SERVICIOS MÍNIMOS Y METRO.


El conflicto desencadenado en el Metro de Madrid debería llamar a una reflexión seria sobre el uso y abuso de los servicios mínimos en las huelgas convocadas en los servicios públicos. Llama la atención que quienes exigen hoy el estricto cumplimiento de los servicios mínimos en el Metro, no pongan el mismo y estricto interés en respetar derechos constitucionales como el derecho al empleo, a la negociación colectiva, a la educación, o a la huelga.

Los trabajadores de Metro se movilizan y van a la huelga, porque el Gobierno Regional, ha sobrepasado con creces los recortes del Gobierno de España y ha reducido los salarios de los trabajadores de las empresas públicas, cosa que no ha hecho el G0bierno Central en RENFE, o el Gobierno municipal en la EMT.

Cuando un Gobierno se excede en sus competencias y entra a legislar en materias que son competencia de empresarios y sindicatos, como es el caso de la negociación colectiva, se está sentando un precedente intolerable. Sabemos por donde se empieza, pero no dónde se acaba.

Los trabajadores de Metro reaccionan y convocan una huelga, que es otro de sus derechos constitucionales. Una huelga en los servicios públicos esenciales tiene límites. Por ejemplo, no se puede dejar absolutamente incomunicado a un barrio o a un pueblo. Un límite que debe ser compatible con el ejercicio del derecho de huelga.

De ahí que, ante una huelga declarada en los servicios públicos, sería deseable que los trabajadores y la empresa que presta ese servicio público alcanzarán un acuerdo sobre servicios mínimos.

Por ejemplo, el Metro no es absolutamente imprescindible, allí donde llega la EMT, las cercanías de RENFE, o los autobuses interurbanos. Sí lo es, allí donde no hay otras modalidades de transportes disponibles. Los sindicatos siempre estamos dispuestos a negociar los servicios mínimos esenciales en cada caso y, cuando esto ocurre, casi siempre se produce un acuerdo

Un acuerdo que puede significar el 100 por cien del servicio en lugares sin medios alternativos de transporte, o del 0 por ciento en lugares donde hay autobuses y cercanías. El 50 por ciento con carácter general, como puede verse, no son servicios mínimos. Es boicot gubernamental a la huelga a base de servicios máximos.

El problema surge cuando una Administración se acostumbra a no negociar los servicios mínimos, sino a imponer unos servicios máximos abusivos y digo abusivos porque los sindicatos estamos acostumbrados a recurrir jurídicamente esos servicios mínimos, de forma que, al cabo de los años, los jueces terminan por declarar abusivos los “servicios mínimos” decretados.

Cuando un gobernante actúa de mala fe, no negocia, e impone medidas que reiteradamente han sido declaradas ilegales, a sabiendas de que lo que hace no es legal, pero lo sigue haciendo, eso es un delito. Pero nunca pasa nada. Eso sí, la huelga pierde su efectividad, a causa de unos servicios mínimos abusivos pero no pasa nada. Ningún fiscal actúa de oficio contra semejantes prácticas. Ningún político se sienta en el banquillo y es condenado, o inhabilitado.

Los trabajadores de los servicios públicos, a veces, deciden incumplir los servicios mínimos, hartos de pelear contra molinos de viento que giran sus aspas a su aire y libre albedrío. Entonces son declarados “salvajes”.

Es cierto que pagan justos por pecadores. Que algunos usuarios del transporte público se ven seriamente afectados, si no cuentan con transporte alternativo. Pero es entendible que, cuando no se negocia y se imponen servicios mínimos, que reiteradamente los tribunales han declarado abusivos una vez tras otra, los trabajadores terminen reaccionando, pacíficamente, pero incumpliendo esos servicios mínimos.

Los trabajadores del Metro de Madrid han secundado masivamente la huelga y han incumplido masivamente los servicios mínimos. El Gobierno Regional debería reflexionar. Se ha pasado tres pueblos en la aplicación del decretazo en Madrid, ha vulnerado el derecho constitucional a la negociación colectiva y a la huelga decretando bajadas salariales, al margen del convenio colectivo y decretando servicios mínimos al margen de la ley, declarados abusivos, de forma reiterada por los tribunales.

Los trabajadores de Metro han decidido en Asamblea respetar los servicios mínimos en las huelgas convocadas para jueves y viernes. Intentan dar una oportunidad al diálogo. El Gobierno Regional debería reflexionar, negociar y acordar, porque endurecer los conflictos, sólo produce heridas laborales y sociales que tardan mucho en cerrar.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid

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6 Responses to SERVICIOS MÍNIMOS Y METRO.

  1. Julián dice:

    Precisamente sobre esto he debatido hoy con la Portavoz del PP en mi ayto.Tendré que seguir con la explicación paciente.Son duros de mollera

    • ccooblog dice:

      Pero duros, porque no entienden de constituciones y mezcñan derechos fundamentales como la huelga, como el derecho al transporte. Vamos que confunden poder ir a trabajar un día con el derecho al trabajo y los servicios mínimos con que la huelga ni se note. Se enseña poca constitución en las escuelas donde algunos de estos etudiaron. No todos hay que reconocerlo.

      • Pedro dice:

        Me parece que el que no controla de constitución eres tú por lo que se ve.
        Artículo 35 apartado 1 “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre…” y tú estás negando con tu huelga ese derecho a muchos trabajadores, así que aprendeté lo que dice la constitución.

      • Pedro dice:

        No Pedrito, ¿a quien le están negando su derecho al trabajo? Lo que te niegan es a ir en Metro. Porque si hay una huelga en el Metro, no hay Metro. Y no hay una sola estación de Metro sin correspondencia y cercanía a autobuses o RENFE. Así que menos sacar artículos de la Constitución que luego quedamos mal.

  2. jose dice:

    Que sepais que existe jurisprudencia respecto a los servicios mínimos ya que en el año 91 la EMT y Metro dieron un parón.

    El juez dictaminó que el servicio mínimo es que se debe disponer del 50% de la movilidad en la ciudad, entendiendo movilidad por la suma de todos los transportes.

    A Metro le asigno el 50% y a la EMT+autobuses+Taxi+Renfe+vehículos privados el otro 50%.

    Si metro para por completo, el cuidadano pierde el 50% de la movilidad, quedádole el otro 50% por los otros transportes.

    En resumen, si el Metro para por completo y no coincide con otra huelga de otro transporte público, el ciudadano tiene el servicio mínimo necesario.

    Es decir, la huelga total de Metro es legal si no coincide con la de otro transporte.

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