CUADERNOS DE DÍA 2010-02-18. INSTITUTO LABORAL

febrero 19, 2010


He asistido hoy a unas Jornadas organizadas por los mediadores de CCOO en el Instituto Laboral de la Comunidad de Madrid. ¿Quiénes son los mediadores y qué es un Instituto Laboral?

Los Institutos Laborales de las distintas Comunidades Autónomas, se crean para atender a una necesidad en las empresas. Cuando existe un conflicto en la empresa por impago de salarios, por regulación de la jornada, vacaciones, o por incumplimiento del convenio colectivo, los delegados sindicales que representan a los trabajadores y trabajadoras intentan negociar una salida con las empresas, una solución, que no siempre es posible. El camino, en ese momento es la huelga y/o la demanda ante los tribunales de justicia.

La huelga es dura y su resultado es siempre imprevisible. Los juzgados son lentos y, aunque te creas sobrado de razón y de razones legales, también son imprevisibles en sus sentencias. Unas veces ganas y otras pierdes. CCOO, UGT y los empresarios, coincidimos en la necesidad de crear un instrumento, al que voluntariamente pudieran acudir empresarios y trabajadores, en el caso de conflicto, en busca de mediación, arbitraje y/o acuerdo, sin necesidad de recurrir a los tribunales, o antes de acudir a esos u otros recursos legales como la manifestación o la huelga.

Cientos de casos se someten cada año a la consideración del Instituto Laboral de la Comunidad de Madrid. Muchos de ellos encuentran vías de solución en la mediación del Instituto. No siempre es así, pero muchas horas de huelga, muchas horas de trabajo de los juzgados, mucho enconamiento de los conflictos, se han ahorrado gracias a la labor de juntar a empresarios y representantes de los trabajadores, ante los mediadores del Instituto Laboral. Ahorro de dinero, ahorro de tiempo, ahorro de crispación, fortalecimiento del diálogo como forma de solucionar los conflictos.

Los jueces y magistrados reconocen esta labor y el propio Consejo General del Poder Judicial estudia fórmulas de mayor colaboración con los Instituto Laborales. Los Gobiernos autonómicos financian el trabajo de los Institutos Laborales, porque ese pequeño gasto, genera mucho ahorro en justicia, en horas de huelga, y conflictividad en las empresas.

Sin embargo, la realidad autonómica de nuestro Estado, ha hecho que las fórmulas de creación de Institutos Laborales hayan sido muy amplias. Servicios, Consejos, organismos autónomos, fundaciones. Sus problemas de financiación son importantes en algunas Comunidades Autónomas como Madrid, donde el retraso en pagos comprometidos y presupuestados, se traduce en cuellos de botella financieros que comprometen el día a día del Instituto.

Cuando hay quienes cuestionan el papel, la necesidad y el trabajo de los sindicatos, solemos escuchar afirmaciones como “yo no necesito al sindicato nunca”. No es así. El convenio por el que se rige tu trabajo, tu salario, tu jornada, tus vacaciones, tus horas extras y tu contrato, dependen de que tu sindicato haya podido o no alcanzar un buen convenio colectivo. Cuando hay un conflicto con la empresa, tu sindicato negocia con las empresa, y llega a un acuerdo, o convoca movilizaciones o huelgas, presenta demandas ante los tribunales, o intenta solucionarlo, utilizando instrumentos como el Instituto Laboral.

Los mediadores del Instituto Laboral son representantes de CCOO, UGT y de los empresarios, con experiencia en negociación y en mediación, que intentan buscar salidas razonables al problema que se ha producido en una empresa. Que se forman para realizar esta tarea. Que no buscan favorecer a una de las partes, sino alcanzar un acuerdo razonable y justo entre quienes no han encontrado vías para la solución del conflicto.

