NUESTROS JÓVENES

enero 14, 2010


La crisis económica se ha llevado por delante miles de empleos, primero temporales y luego empleos con contrato indefinido. Empleos en todos los sectores. Primero en la construcción, luego en la construcción y los servicios y, por último en la construcción, los servicios y la industria.

Los inmigrantes y los jóvenes son los dos colectivos más afectados por la crisis que vivimos. De hecho nuestros jóvenes, que ya percibían un horizonte de precariedad e inseguridad en los tiempos de bonanza, han visto cómo la tasa de paro ha crecido hasta el 28 por ciento mientras mantienen una tasa de contratos temporales del 44 por ciento, frente al 25 por ciento de media nacional.

El futuro perverso al que se condenaba a los jóvenes con un modelo de crecimiento como el que hemos mantenido a lo largo de los últimos años, se ve ahora agravado y merecería la pena que nuestros gobernantes, en todos los niveles (central, autonómicos o locales) adquiriesen un compromiso con nuestro futuro para mejorar la formación, la inserción laboral y social de nuestros jóvenes.

Compromiso que debería pasar por medidas que contribuyeran a eliminar la temporalidad injustificada, promocionando el contrato de relevo o sustitución de trabajadores que opten por anticipar la edad de jubilación. Medidas que mejoren la capacidad de orientación e información profesional de nuestros servicios públicos de empleo.

Actuando sobre la Formación Profesional para mejorar la cualificación inicial y vinculada al empleo. La ampliación de algunos programas formativos en Escuelas Taller o Casas de Oficios, en función de nuevas demandas sociales y productivas, o la extensión de la edad de escolarización hasta los 18 años, podrían ser medidas para conseguir el objetivo de un mejor empleo y una mayor autonomía económica y social de nuestros jóvenes.

Parece absolutamente necesario que las ayudas a la contratación garanticen un empleo estable y de calidad, compatibilizando formación real y empleo y adoptando fórmulas de aportación pública de parte del salario y de las cotizaciones sociales correspondientes.

En cualquier caso no todo es empleo y salario para asegurar la autonomía y facilitar la emancipación de nuestros jóvenes. El difícil acceso a una vivienda o a un crédito, impiden de hecho la emancipación. Es necesario promover, por tanto, programas de vivienda pública en régimen de alquiler que tomen en cuenta la situación de nuestros jóvenes, en función de tener o no responsabilidades familiares, estudiantes, etc., facilitando el acceso a una primera vivienda. Cuando las inmobiliarias y promotores privados retroceden parece necesario, para no agudizar los problemas del sector de la construcción y evitar aún mayores caídas en el empleo. Incrementar el papel del sector público y las Administraciones como agentes en el mercado inmobiliario.

No inventamos nada nuevo. Se trata de aprender de experiencias que funcionan bien en países de nuestro entorno. Se trata de comprometer a gobiernos, empresarios y sindicatos en trazar un futuro económico y social que pase por la formación, el empleo estable y la emancipación de nuestros jóvenes. Se trata de invertir en nuestro futuro, el futuro de nuestros jóvenes.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid


12-D: Marea roja

enero 14, 2010

Joaquín Aparicio reflexiona sobre la marea de toda España que vistió de rojo Madrid el 12-D.