29-S: Seremos los mejores.

Viendo a rebosar de sindicalistas, venidos de toda España, la Plaza de Toros de Vistalegre. Comprobando que algunos miles no han podido entrar en el coso ya desbordado. Pensando en esas gentes venidas en autocares desde todos los rincones de este país, a lo largo de toda la noche, en muchos casos, sólo puedo constatar que somos buenos. Somos muy buenos. Buena gente. Buenos trabajadores.

Gentes que cada mañana dejamos a nuestros hijos en los colegios, en manos de buenos profesionales de la enseñanza. Nos transportan buenos trabajadores del Metro, de la EMT, las cercanías de RENFE. Trabajamos disciplinadamente durante jornadas largas.

Si enfermamos nos atienden buenos profesionales de la sanidad. Si envejecemos nos cuidan trabajadores y trabajadoras de residencias o de ayuda a domicilio. Somos buenos, muy buenos. Buena gente. Y aún más importante, gente buena. Quienes nos sirven un café, nos despacha en los comercios, quienes se ocupan de nuestra seguridad. Los que producen en una cadena, o construyen nuestras casas.

No me canso de decirlo, Somos buenos, muy buenos. Pero hay veces en las que no basta ser buenos. Hay veces en las que sólo podemos ser los mejores.

Vivimos en un país en crisis. Un país que exige sacrificios para superarla. Un país que necesita una economía más sólida y productiva, un empleo cualificado y seguro, una cohesión social que evite fracturas. Un país que necesita educación e inversiones públicas.

Somos un país al borde del precipicio. Necesitamos sortear la situación. Pero para hacerlo necesitamos un esfuerzo compartido. Sin embargo lo que nos plantean es un esfuerzo unilateral. Recortes de inversiones públicas, rebajas salariales, subidas de impuestos indirectos como el IVA, que pagamos todos, al margen de nuestra riqueza o ingresos. Mayores facilidades para despidos más baratos. Menores gastos sociales en educación, sanidad o servicios sociales. Menos pensiones.

Ni una palabra de reformas fiscales, financieras, de las empresas. Los mercados dictan las normas y los gobiernos se pliegan a sus insaciables apetencias. Exigencias de hoy, que son sólo el prolegómeno de las de mañana.

Podemos aceptar que tras esta crisis todos seremos más pobres. Pero todos, proporcionalmente a nuestra riqueza anterior. Podemos aceptar un largo camino de recuperación económica. Pero no podemos aceptar un país menos libre, más injusto, menos igual en los derechos de la ciudadanía. No podemos aceptar pagar los platos rotos, todos los platos rotos.

La Huelga General del 29-S, será la demostración serena y firme de que lo mejor de este país, sus trabajadores, queremos combatir la crisis desde el esfuerzo compartido, pero nunca desde la imposición.

El 29-S, todos y todas a la Huelga General.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid

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