Salgo del encuentro aún más convencido de la necesidad de promover y potenciar el Instituto Laboral. Convencido de que es necesario, urgentemente, consolidar y ampliar sus competencias y fortalecer sus recursos para facilitar, en tiempos de crisis, las vías no judiciales de superación del conflicto en las empresas.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid

Anuncios

PANDILLA DE CERDOS Y JUBILACIÓN A LOS 67

febrero 19, 2010


Hasta hace bien poco tiempo España era el país de los milagros en Europa.  Todos admiraban nuestra tasa de crecimiento.  Parecía que la economía de lo inmobiliario, de la especulación del suelo, del consumo y el endeudamiento, de la economía sumergida, el empleo temporal y precario, los bajos salarios y las más altas tasas de paro de Europa iba como un tiro encabezando el crecimiento económico de Europa.  Ganar mucho dinero en  muy poco tiempo, parecía un atractivo imparable para traer dinero del exterior, ansioso de ganancias.

Pero llegó la crisis, una crisis global, una crisis mundial y nuestras vergüenzas quedaron al desnudo.  La financiación se bloqueó, el sector inmobiliario se paralizó, el empleo se desplomó, el consumo se redujo brutalmente y, tras la construcción y los servicios, la industria entró en declive.  Con la caída de la actividad económica muchas empresas han cerrado sus puertas o han intentado recomponer beneficios, prescindiendo de su empleo temporal, la fórmula más fácil y barata.

Ahora resulta que somos los PIIGS.  Ese pelotón de países europeos (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España), que como todos sabemos, suena como “cerdos” en inglés.  Muchos piensan en Europa que hemos sido destinatarios de cuantiosos fondos europeos, que hemos utilizado para construir sistemas económicos poco sólidos y transparentes, al tiempo que demasiado especulativos.

La crisis económica se ha llevado por delante el empleo y las endebles bases económicas que sostenían la imagen de crecimiento acelerado.  Una economía de cartón piedra que hubiera merecido un Goya a los mejores efectos especiales y dirección artística, pero inútil cuando el rodaje se ha terminado.  Somos una economía tremendamente ineficaz y especulativa.  Y el problema no son los salarios bajos con respecto a la media europea, ni los trabajadores tremendamente precarizados y temporales.  Ni  los gastos sociales, muy inferiores a la media europea.  Sino una clase empresarial acostumbrada al alto beneficio, el poco riesgo y los cantos de cigarra. 

En un país así, los trabajadores terminamos siendo los costaleros y los costeadores del sistema.  Dicho de otra manera, sobre nuestras espaldas, las rentas del trabajo, la calidad de nuestro empleo y la protección social de nuestras familias, recae el esfuerzo de sostener el paso cargado de oropeles, flores, velas, pesadas estatuas adornadas con valiosas  joyas, capas, coronas de oro.  A su paso aplaudían los mismos que hoy nos llaman cerdos.  Pero los costaleros de la cofradía, con aplausos o bajo una lluvia que ha arruinado la vistosa procesión, somos los mismos.  Eso sí, calados hasta los huesos, bajo el yugo de un paso que se ha llenado de agua y pesa mucho más.  Además soportamos la carga en plena noche y las velas se han apagado.

Nuestros gobiernos, del pelotón de los PIIGS, han intentado por todos los medios salvar los muebles de la quema.  Han convertido el superávit en déficit, para intentar suavizar la caída y salvar al sistema financiero.  Ahora, los mismo que causaron la crisis, que reclamaron un paréntesis en la economía de mercado. Los mismos que construyeron una economía de casino y sobrevaloraron inversiones como las hipotecas de alto riesgo, reclaman medidas de ajuste duro.  Reducciones salariales, contratos de despido barato, recorte de derechos laborales, reducciones de impuestos, rebajas en las cotizaciones sociales, recortes en las pensiones, mercantilización y privatización de servicios públicos.

Se acrecientan las voces que reclaman medidas duras, sin negociación, sin acuerdo, sin diálogo.  Meter en cintura a los sindicatos.  Son los que frente al Pacto de Estado por la economía, el empleo y la cohesión social propuesto por CCOO desde hace meses.  Frente al propio Rey, que en los últimos días se ha sumado a esta petición, apuestan por echar gasolina al fuego, incrementar la crispación política y preparar una fractura social de incalculables consecuencias.

El 23, CCOO y UGT, salimos a las calles, a defender la seguridad social y las pensiones.  A reclamar una salida justa y solidaria negociada frente a la crisis.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid