29-S: CONTRA LA DESIGUALDAD FISCAL

La crisis es muy dura. De acuerdo. La crisis exige sacrificios de todos. De acuerdo. La crisis la trajimos todos. Falso. Las medidas del Gobierno son absolutamente necesarias. Absolutamente falso.

La justificación del Gobierno de España tiene un motivo estelar: restablecer la “confianza de los mercados”, es decir de los bancos e inversores que van a comprar deuda pública española a un interés, más alto o más bajo, en función de la “confianza de los mercados”.

Para empezar, eso de restablecer la “Confianza de los mercados” es harto complicado, porque los grandes negocios de los mercados se producen a base de desconfianza y operaciones especulativas, para deteriorar la confianza.

Aún así, si hay que reducir el déficit se puede hacer de dos maneras: gastando menos o ingresando más. Ambas cosas las han hecho casi todos los gobiernos … menos el español que ha decidido recortar gastos exclusivamente.

Bajar salarios a los empleados públicos. Congelar las pensiones. Recortar las inversiones públicas. Incumplir el Pacto de Toledo y los Acuerdos de Pensiones. Preparar la prolongación de la edad de jubilación de 65 a 67 años y ampliar el periodo de cálculo de la pensión. Anunciar recortes en protección por desempleo.

Mientras tanto, el sistema financiero, causante y beneficiario de la crisis ni se toca, salvo para desmontar las Cajas de Ahorros y convertirlas en bancos. El sistema fiscal, tampoco se toca, para no desanimar a las grandes fortunas.

Así las cosas las trabajadoras y trabajadores, se convierten en paganos, costeadores, costaleros de la crisis, en exclusiva y sin garantía alguna, de que las cosas vayan a ir mejor.

La economía sumergida española supera el 23 por ciento del PIB, es decir, la cuarta parte de la riqueza nacional va en negro. 90.000 millones de euros se evaden todos los años. Los bancos no soportan esfuerzo extraordinario alguno para aportar recursos al Estado. Se mantienen medidas como la supresión del impuesto del Patrimonio. Se mantienen las tarifas del IRPF, sin tocar a las rentas más altas y todo ello pese a que el 90 por ciento de este impuesto se recauda entre los trabajadores, que suponemos menos de la mitad de las rentas del país.

Por el contrario, se mantienen las ventajas fiscales de las Sociedades de Inversión para grandes fortunas y no se persigue a los contribuyentes que evaden dinero a Suiza, o paraísos fiscales.

El asunto es tan desproporcionado y desequilibrado, que muy pocos entienden y aplauden al gobierno que, sin embargo, no ceja en el empeño y reconduce las cosas a las senda del diálogo.

Por eso el 29-S ha sido una de las Huelgas Generales más justificadas y justas de cuantas se han convocado en el país. Por eso es muy mayoritariamente entendida y seguida de forma masiva. Esperemos que el clamor del descontento haga reflexionar a los responsables políticos y económicos, aunque la soberbia no parece tener límites.

Francisco Javier López Martín

Secretario General de CCOO de Madrid.

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