diccionario progresí”, en el que da cabida a términos que, en ocasiones, son graciosos, pero que en otras son manifiestamente ofensivos para las personas, xenófobos en definitiva.

No de otra manera cabe calificar la definición progesí que J.J. Güemes realiza en su blog de la palabra Gay: Homosexual con estudios que haciendo uso de sus conocimientos consigue prebendas políticas y subvenciones del erario público, con la anuencia de toda la izquierda española.

Se salta Güemes toda una historia de agresiones, discriminaciones y persecuciones a un grupo de personas en función de su opción sexual.  No es sólo libertad de opinión, va más allá, al desprecio de cuanto no es “como debe ser”, “como Dios manda”.  Qué dirán los muchos gays afiliados al PP algunos de ellos amigos o conocidos suyos y míos. 

Define JJ Güemes el aborto como: interrupción voluntaria del embarazo por egoísmo o falta de opciones de una niña o mujer.  Dícese también del derecho que les otorgan los socialistas a las mujeres para asesinar a un ser vivo y humano a cambio de votos”.

Qué sabrá J.J. Güemes del dolor de una mujer cuando aborta, tras una decisión no menos dolorosa.  Qué sabrá de las carnicerías a las que se han sometido muchas mujeres en este país, cuando el aborto era ilegal y carecían de recursos para pagarse un aborto en Londres o en Ámsterdam.  Qué sabrá de los viajes que niñas y mujeres bien realizaban para abortar en el extranjero.  Cómo pensar que esos miles de mujeres cambian aborto por votos si no es la deducción falsa de una mente enferma.  El fruto indeseable de un trastorno bipolar.  Su inquina con las mujeres no se queda ahí.  Para J.J. Güemes  no sólo las mujeres que abortan son egoístas, para él feministas “dícese del miembro de la izquierda que, a la hora de elaborar un discurso, decide prescindir de los términos genéricos para perderse en un jardín de diferenciaciones sexuales: miembros, miembras, juntos y juntas, diputados y diputadas”.  De un zarpazo J.J. Güemes desacredita la lucha por la igualdad de la mitad de la población.  Para J.J. Güemes los que no son de derechas son de izquierdas, o sea “dicese de la persona que padece un sueño artificial del cual no es capaz de ver la realidad de lo que ocurre a su alrededor  por lo que no es capaz de ver”. Ni más ni menos que la definición de un enfermo mental.  Por eso, los votantes de izquierdas son “ciudadASNOS”

Así una tras otra, en una cascada de descalificaciones humanas y personales que deja al nivel de juego de niños aquella definición de “tontos de los cojones”  que acuñó el alcalde de Getafe y Presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, Pedro Castro, para definir a los votantes de la derecha y que tanto malestar sembró en las filas de la derecha.

Dice J.J. Güemes poco menos que han sido un grupo de “hackers” los que han entrado en su página y han escrito lo que les ha dado la gana.  Da explicaciones y pide dispensas, pero anuncia que su foro seguirá funcionando “entre amigos, constructivamente, de forma amena y divertida”.  Si han sido piratas informáticos los causantes, debe denunciarlo cuanto antes.  Si no, debería pensar seriamente, si sus pensamientos libres, amenos y divertidos, aunque en pocas ocasiones constructivos, son compatibles con sus responsabilidades como cargo publico, como representante de una institución que se debe a todos los ciudadanos y ciudadanas, más allá de su adscripción política, su religión, su sexo, o su opción sexual.  Si J.J. Güemes no lo hace, quien ocupa la más alta responsabilidad del Gobierno en la Comunidad de Madrid debería hacerlo por él.

Por cierto, si Manuel Cobo ha sido suspendido cautelarmente de militancia en el PP a causa de presuntos “excesos verbales” contra determinadas prácticas de Esperanza Aguirre o de algunos de los suyos, el mismo PP debería considerar medidas similares para quien “presuntamente” insulta a colectivos enteros de la sociedad española.  No sería malo para la salud democrática, en un partido que aspira a gobernar un día a todos los españoles y españolas.

Si esto fuera así, creo que debe quedar a consideración del PP, si la sorna, la chanza, el recochineo, el chiste fácil, la coña marinera, el exceso verbal, son eximentes o agravantes a tomar en consideración.

En cualquier caso aunque J.J. Güemes no fuera autor de los comentarios y se le colara una bandada de hackers autores de las definiciones, lo cierto es que Los piratas informáticos, los internautas amigos de J.J. Güemes, se sentían como en casa y con barra libre.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: