AQUÍ HACE MUCHO FRIO


Ahí afuera, en las calles de Madrid, hace mucho frío. El temporal arrecia. Cuando no llueve, nieva y, cuando no, el viento es endiablado. La crisis no concede treguas.

Comienza a abrirse camino un clamor en torno a la necesidad de un Pacto de Estado, un Compromiso contra la crisis, un gran consenso. El Gobierno de la Nación ha lanzado un pequeño documento de temas sobre los que negociar con todas las fuerzas políticas. Se abre camino la idea de que es necesario cambiar cosas para salir del atolladero.

Para cambiar algo hay que sabe qué hay que cambiar. Es el primer acuerdo. Asumir la necesidad de cambiar y decidir qué hay que cambiar.

Por ejemplo, si para salir de la crisis hay que cambiar el sistema de pensiones, que, según algunos, estará en crisis dentro de 15 ó 30 años, muchos diremos que NO. Que se nos quiere dar gato por liebre.

Si lo que se plantea es precarizar aún más un empleo que creció masivamente con el actual modelo de crecimiento y que se destruye aceleradamente con el mismo modelo de crecimiento que ha entrado en barrena, diremos que lo que está en cuestión es, precisamente el modelo de crecimiento.

Que es ahí por donde hay que empezar los cambios. El mercado de trabajo, la protección social, las pensiones, serán condicionantes o consecuencias del modelo de crecimiento que tengamos y no al contrario.

Si España sale de la crisis, crece equilibradamente, se crea empleo, se cotiza a la Seguridad Social, las pensiones están aseguradas. Si no es así, si somos más pobres, el empleo es poco y precario y los salarios bajos, no sólo la Seguridad Social, sino España como proyecto, estará en riesgo de viabilidad.

Ayer éramos modelo y milagro de Europa y hoy somos el riesgo, los cerdos de Europa, el corazón de los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia, España).

Así que necesitamos cambios. Pero cambios en el modelo de crecimiento del país. Cambiar no es destrozar lo existente. Muy al contrario, hay que reorientar la actividad del sector de la construcción, hay que realizar una apuesta por un tejido industrial más sólido e innovador. Hay que defender la calidad y la innovación en nuestro sector servicios, el que mayor empleo y actividad económica mueve en la Región.

Nadie puede pensar que calidad e innovación en nuestros productos y servicios pasan por temporalidad, precariedad, bajos salarios y poca cualificación. Nadie puede pensar que una economía sólida se sustenta en un país sometido a fracturas sociales, desprotección a las personas y un miniestado incapaz de asegurar la cohesión social, mediante servicios públicos de calidad.

Un Estado sin recursos no es tal. Por eso es más esencial reformar el sistema fiscal o el sistema financiero, garantizando los recursos del Estado, las empresas y las familias, que meterse en laberintos como las reformas de las pensiones o el Mercado de trabajo, a base de medidas parciales, innecesarias e imprudentes, como ampliar la edad de jubilación a 67 años.

Claro que habrá que debatir sobre pensiones, mercado de trabajo y lo que haga falta, pero garantizando antes hacia qué modelo económico queremos ir, con qué recursos fiscales contamos y con una banca reordenada y alejada de la especulación financiera con productos inmobiliarios tóxicos.

Vale más, en estos momentos, sumar esfuerzos, compartir propuestas, gobernar los cambios, apostar por un futuro sostenible y sólido, que apostar por un populismo que nos deje bien ante eso que se denomina “mercados financieros”, que son, por cierto, los mismos que daban la máxima credibilidad y calificación a los productos especulativos y tóxicos que originaron la crisis.

De no tomar nota y no transitar esta senda, en el inmediato sólo contribuiremos a agudizar los conflictos y en el medio plazo a producir rebrotes de crisis y empobrecimiento generalizado, acompañado de inevitable conflicto social.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid

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2 Responses to AQUÍ HACE MUCHO FRIO

  1. Pedro Del Castillo dice:

    Todo se puede discutir, cierto. Comencemos a cambiar. Lo primero nuestra manera de hablar; porque el lenguaje condiciona al pensamiento y el pensamiento al lenguaje. El término, de origen neoliberal, “mercado de trabajo” dejémoslo para los empresaurios; hablemos de relaciones laborales. Soy un trabajador, tú eres un trabajador y ninguno de los dos somos mercancía. No todo es mercado. Hablemos de nosotros con dignidad y en los términos adecuados. Porque si no, entonces, ellos pensarán que todo se compra y todo se vende incluidas las personas; si es así entonces nos tratarán como al ganado que algunos han creído que es lo que somos.
    Salud

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