JOSEFINA SAMPER Y MARCELINO


No se entiende a Josefina sin Marcelino.  Tampoco se puede explicar a Marcelino sin Josefina.  Cuentan los más cercanos a los dos que aquella noche en que Marcelino murió, Josefina quedó sumida en una especie de serena confusión.  Se acercaba a ver a su amigo, su compañero, su amor de toda una vida, su esposo.  Se sentaba.  Callaba.  Volvía a levantarse.  Vagaba en sí misma, tal vez buscándose.  No  alcanzo a imaginar esa noche en su vida.

Sólo sé que a las 8,30 de la mañana, Josefina ya estaba en el Auditorio Marcelino Camacho, acompañando a su  hombre, en lo que iba a ser un largo e intenso día en el que miles de trabajadores y trabajadoras, ciudadanos y ciudadanas,  acompañaron a la familia y decidieron pasar por allí a rendir su homenaje.  Junto a ellos todas las instituciones del Estado.  Alcaldes, Ministros, Gobierno y oposición, Príncipes y diputados, vecinos y organizaciones sociales, amigos personales y compañeros y compañeras de UGT y otros sindicatos.  Empresarios y artistas.

En pocos momentos Josefina consentía en sentarse.  Para cuantos llegaban ante ella, una palabra, un abrazo, una anécdota, un recuerdo.  Cómo conoció a Marcelino.  Cómo le pidió, en el corto recorrido de la vuelta a una manzana, que se casase con él.  Cómo llegó hasta ella, consumido por los campos de concentración.  Los años de cárcel, la policía siempre en la puerta, los registros, la dura economía familiar.  Los hijos.  El ajetreo diario para sacarlos adelante.  Las últimas palabras de Marcelino, Si caes, te levantas inmediatamente y sigues adelante.

Josefina ha sido siempre una mujer libre, porque libremente eligió su camino.  No ha sido un camino fácil, más bien todo lo contrario, pero ha sido su camino de libertad.  Media naranja no vive a la sombra de la otra media.  La mitad del Marcelino que ha vivido entre nosotros se llama Josefina.

Hoy, sin Marcelino entre Nosotros, Josefina es la mayor parte del Marcelino que queda en nuestras vidas.

Imagino a Josefina, desplomarse, caer agotada, tras estos intensos días.  Imagino su sueño profundo pero inquieto de esa primera noche sin Marcelino.  Y la imagino levantarse, aún cansada, para seguir adelante.  Siempre adelante, siempre a la izquierda.

Francisco Javier López Martín

Secretario General de CCOO de Madrid

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6 Responses to JOSEFINA SAMPER Y MARCELINO

  1. Pilar Morales Pacheco dice:

    A veces ,Javier, escribes tocando más allá de la epidermis, sinceramente, es precioso. Un abrazo.

    • ccooblog dice:

      No es fácil ser sensible sin ser sensiblero y a veces las prisas juegan malas pasadas, pero Otras veces sale bien. Esta ocasión lo merecía. Gracias.

  2. Paloma dice:

    Realmente bonito, Josefina se lo merece. Salud

  3. Rosa dice:

    Cuanto ejemplo de lucha y de constancia ha dejado entre nosotros Marcelino. Cuanto ejemplo de dignidad y saber estar en todos los momentos de la vida, nos hace comprender su otra mitad de la naranja. Mis reconomientos para Josefina y Marcelino.

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