Año frío y duro

enero 7, 2010

 

Iniciamos el año con frío y nieves. El día 5, en pleno preparativo de la llegada de los Reyes Magos, recibimos un regalo de carbón nada dulce. 106.596 parados y paradas más que hace un año. Un crecimiento del desempleo madrileño de algo más de 3.705 personas, lo cual no lleva a acercarnos a las 452.000. personas desempleadas e inscritas en las oficinas del INEM como demandantes de empleo.

El aumento del paro en Madrid, a lo largo de 2009 ha sido del 30’9 por ciento, es decir cinco puntos porcentuales más que la media nacional. Los inmigrantes han sido los más castigados por el paro en Madrid, con casi 24.000. parados más. Los menores de 25 años también han sufrido un incremento notable. Hasta alcanzar casi las 50.000. personas paradas. La destrucción de empleo ha sido generalizada en todos los sectores. Las contrataciones se han reducido drásticamente, con un total de casi 507.000 contrataciones menos que en 2008, una caída del 23’4 por ciento en la contratación. De los contratos realizados sólo el 15’8 por ciento fueron fijos y el resto temporales.

La crisis destruye empleo y lo precariza más. Los datos son siempre fríos, apabullantes y desalentadores, pero fríos. Para muchas familias madrileñas la pérdida de empleo de todos o casi todos sus miembros adultos, junto a la falta de expectativas de encontrar un nuevo empleo y un panorama que no indica una recuperación inmediata de la situación económica, que será anterior, en todo caso, al inicio de una lenta recuperación del empleo, siembra la incertidumbre, el miedo y aumenta el drama humano por el que atraviesan.

Recientemente, el 29 de Diciembre, firmamos con el Gobierno de la Comunidad de Madrid, un acuerdo para impulsar la Industria y la investigación en nuestra Región. Es un paso importante tras meses de desertización del diálogo social en Madrid. Un paso que apunta en la buena dirección de buscar un futuro económico más sólido y con empleo más estable, con un modelo productivo que mire al futuro. Pero es innegable que el acuerdo sabe a poco si tenemos en cuenta que los indicadores más optimistas apuntan a que tardaremos años en recuperar los niveles de actividad económica y empleo anteriores.

El futuro comienza a escribirse ahora, pero tardará en llegar. Por lo tanto, durante años, tendremos que poner todos los medios posibles para que la calidad de vida de la ciudadanía no se deteriore hasta el punto de debilitar la cohesión social y la igualdad, elementos imprescindibles para valorar la capacidad de un estado democrático.

Por todo ello, parece urgente negociar programas especiales que tengan efectos inmediatos sobre el empleo, su mantenimiento y la generación de nuevos puestos de trabajo. Algo que no ha sido prioritario para el Gobierno madrileño durante este año, pero que es imprescindible para 2010.

Madrid necesita un plan de choque contra la crisis que proteja a las personas desempleadas y sus familias y que contribuya a crear empleo estable. Un emplazamiento que realizamos a Esperanza Aguirre y sus gentes. Nadie puede olvidar que hay 150.000 personas desempleadas que no cobran prestación por desempleo y que cerca de 130.000 familias tienen a todas sus personas activas en paro. Cuanto antes abordemos este reto, más sufrimiento evitaremos a muchas personas en la Región.

Pero eso exige que Aguirre se aplique a la tarea, con compromiso y convicción, en lugar de atacar permanentemente a los sindicatos y echar todas las culpas a un Gobierno Zapatero que, a fin de cuentas, es sólo una parte de un Estado, en el que las Comunidades autónomas manejan más recursos y tienen más competencias que el propio Gobierno Central.

Francisco Javier López Martín

 Secretario General de CCOO de Madrid


Es la noche tan fría

enero 7, 2010

El poemario Aguas Abajo, compuesto por siete poemas, recibió el Premio Andrés García Madrid, del Ateneo Cultural 1º de Mayo, allá por 1999. Este es el primero de sus poemas, escritos en paseos aguas abajo del río Manzanares.

Es la noche tan fría

que hasta el triste reclamo

de una luz mortecina

concede una mínima tregua

para ahuyentar el negro merodeo

de las sombras que vagan en mi calle.

Del Poemario Aguas Abajo

Francisco Javier López Martín