SALARIO SOCIAL Y CRISIS.


El término Salario Social no es exacto para referirse a la Renta Mínima de Inserción ((RMI).  Los orígenes de la Renta Mínima de Inserción se encuentran en la creación del Ingreso Madrileño de Integración (IMI), que fue negociado por el Gobierno Leguina con los sindicatos UGT y CCOO, inmediatamente después de la Huelga General del 14-D.  Era una reivindicación incorporada en la Propuesta Sindical Prioritaria que dio lugar en Madrid a un Pacto Social para Madrid, a principios de los años noventa del siglo pasado.

Con el decreto creador del IMI, se establecían las condiciones para acceder a una renta mínima a aquellas personas o familias que carecían de ingresos en la Comunidad de Madrid.  El IMI fue una experiencia muy importante, muy bien acogida por la ciudadanía y que reforzó los servicios sociales en su conjunto.

Pasados los años, un nuevo acuerdo de CCOO y UGT con un Gobierno de Ruiz-Gallardón, a principios de este siglo, permitió convertir una prestación económica como el IMI en un derecho subjetivo regulado por ley, denominado Renta Mínima de Inserción (RMI).

En tiempos de bonanza, el crecimiento generalizado no evita que existan personas y familias que quedan en la cuneta, excluidos del proceso económico, de unos ingresos básicos y recursos, que permitan la autonomía personal y la suficiencia económica.

Si esto ocurre cuando la economía, el empleo y los recursos públicos van bien, en tiempos de crisis, de dureza, de escasez de ingresos en las arcas públicas, las familias y las personas en las fronteras de la exclusión y la pobreza, se multiplican.

Así está ocurriendo en estos momentos.  A lo largo de 2009, las solicitudes para incorporarse a la percepción de la Renta Mínima han crecido un 126 por ciento, pasando de 3,467 en 2008 a 7.840 en 2009.  sin embargo las familias perceptoras  se han ralentizado creciendo tan sólo un 19 por ciento, pasando de 8657 en 2008 a 10.329 en 2009.

Resulta así que el último eslabón de protección para familias madrileñas sin recursos, no ha estado a la altura de la situación de riesgo social que viven como consecuencia de la crisis.

No es comprensible que el 54 por ciento de las solicitudes sean resueltas de forma desfavorable, o que un 30 por ciento de solicitudes queden sin resolver al final del año.   Los plazos deben ser respetados, porque hablamos del último recursos del que pueden disponer algunas familias.

Son muchas las unidades familiares, cerca del 27 por ciento de las solicitudes, que representan reincorporaciones a la Renta Mínima.  Muchas de las nuevas solicitudes, son de familias y personas que, golpeadas por la crisis, intentan retornar a la prestación.  La crisis produce, por tanto, una cronificación de los problemas para muchas familias, que carecen de recursos esenciales para su subsistencia.

Hay que recordar que hablamos de recursos mínimos, de en torno a 413 euros/mes por familia, o 136 euros/mes por persona beneficiaría.  Una congelación real con respecto al año anterior.  En tiempos de crisis, cuando mayor esfuerzo hay que hacer en proteger a las personas y familias. Creemos que la cuantía de la Renta Mínima debería incrementarse hasta el 75 por ciento del Salario Mínimo Interprofesional.

Prevenir la exclusión y la pobreza debería ser prioritario para evitar combatir los efectos de las mismas.  Hablamos de un instrumento y una herramienta esencial contra la pobreza y la exclusión.  En un año de crisis que, además, es Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, la prioridad del Gobierno madrileño debería ser promover la Renta Mínima de Inserción, informando a la ciudadanía, reforzando los servicios sociales municipales, sobre los que descansa buena parte de la gestión y promoviendo programas de inserción laboral para las personas y familias más golpeadas por la crisis, de quienes se incorporan a la RMI, intentando impedir la cronificación en la misma, el estancamiento en la situación de pobreza.

No hablamos de grandes costes, sino de la justicia social necesaria para miles de familias ante la crisis. 

La Renta Mínima de Inserción es un instrumento esencial para combatir la exclusión y la pobreza y hoy es más necesaria que nunca.  La cohesión social de Madrid está en juego.  La crisis económica, el paro, no pueden transformarse en crisis social.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid.

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