Hacia un 1º de Mayo Madrileño


Hace un año CCOO y UGT avanzábamos que a ese ritmo de crecimiento del paro podríamos alcanzar medio millón de parados a finales de 2009. Parecía un pronóstico catastrofista. Sin embargo la Encuesta de Población Activa (EPA) nos dejó unas 498.000 personas paradas en el último trimestre del pasado año.

Pese a los cantos de sirena que anunciaban el final de la crisis y los famosos brotes verdes, la inesperada filtración de los datos de la EPA del primer trimestre de 2010, nos deja más de 54.000 parados y paradas más, superando ya las 552.000 personas en la Región.

El desplome del sector inmobiliario arrastró a la construcción. Disminuyó el consumo. Cayeron los servicios y tocamos fondo con la caída de la producción industrial. Tan aguda en Madrid que nos ha desplazado del segundo al tercer puesto nacional, tras Cataluña y Andalucía, en cifra de negocios de la industria. Valencia y País Vasco nos pisan los talones.

El empleo temporal y precario creado abundantemente en la década “milagrosa” se ha evaporado, a causa de la facilidad de aligerar plantillas de forma barata por el método de no renovar contratos temporales. Vamos a tiempos duros, a una larga travesía del desierto. Parecemos caminar hacia Grecia, junto a países como Irlanda y Portugal, más que hacia una recuperación económica inminente.

Los especuladores internacionales, que trajeron, con su avaricia desmedida de beneficios financieros, la crisis que hoy vivimos, han vuelto por sus fueros a minar Europa, atacando por el flanco de sus economías más débiles.

Si Europa no vence sus reticencias nacionalistas y se impone la autosuficiencia que exhibe hoy Alemania. Si no acude a taponar la brecha de sus países más amenazados, el final será un debilitamiento generalizado del euro. Un efecto dominó, que dejará la economía europea a merced de los especuladores financieros triunfantes.

La unidad de mercado no basta. La unidad de la política económica y el fortalecimiento de las políticas europeas y sus instituciones sería un camino razonable y necesario, pero que no todos parecen dispuestos a recorrer.

En cuanto a España, nadie en su sano juicio, puede negar la necesidad de un Gran Acuerdo de Estado de fuerzas políticas y sociales. Salvadas las distancias, necesitamos unos Pactos de la Moncloa que centren los retos y afronten la crisis de cara.

La descentralización administrativa, que ha dotado de amplias competencias a las Comunidades Autónomas, pero que ha dejado irresueltos problemas como el de la financiación municipal, hace indispensable fortalecer la cooperación entre Administraciones en este esfuerzo colectivo para salir de la crisis.

Desgraciadamente contamos con pocos dirigentes con sentido de Estado y el principal partido de la oposición juega abiertamente a explotar la crisis como palanca para un cambio de gobierno, por más que nadie sepa qué harían, si llegaran al poder, para sacarnos de la crisis.

Una patronal más atenta a sus problemas internos, derivados del declive imparable en las empresas de su presidente, e incapaz de apretar con firmeza la mano tendida por los sindicatos, para negociar reformas necesarias.

Reformas de la negociación colectiva para entender la empresa como proyecto compartido. De la fiscalidad, para contar con los recursos necesarios para asegurar la inversión pública. Del sistema financiero, para reordenarlo y consolidar su papel de intermediación entre ahorro y crédito. Del mercado de trabajo, no para precarizarlo más, sino para estabilizarlo y dotarlo de una cualificación y estabilidad que nos equiparen con los países europeos. Reformas en la protección social que consoliden y no debiliten las pensiones, que fortalezcan la sanidad, la educación, o la atención a la dependencia.

Estas cosas, de sentido común frente a la crisis, serán las que los trabajadores y trabajadoras defendamos en Madrid el 1º de Mayo. Una exigencia que en el caso madrileño pasa por de un mayor compromiso del Gobierno Regional, cuya Presidenta habla de todo menos de las personas paradas y sus familias, como si no hablar del problema central contribuyera a solucionarlo. Como el avestruz, que escondiendo la cabeza, cree que el depredador, dispuesto al ataque, desaparece. Pero no desaparece.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: