CAJAMADRID, EL ACUERDO

enero 13, 2010

El lunes día 11, PP, PSOE, UGT y CCOO, firmamos un Acuerdo que concreta la voluntad manifestada por todas las partes de recomponer un marco de consenso en torno al funcionamiento de Cajamadrid.

Mucho ha llovido desde finales de 2008, cuando Esperanza Aguirre se embarcaba en la aprobación de una Ley de Cajas de la Comunidad de Madrid, con el objetivo de conseguir una mayoría partidaria absoluta del PP madrileño en el gobierno de Cajamadrid.

Desde el primer momento, manifestamos nuestra oposición a la intentona del Gobierno Regional y, desde ese momento, todo cuanto hemos hecho se ha encaminado a restituir el consenso y la estabilidad que la iniciativa de Aguirre echaba por tierra.

Las Cajas de Ahorros son instituciones financieras con un peso determinante en el entramado financiero español. En tiempos de crisis, generada precisamente en el corazón mismo del sistema financiero, el sistema bancario español deberá someterse a una profunda reordenación. Y las Cajas de Ahorros tienen por delante un reto muy especial, si tenemos en cuenta que tenemos más de 45 y que su regulación jurídica deberá verse sometida a una revisión para facilitar su reordenación.

Los procesos de fusiones entre Cajas se han iniciado, condicionados por los problemas que algunas de ellas tienen, como en el caso de Caja Castilla-La Mancha y Caja Asturias, o por las opciones políticas de las instituciones que las tutelan cada Caja, que son las Comunidades Autónomas de origen de cada Caja.

Los primeros intentos que se van produciendo apuntan ya algunos problemas. Reordenar el sistema de Cajas de Ahorros no debería traducirse en subsumir Cajas de Ahorros en bancos creados por las Cajas para facilitar la fusión. En eso parecen concretarse los SIP (Sistema Institucional de Protección) puestos en marcha para facilitar la cooperación y alianza de las Cajas, compartiendo riegos, recursos y ahorro de costes. Agrupar Cajas es una cosa y crear bancos de Cajas otra muy distinta.

Otro de los problemas proviene de los obstáculos puestos por las Comunidades autónomas para facilitar fusiones interregionales de Cajas, porque perderían capacidad de tutela de la nueva Caja salida de la fusión. En ese escenario se situaba el intento de Esperanza Aguirre de controlar el Consejo de Administración de Cajamadrid, para obtener el control de los cuantiosos recursos financieros de la segunda Caja española, situando al frente a una persona de su absoluta confianza y cerrando las puertas a fusiones que limitasen su poder sobre la entidad.

Pero las Cajas, además de su peso en el entramado financiero español tienen un papel muy vinculado al desarrollo económico, social y cultural de los lugares donde tienen presencia, a través de créditos a familias y empresas, sus obras sociales, o sus fundaciones culturales. Por eso en un momento de crisis como el que vivimos, el intento de Aguirre de control de la Caja, sus alianzas y maniobras legales, provocando encontronazos sonados, han producido un año de inestabilidad innecesario y muy arriesgado. Cajamadrid ha perdido un año para adoptar estrategias contra la crisis y definir su futuro en un panorama tan delicado para el que atraviesa el sistema financiero.

Una vez que el PP ha puesto orden en sus filas, el acuerdo con el Partido Socialista de Madrid, UGT y CCOO de Madrid, restablece un marco de consenso que nunca debería haberse roto.

Una crisis como la vivida sólo ha servido para beneficiar a algunos pescadores de río revuelto. El daño está hecho. Pero ahora lo importante es que Cajamadrid recupere la normalidad institucional y restituya la confianza de ahorradores e inversores en la profesionalidad de su gestión. Que cuanto antes Cajamadrid sepa jugar todas sus bazas a favor de una economía sólida, un empleo estable y una sociedad cohesionada, frente a la crisis y para salir de ella.

Ese es el sentido de nuestro compromiso y nuestra firma en el acuerdo.

Francisco Javier López Martín

Secretario General CCOO de Madrid