MAÑANA A LAS ONCE EN LA PLAZA DE LA CEBADA

El 17 de Noviembre presentábamos el libro de Manuel López, “Mañana a las once en la Plaza de la Cebada”.  Muchos de los que se encontraban en el Salón de Actos  del Centro Abogados de Atocha habían conocido a Manolo mucho más que yo.  Por merecimientos propios hubieran podido presentar la figura de Manolo con mucha más solvencia.

Sin embargo, me llena de orgullo haber podido intervenir en representación de los trabajadores y trabajadoras madrileños para agradecer y reconocer a Manolo López que, junto al recientemente desaparecido Jiménez de Parga, al Padre Llanos, a los Abogados de Atocha, dedicara toda su vida a la defensa de los derechos y libertades de los trabajadores.

Intervinieron también José Luís Saavedra e Ignacio Fernández Toxo.  La palabra del amigo y de quien, como Secretario General de CCOO, compartió muchos momentos con Manolo, desde su responsabilidad al frente de la Federación Minerometalúrgica de la que Manolo hizo hasta los Estatutos.

Hace poco más de un año falleció Manolo López y presentamos su libro.  En un país en el que, como dijera Larra, hace más de siglo y medio, “¿No se lee en este país porque no se escribe o no se escribe porque no se lee? (…) Terrible y triste cosa me parece escribir lo que no ha de ser leído; empero más ardua empresa se me figura a mí, inocente que soy, leer lo que no se ha escrito”.

Manolo nos ha dejado en este libro el esfuerzo por escribir, describirse, explicarse a sí mismo.  Un libro iniciado tras la muerte de su esposa, Dolores Sacristán, Lolita.  Emparentada así con lo que Semprún define como “La escritura o la vida”.  Necesitó años de vida para poder afrontar desde la escritura su experiencia en el campo de concentración de  Buchenwald.  Ese mismo Jorge Semprún con el que Manolo había quedado a las 11 en la Plaza de la Cebada.  Detenido antes de acudir a la cita toda su obsesión era resistir la tortura hasta las 11 sin revelar hora y lugar del encuentro. Parece guiado el esfuerzo de Manolo por los principios de Epicuro.  La búsqueda del conocimiento, el rigor de la ciencia, la ética del placer de vivir entendido como hijo y fruto del afán.  “Sé como quienes que te vean”.  Actúa como si siempre te viera Epicuro”.  Acude al encuentro de la vida, allí, en la Plaza de la Cebada mañana, a las once.

No rehuyó Manolo ninguna cita con la vida.  Acudió con afán a todas las citas.  A cada Consejo de Guerra, Magistratura de Trabajo, Tribunal del Orden Público donde fuera llamado.  En Asturias, en  Madrid, en cualquier lugar de España.  Defendiendo a hombres como Juanin, Fernández Inguazo, Álvarez Areces, Santiago Carrillo.  Murió hace poco más de un año y Manolo López ha recibido ya el homenaje de sus compañeros asturianos.  De los compañeros de la Federación Minerometalúrgica y la Confederación de CCOO en el Auditorio Marcelino Camacho.  De la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha que le concedió el Premio Internacional Abogados de Atocha.  De la Fundación Abogados de Atocha, con motivo del 32 aniversario del asesinato de los abogados.  Homenajeado junto a la Asociación de Abogados Colombianos y la Unión Militar Democrática.  Su libro circula ya por toda España.

Manolo realiza un esfuerzo ingente, cargado de memoria y de memorias, por explicarse a sí mismo.  Para explicarnos cómo quiere ser visto.  Una visión de Manolo que se completa con las visiones de cuantos conocieron a Manolo y han hablado y escrito sobre él.  Voces como la de Manuela Carmena, Vicente Álvarez Areces, José María Barreda, Francisco Rubio Llorente, Mariano Fernández Bermejo, Enrique  Lillo y otros tantos amigos y compañeros de Manolo.

Conservamos además los archivos de Manolo López, depositados en la fundación 10 de Marzo de CCOO de Galicia y en el Archivo de la Historia del Trabajo de CCOO.  Queda mucho por escribir, por investigar, sobre Manolo y sus andanzas.  Queda mucho por conocer en la lucha de los trabajadores por sus derechos y por la libertad.

El libro de Manolo “Mañana a las once en la plaza de la Cebada” es una invitación a acudir a la cita con una vida digna y un trabajo decente.  Una invitación que, salvadas las distancias históricas, nos recuerda a la formulada por Arturo Barea en “La Forja de un Rebelde”.

