Las banderas de Vic

enero 21, 2010

 

Mi amigo Joan Coscubiela, como sólo él sabe hacerlo, nos descubre las miserias que habitan el alma humana, capaz de lo mejor y lo peor, en una extraordinaria reflexión sobre la política en Vic…Arrebatémosles las banderas. Una reflexión que, salvadas las distancias, podría aplicarse casi literalmente a la situación que vive Torrejón de Ardoz (Madrid).


Felices 92 años, Marcelino

enero 21, 2010


Hemos visitado a Marcelino y a Josefina en su domicilio. Junto a una ventana, un sillón y una pequeña mesa, con la prensa y algunos libros, entre los que destaca el recientemente publicado por Alejandro Ruiz-Huerta, Presidente de la Fundación Abogados de Atocha, titulado Los ángulos ciegos, en el que analiza la transición española. Una agenda, en la que Marcelino escribe algunas notas sobre la actualidad, sobre los titulares de los periódicos del día. En la fecha destinada al 21 de Enero, Marcelino ha escrito: Mi cumpleaños.
Marcelino y Josefina viven rodeados de imágenes, cuadros, recuerdos de toda una vida de lucha y compromiso con los trabajadores. Paseando con él por la calle, la gente le mira, le reconoce y susurra su nombre: Marcelino Camacho. Gentes que pueden votar a cualquier partido, defender cualquier ideología, vivir en cualquier zona de Madrid. Marcelino no suscita división de opiniones alguna, tan sólo un reconocimiento unánime.
Marcelino y Josefina reciben visitas de compañeras y compañeros y de los más variados amigos. A la vista, cuadros de Picasso, dibujos de Alberti, una foto de la familia de Rafael y Natalia Figueroa. Placas, retratos, fotos con gentes de toda España y del mundo. Cuadros de Cuba en un hermoso estilo naïf.
En estos días Marcelino (92), Marcos Ana (90), Santiago Carrillo (95), cumplen años. Este sábado la Fundación Abogados de Atocha entregará sus premios anuales a Domingo Malagón y Marcos Ana, como en anteriores ediciones los entregara a Marcelino Camacho y a Joaquín Ruiz Jiménez, ya fallecido.
Toda una generación de hombres y mujeres, que vivieron la Guerra Civil, que sintieron en sus carnes la derrota de los valores republicanos del trabajo y la democracia. Que transitaron la larga, sinuosa y estrecha senda, de la dignidad en tiempos negros de dictadura y negación de la libertad, pagando muchos de ellos su andadura con años de cárcel.
Que, una vez muerto el dictador, enterraron con él la dictadura y emprendieron la senda de una convivencia democrática, aún a costa de aplazar, que no olvidar, la reparación de muchos años de injusticia y de horrores cotidianos.
Que supieron ir abriendo puertas a una generación joven, que no había vivido la Guerra, que venían empujando, que se habían forjado en la lucha contra la dictadura, desde sus puestos de trabajo, desde sus centros de estudio. Que se retiraron y siguieron pensando, escribiendo, atentos a cuanto se movía, a cuanto afectaba a su gente, a aquellos por los que habían luchado, trasladando con su sola presencia serenidad y sensatez siempre que hizo falta. Luchadores, luchadoras, hasta el final de sus días.
Felicidades, Marcelino, salud y afecto de tu gente.

Francisco Javier López Martín