LOS MÉRITOS DE LOS UMEDOS

febrero 18, 2010

Los militares de la UMD (Unión Militar Democrática) ha recibido el reconocimiento oficial, con la concesión de la Cruz del Mérito Militar, que les fue entregada por la Ministra de Defensa, Carmen Chacón, hace un par de días.

Este país va cerrando páginas de su historia que había renunciado a leer durante muchos años.  Lecturas sin las cuales la transición democrática no puede, honestamente, darse por concluida.

Quiero traer a colación el papel que una modesta Fundación promovida por CCOO, la Fundación Abogados de Atocha, ha jugado y sigue jugando para recuperar eso que Alejandro Ruiz-Huerta, su presidente ha dado en denominar “la memoria incómoda” ó “los ángulos ciegos”  de la transición española, en sus dos libros más conocidos.

La Fundación Abogados de Atocha otorgó sus premios anuales del año pasado, precisamente a los miembros de la UMD,  como este año lo ha hecho con los magistrados que formaron parte de Justicia Democrática.

Dura fue la lucha contra el franquismo protagonizada por los comunistas y la lucha de los trabajadores para abrir las puertas a la libertad sindical, los derechos laborales y sociales, sólo posibles en democracia.

Por eso, quienes lucharon por la libertad, desde la defensa de los derechos del trabajo, pagando con su vida su osadía, han entendido siempre que cuantos alentaron esa lucha desde el ejercito franquista, desde la magistratura, o a las puertas de las cárceles, como las mujeres de los presos políticos del franquismo, son merecedores del reconocimiento de los trabajadores y trabajadoras de este país.

Fernando Reinlein, en nombre de la UMD, José Antonio Martín Pallín, en nombre de Justicia Democrática, agradecieron el premio de los Abogados de Atocha.  Emociona ahora ver al teniente coronel Fernando Reinlein, acompañado por Martín Pallín, hoy magistrado del Tribunal Supremo, dirigir la palabra, en el Ministerio de Defensa, para agradecer la concesión de la Medalla al Mérito Militar.  Un premio que, en algunos casos, han recibido las viudas, aquellas mujeres que fueron la voz y la mejor defensa de sus maridos encarcelados.

Emociona y llena de orgullo, acostumbrados como estamos a vivir en democracia, temerosos a veces de denunciar la injusticia por motivos insustanciales e irrelevantes, que bajo el yugo de la dictadura, carentes de libertad, en el corazón mismo del imaginario franquista, en el ejército y la justicia, algunos hombres y mujeres idealistas, pusieran en peligro su vida familiar, su hacienda, su forma de vida, su libertad y hasta sus vidas, para defender un futuro libre y democrático para todos los ciudadanos y ciudadanas de esta país.

Es muy importante, para nuestra salud democrática, reconocer la vida de estas personas y retomar el camino de los valores que les impulsaban.  Por honestidad, por salud democrática.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid

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LOS COSTALEROS DE LA DEMOCRACIA y LOS PACTOS DE LA ZARZUELA.

febrero 18, 2010

Creo recordar que así definió un día, nuestro querido amigo Nicolás Sartorius, a los trabajadores y trabajadoras en la España de los últimos años, Costaleros de la democracia.

De otra parte, nuestro querido Alejandro Ruiz-Huerta, Presidente de la Fundación Abogados de Atocha, nos recuerda en su último libro, Los Ángulos Ciegos, dedicado a la Transición Española, que en aquellos tiempos, hace ya más de 30 años, “parecía evidente la imposibilidad de que la transición afectase al modelo económico”, añadiendo “eran evidentes desde el principio las limitaciones que el modelo económico imponía a la transición”

La transición se inicia en uno de los peores momentos económicos.  El modelo de crecimiento franquista estaba agotado.  Sin cambio político, sin homologación democrática con Europa, sin derechos políticos, laborales y sociales, con problemas y desequilibrios serios en la estructura económica, España hubiera sido inviable.  Máxime con una crisis económica de caballo en los años 70. 

La Constitución era un elemento imprescindible para dar el espaldarazo definitivo al cambio político.  Pero el cambio político no alteraba, per se, la estructura socioeconómica.  En todo caso, introduce elementos sociales y socializantes, mecanismos moderadores de la economía de mercado.  De ahí la importancia de la definición constitucional de España como Estado social y democrático de derecho.

Aquí es donde entran en acción los Pactos de la Moncloa.  Abrir las puertas a la democracia y la Constitución del 78, cuando el paro, la inflación, la carestía de la vida, el déficit en la balanza de pagos, una peseta débil y unos precios del petróleo por las nubes, tienen las peores consecuencias para la población, sólo sería posible si existía un amplio acuerdo político, con respaldo social. 

Por eso, tras las primeras elecciones democráticas de 1977, aún antes de ponerse a redactar la Constitución, las fuerzas políticas se aplican a la tarea de negociar un pacto contra la crisis, afrontando temas como el urbanismo, la vivienda, la reforma fiscal, la educación, la sanidad, los salarios, el empleo, la seguridad social, la reforma del sistema financiero, la política energética, el gasto público, control de precios, política energética y otras tantas medidas, que trazaron el escenario económico y social, hasta en materia de competencias de las futuras Comunidades Autónomas, para las siguientes décadas.

El Acuerdo fue político, aunque los sindicatos terminaron asumiendo los Pactos de la Moncloa, no sin contestación, críticas y duro debate interno, especialmente en el caso de CCOO.

Con sus virtudes e insuficiencias, muchos hospitales, colegios, institutos, centros de salud, centros universitarios, que han llegado a nuestros días, así como una buena parte de la arquitectura económica y social de estos más de 30 años transcurridos desde entonces, provienen de los Pactos de la Moncloa suscritos el 27 de Octubre de 2007.

Ahora, cuando la crisis económica mundial devora a pasos de gigante la economía y el empleo, amenazando con desencadenar una crisis y fractura social muy difíciles de superar, CCOO hemos apostado por negociar un Pacto de Estado contra la crisis, por la economía, el empleo y la cohesión social.  El Rey, habitualmente callado y neutral, ante la política del día a día, ha lanzado esta misma idea, tal vez recordando aquellos momentos de la transición. 

La Crisis económica, la crisis política, el desastre en materia de empleo, un sistema fiscal injusto, la necesidad de revisar en profundidad nuestro  sistema económico, los problemas de nuestro sistema financiero, incapaz de intermediar entre el ahorro y la necesidad de financiación de familias y empresas.  La obligación de reforzar la protección social, la Sanidad, la educación, la atención a la dependencia, las pensiones, la atención a las personas desempleadas y sin recursos para asegurar la cohesión social, parecen necesidades evidentes, que nadie debería obviar.

Falta por ver si la oportunidad que toda crisis conlleva prevalece sobre el oportunismo y si nuestros políticos saben estar a la altura de las circunstancias, para alumbrar el horizonte de este país hacia los próximos 30 años.  Los costaleros de la democracia lo merecemos.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid