EUROPA Y LOS LIBERADOS SINDICALES DE AGUIRRE.


La Presidenta Aguirre ha desencadenado una batalla campal contra eso que ella llama los ”liberados sindicales”.  Para empezar es ésta una figura que no existe jurídicamente.  Existen los representantes, o delegados sindicales de los trabajadores en una empresa.  La ley regula su número y las horas sindicales de las que disponen.  También los convenios colectivos o los Acuerdos Laborales permiten regular los derechos sindicales en la empresa.  La ley, los convenios y los acuerdos, regulan también la posibilidad de acumular horas sindicales en algunos representantes de los trabajadores que pueden así ampliar su disponibilidad de horas sindicales hasta la jornada completa.

Tanto insiste Aguirre en el desmán que supone cumplir acuerdos sobre derechos sindicales que ella misma ha firmado, que he consultado un estudio comparativo sobre disponibilidad de tiempo para tareas sindicales en los países europeos, en los que tenemos que referenciarnos.

En primer lugar conviene hablar de afiliación.   En los países mediterráneos la afiliación se sitúa en torno al 20 por ciento, porcentaje por debajo de la media europea, situada en el 25 por ciento, y muy lejos del casi 75 por ciento de los países escandinavos, o el algo más del 35  por ciento en centroeuropa o los países anglosajones.  Aún así, mientras en los países con más afiliación, ésta baja a lo largo de los últimos años, en España la afiliación ha seguido aumentando.  De hecho los sindicatos españoles cuentan con una afiliación que multiplica por tres la de todos los partidos políticos juntos.  Nadie niega la legitimidad de los partidos, pero Esperanza Aguirre y su “carajillo party” cuestiona la legitimidad sindical.

Europa ha vivido en democracia después de acabar con el fascismo, aplastado tras la Segunda Guerra Mundial. El sindicalismo ha  sido parte esencial del modelo económico y social europeo.  En España hemos accedido a la libertad de forma tardía, tras una dictadura cuyo caudillo murió en la cama, fruto de un pacto de transición que mantuvo intacto el poder económico y social del franquismo.

Sin embargo y pese a ello, el estudio pone de manifiesto que, mientras en los países anglosajones la cobertura de los convenios colectivos negociados por los sindicatos alcanza al 35 por ciento de los trabajadores, en los países mediterráneos esa cobertura llega al 75 por ciento y en Escandinavia o Europa Central por encima del 80 por ciento.  No estamos tan lejos, por lo tanto, en la capacidad negociadora de nuestros sindicatos, con respecto a los países centrales y nórdicos de la Unión Europea.

Los sindicatos españoles se legitiman mediante elecciones sindicales que sólo se pueden celebrar en empresas de más de 10 trabajadores, aunque pueden celebrarse en los de más de 6 en determinadas condiciones. CCOO y UGT juntos aglutinamos el 78 por ciento de la representación de los trabajadores y trabajadoras que pueden votar en elecciones sindicales.

Vayamos al ejercicio de los derechos sindicales.  La Encuesta Europea de Empresas de 2009, reconoce que el 80 por ciento de los representantes sindicales en Europa reciben información económica, financiera, de empleo, de sus empresas, frente al 60 por ciento de los españoles.  En Europa el 72 por ciento de los sindicalistas electos recibe formación para realizar sus tareas, porcentaje muy inferior en España.

He dejado para el final la obsesión de Esperanza Aguirre, los liberados sindicales.  En Europa el 8 por ciento de los representantes sindicales realiza sus tareas a tiempo completo, eso que Esperanza Aguirre llama “liberados”, mientras que el 29 por ciento de los representantes sindicales dispone semanalmente de todo el tiempo que necesita para ejercer sus funciones sindicales.

En España estos porcentajes son cuatro veces inferiores, una cuarta parte.   Son los países más desarrollados de la Unión Europea, como Finlandia, Suecia, Austria, Alemania o Reino Unido, los que cuentan con más disponibilidad de representantes de los trabajadores y tiempo de dedicación al trabajo sindical.

El sindicalismo, en contra de lo que piensa la señora Aguirre, es un factor esencial para el desarrollo y competitividad de las empresas, y el desarrollo económico y social de los países.

Allí donde el sindicalismo es débil, el empresario se acomoda a obtener beneficios debilitando salarios y derechos laborales a costa de la investigación, la innovación y los cambios productivos, debilitando la calidad, competitividad y productividad de las empresas.  Los auténticos liberales lo saben, pero es que, en esta España, digan lo que digan, quienes presumen de liberales, son tan sólo los abanderados de la más rancia y negra tradición conservadora.  Saben más de monopolios, latifundios y pelotazos, que de modernización, innovación, productividad y competitividad, en un mundo globalizado.  Son la rémora que nos ata al pasado,  nos aleja de Europa nos ha hundido en la crisis y quieren superarla cabalgando sobre nuestras espaldas.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid

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One Response to EUROPA Y LOS LIBERADOS SINDICALES DE AGUIRRE.

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