29-S: HUELGA GENERAL EN FRANCIA

Los sindicatos franceses se movilizan contra la reforma de las pensiones de Sarkozy, que pretende retrasar la edad de jubilación legal de los 60 a los 62 años. Una Huelga General en varias fases, pero con el martes pasado como fecha clave, que ha conmovido al país.

Los medios de comunicación valoran la importancia de la Huelga. También los medios españoles se hacen eco del éxito de la convocatoria. Los datos más significativos dicen que el Metro de País paró en un 20 por ciento según la empresa y un 50 por ciento de sus trenes en funcionamiento. 20 kilómetros de atascos en las grandes carreteras parisinas.

Acumulaciones y retrasos en algunos trenes y aviones. El 50 por ciento de los ferroviarios en huelga según los sindicatos y el 42 por ciento según la empresa. El 25 por ciento de los empleados públicos. El 29 por ciento en la enseñanza, según datos oficiales y entre el 50 y el 60 por ciento según los convocantes. El 18 por ciento en hospitales, en datos oficiales.

Las manifestaciones en todo el país convocaron a 1.100.000 personas según el Ministerio del Interior y 2.500.000 según los sindicatos. La más numerosa y festiva, la de París, reunió a 250.000 personas según los convocantes y 80.000 según la policía.

Como vemos guerra de cifras como en España. Pero con lectura mediática completamente distinta. En Francia es un éxito, lo que aquí sería calificado de “fracaso”, “rotundo fracaso”, “pinchazo de los sindicatos” o titulares similares. Baste repasar las valoraciones del día siguiente de cada Huelga General que hayamos vivido, para comprobar que todas, sin excepción, incluido el 14-D, fueron declaradas fracasos.

La diferencia no está en las cifras, sino en la propia cultura política. Es decir en la concepción de la cosa pública, lo que es de todas y todos. La separación de iglesia y Estado es una de las bases del Estado Democrático. Como lo es la autonomía de la sociedad con respecto al Estado. Por eso en Francia, una Huelga General es valorada como una respuesta de una aparte importante de la sociedad ante medidas del Estado que agraden derechos sociales o laborales.

Los poderes públicos, corrijan o no sus decisiones, toman buena nota y no desprecian jamás la protesta, que tendrá consecuencias sobre las políticas económicas, sociales, laborales.

En cuanto a los medios de comunicación, autónomos del Estado (aunque reciban ayudas o subvenciones del mismo), desde su “línea editorial, valoran la huelga mejor o peor, pero no matan al mensajero. No desprecian el malestar social o el conflicto. No atacan a los sindicatos como si fueran los causantes de ese malestar o conflicto.

Esto ocurre en la mayoría de las democracias europeas, salvo en aquellas en las que el Estado procura tender sus tentáculos sobre una sociedad cautiva. El caso de Berlusconi es paradigmático, ansiando el monopolio de los medios de comunicación y el control de la sociedad.

El 29 de Septiembre habrá en este país una Huelga General. Sería deseable el respeto del Estado, sus instituciones centrales, autonómicas y locales al ejercicio de este derecho fundamente y constitucional.

Sería deseable el respeto de los medios de comunicación, fomentando el conocimiento de las causas y alimentando el debate social. Informando de las posiciones distintas y trasladando informaciones lo más objetivas posibles y las opiniones más libres de todos los actores políticos y sociales.

Titular que sólo un 9 por ciento de los preguntados, en una encuesta realizada a un mes de la Huelga, han decidido ir a la misma, mientras se obvia que muchos se lo están pensando y que la gran mayoría considera, incluso entre los votantes del PSOE que la huelga es necesaria y está justificada, parecería un despropósito en un diario como Le Monde, pero pasa por bueno en un diario español. No somos la Italia de Berlusconi, Dios, o cualquiera otro, nos libre. Pero todos, desgraciadamente podremos comprobar al día siguiente del 29-S, con una Huelga General mayor que la de nuestros amigos franceses, cómo los medios hablarán de fracaso de la huelga. Lo cual no nos desalienta. El que sea así no cambiará nada, porque los titulares no solucionan conflictos, ni diluyen malestares. Al final las políticas cambiarán, más pronto o más tarde, de forma inevitable.

Porque es imposible engañar a todos, todas las veces. Eso, ni Berlusconi.
El 29-S YO VOY!

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid

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