INMIGRACIÓN, CRISIS Y LEY DE EXTRANJERÍA


Con una importante presencia de trabajadaores y trabajadoras, delegados y delegadas de CCOO, hemos realizado unas Jornadas sobre Inmigración, crisis y Reforma de la Ley de Extranjería. Unas Jornadas que han permitido hablar de la dureza de la crisis, sus cusas y sus consecuencias sobre los trabajadores y trabajadoras. Igualmente han sido útiles para explicar la posición de CCOO ante la crisis.

Hay quien intenta responsabilizar de la crisis no a sus causantes sino a sus víctimas, de forma que, aplicando esa lógica, las víctimas serían las causantes y comatir a las víctimas es esencial para superar la situación económica y de empleo que mantenemos.

Hay quienes empuñando esta tesis alientan reformas laborales, reformas de las pensiones, bajadas de impuestos y cotizaciones sociales, contención del gasto social, aumento de las ayudas a las empresas, más privatizaciones.

En este contexto y con esos mimbres el cesto hace agua por todas las partes y no es extraño que algunos se sientan legitimados para señalar culpables, identificándolos con los inmigrantes (demasiados), las mujeres (mejor en casa), o los jóvenes (mejor en el paro).

Por el contrario, lo cierto es que este país tiene un déficit de empresarios. Hay demasiado pícaro acostumbrado a vivir del pelotazo rápido y no de la inversión productiva. Acostumbrado a evadir impuestos y sumergir beneficios. Al cobro “en negro” que entra en la “caja B”. A invertir ganancias en fondos de inversión de altos beneficios y poco impuesto.

Porque, lo que es los puestos de trabajo, no admiten más precariedad, más temporalidad, salarios más bajos o peores condiciones de trabajo. En todo ello vamos en el furgón de cola de Europa, el furgón que algunos en Europa no se privan de llamar de los “cerdos” (PIIGS).

Durante más de una década, hemos crecido aceleradamente. Algunos se han forrado. Se ha creado mucho empleo. Se han incorporado muchos jóvenes, mujeres, inmigrantes a un puesto de trabajo. Pero con contratos temporales, precarios, inseguros, mal pagados. Puestos que se han esfumado en un instante ante los primeros golpes de la crisis. Porque ha sido tan fácil ajustar beneficios, eliminando casi gratis miles de contratos temporales, que los empresarios no han hecho otro esfuerzo para reordenar sus empresas para superar la crisis. Despedir en España no puede ser más fácil y barato.

Sin embargo, tienen éxito los mensajes tendentes a buscar la causa de los males en lo distinto y cercano. En los inmigrantes que llegaron porque había trabajo de segunda o tercera, no cubiertos por españoles y muchos empresarios dispuestos a contratarles en “A” o en “B”. Para estos tipejos sin escrúpulos, endureciendo las leyes contra los inmigrantes y contra los trabajadores, la crisis estaba solucionada.

La crisis viene mal para todos. Muchos empresarios que engordaron artificialmente, a base de economía basura y crédito fácil, no encuentran ahora manera de rectificar sus excesos. Otros, aún siendo sensatos, topan con los impagados, la falta de liquidez y la falta de financiación de los bancos. Pero para los que han perdido el empleo y sólo viven de su salario, que es esencial para sostener la familia. Para los que compraron un piso que hoy tasan por la mitad de lo que le costó, pero tienen que pagar la misma hipoteca, tal vez con mensualidades un poco más bajas, debido a la contención de los tipos de interés. Para los que no cuentan con una red familiar que sostenga su caída. Para las mujeres que en solitario trabajan y atienden a los hijos. Para los inmigrantes sin trabajo y con un crédito pendiente. Para los mayores de 45 que pierden el empleo … para estas gentes, no hay salida, la crisis es brutal, interminable y sin horizonte.

Para otros, sin embargo, la crisis es una oportunidad de oro. Para los bancos, que limpian basura hipotecaria con dinero de todos, presentando beneficios en una crisis que da pérdidas a todos, menos a los que la generaron. Para grandes corporaciones que sueltan lastre laboral y buscan nuevos mercados, llevando capitales y factorías de un lado para otro del planeta. Para los abogados que tramitan incontables pleitos por impagos entre empresas. Para quienes saben mover sus capitales en el sistema financiero internacional, acogotando a gobiernos y comprando ahora, a precios irrisorios, lo que tarde o temprano valdrá mucho más. La crisis es un momento de grandes oportunidades para unos pocos.

Es un momento en el que se rompen los sueños de muchos, mujeres, jóvenes, inmigrantes, mayores de 45. Y aquí llegados, los trabajadores y trabajadoras, podemos también elegir. Luchamos por el empleo, nuestro puesto de trabajo y la protección para sostener a nuestras familias si perdemos el empleo, o nos rompemos en trozos y cargamos hombres contra mujeres, mayores contra jóvenes, españoles contra inmigrantes, en una despavorida huida hacia ninguna parte.

Exigimos a nuestros políticos empleo y protección a las personas y las familias. Un modelo económico más sólido, una reforma fiscal y una reordenación bancaria, o nos las tragamos dobladas y nos debilitamos en derechos, mientras ellos salvan su culo y sus beneficios.

Esa es la cuestión. No hay otra. Un país decente económicamente sólido y socialmente cohesionado o un país de charanga y pandereta. Nosotros decidimos, porque ellos ya han decidido a favor de lo suyo y contando con lo nuestro.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid

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