Cuenta Bertolt Brecht que cuando un pueblo de campesinos pensó en homenajear a Lenin dudó entre construir un monumento por suscripción popular o cubrir de petróleo una laguna infestada de mosquitos.  Optaron por lo segundo.

Si hoy Manolo nos acompañase y seguro que nos acompaña, tan poco amigo de los homenajes como era, nos invitaría a transformar esta presentación en un llamamiento a los trabajadores y trabajadoras para secundar la Movilización General del 12 del 12 a las 12.

Ahí queda el llamamiento y en nosotros queda el trabajo para honrar su memoria fortaleciendo la lucha de los trabajadores.

Buena lectura y buen trabajo.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid

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6 Responses to MAÑANA A LAS ONCE EN LA PLAZA DE LA CEBADA

  1. Antonio Baylos dice:

    Te lo voy a copiar, querido Javier. Lo pondré mañana en la “Ciudad Nativa”. Gracias por el copyright
    y abrazos solidarios

  2. JAVIER:GRACIAS POR LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE .MANOLO:PARA LOS QUE CONOCIMOS Y TRABAJAMOS JUNTOS TODOS LOS OMENAGES SON POCOS,,LEERE ELLIBRO CON GANAS POR LO QUE SE DIJO EN OMENAJE Y LA PRESENTACIÓN YA CONCIA BASTANTES ANETOTAS

    • ccooblog dice:

      Gracias por el comentario. No seremos nada si no escribimos nuestra historia y Manolo se ocupó de hacerlo con mucho ahinco y esfuerzo. Todos debemos reconocérselo. Un abrazo.

  3. Marïa Salgado Tabares dice:

    Conocí a Don José Manuel López López, hace más de 10 años, casi por casualidad. Buscaba un abogado laboralista. Aún recuerdo ese día: llevaba en mi espalda una mochila que pesaba un montón, llena de problemas y de incertidumbres, me habian despedido por …, era injusto, eran personas muy influyentes, era…, un caso para mí imposible. Entre en aquel edificio antiguo de la calle Hermosilla, me sente en aquella sala de espera con su suelo de parqué alro raido, y sus sillones usados por no sé cuántas personas. La espera se me hacía interminable, tenía tantas pregustas en mi cabeza: ¿Aceptaría mi caso?, ¿…?
    Me invito a pasar a su despacho. Lo recuerdo: estanterias llenas de libros y recuerdo, libros por doquier. Empece a explicarle lo que me pasaba, siempre hablando de usted y enseguida me dijo NO, DE TÚ. Al principio me costaba no tratarle de usted, y siempre me correjia. Con el paso del tiempo sin darme cuenta le estaba tratando de tú. Salí, ese día, de aquel despacho contenta, habia aceptado mi caso, mi mochila llena de problemas ya no pesaba y supe desde aquel momento que estaba en buenas manos.
    Manolo erá así. Una conversación fluida, accesible, y sobretodo sincera. Con el paso de los días supe que su mujer había muerto, que tenía un hijo, que sus padres eran de Lugo, Que había pertenecido al P.C., que seguía unido a I.U., que seguía unido a CC.OO. Que la gustaban los toros, las cosas de pueblo. Él me conocia, no dejaba de hacerme preguntas. Le gusto mucho cuando le dije que era hija de minero, me dí cuenta de ello porqué no cesaba de hacerme preguntas sobre mi padre, las minas donde había trabajado, como era el trabajo de los mineros de mi pueblo,
    En una ocasión me dijo que era de los suyos y no sé porque Me sentí orgullosa y alagada al oirselo.
    Ganó mi caso.
    Años más tarde fuí a verle, debo de reconocer que pocas veces, en una visita le presente a mi marido y hablamos, bueno hablaron de toros, le llevaba como regalo una figura de escayola relacciona con el mundo taurino y una docena de huevos. Nunca antes me dejó que le regalará nada.
    Volvímos en otro ocasión, y uno de los trabajadores de un bar nos dijeron que ya no ejercia, pero que en alquna ocación se pasaba por allí. le dije que le diera recuerdos si volvía a verle.
    Hace unos días, también por casualidad, me entero que falleció en el 2008. Creo que hay personas que nunca tenían que morir, y Manolo es una de ellas. Siempre le recordaré.
    Desde aquí, hacerles llegar: a su hijo, familiares y amigos más sentido PESAME.
    Mª Salgado Tabares
    Una beneficiada de la amistad de Manolo

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