18-D: CRISIS Y SALUD LABORAL (II). LOS ACCIDENTES EN MADRID.


Situación de la siniestralidad en Madrid

Si hablamos de siniestralidad no podemos obviar el descenso de actividad, ni la espectacular pérdida de empleo.

Durante los meses de enero a octubre se han producido en la Comunidad de Madrid un total de 87.416 accidentes de trabajo, apreciándose en términos generales una leve disminución respecto al año anterior (-5,91%). Al analizar los datos más detalladamente encontramos circunstancias a destacar, así en el sector de industria han aumentado de forma muy importante el número de accidentes graves y mortales (30,61% y 16,67% respectivamente, respecto al año 2.009). En el sector de la construcción también se ha producido un notable incremento del número de accidentes mortales (+13,33%).

Estos datos reflejan cómo a pesar de que se ha perdido empleo y que el empleo perdido se concentra en sectores y segmentos de especial siniestralidad como la construcción y la industria o en colectivos más vulnerables como los jóvenes y los inmigrantes (empleos más precarios), la siniestralidad global se mantiene en niveles similares, e incluso en estos sectores está aumentando el numero de accidentes graves y mortales, cuando lo esperable seria una reducción importante. Parece claro que los datos reflejan una realidad de empeoramiento de las condiciones de trabajo que se traduce en accidentes, como si las obligaciones empresariales de velar por la salud de los trabajadores formasen parte de las primeras medidas de recorte de gasto, cuando deberían ser mantenidas como una inversión y no modificarse a la baja.

A estos datos habría que sumar los accidentes no declarados, es decir, el claro subregistro de accidentes de trabajo que se producen en la economía sumergida, que como todos “sabemos” ha aumentado de forma considerable. Cada vez más, y habría que analizarlo en mayor profundidad, se producen accidentes que se saldan como enfermedad común, o simplemente con vacaciones pagadas en casa, si son de los considerados como leves.

Los accidentes in-itínere, es decir los que se producen en el trayecto de casa al trabajo y viceversa, como los de misión, que son aquellos que sufren los trabajadores en su jornada laboral, transportistas, comerciales, etc. En primer lugar son accidentes de tráfico. Con posterioridad, cuando se vinculan a la actividad laboral, adquieren la consideración de accidentes laborales y se incorporan a las estadísticas oficiales. Sobre ellos no existe investigación de la Inspección de Trabajo, solo se analizan desde la perspectiva de tráfico, teniendo en cuenta el vehículo, la carretera y el conductor.

Falta la cuarta pata para tener una visión más completa que permita su reducción: su vinculación a las condiciones de trabajo, a las jornadas interminables, a la precariedad en el empleo, el estrés y a que el vehículo utilizado sea considerado lugar de trabajo y se evalúen los riesgos como tal y no solo pase la ITV desde la visión de tráfico.

Los datos reflejan la necesidad de intervenir en esta dirección, en los meses de enero a octubre de este año el número total de accidentes in-itínere ha aumentado ligeramente (13.177 en 2010 frente a 13.127 en 2009), pero hay que destacar, con mucha preocupación, que se ha producido un aumento muy importante de los mortales, que han pasado de 15 a 24, lo que supone un incremento del 60%.

También hay que destacar cómo la reforma laboral precariza más las condiciones de trabajo, hoy se hacen más contratos temporales precarios y los que se pierden son fijos o indefinidos con derechos. La tendencia más peligrosa es que vamos a pasar de una dualización del mercado de trabajo (trabajos estables/trabajos temporales) a una uniformidad de este mercado caracterizada por mayor temporalizar y mayor precariedad en detrimento del trabajo estable. Los primeros datos sobre los efectos de la reforma laboral apuntan en esta dirección.

La crisis económica se convierte en una excusa para el incumplimiento y el olvido de las normas laborales, también en prevención de riesgos laborales. Los trabajadores que tienen la “suerte” de conservar su empleo están rebajando sus exigencias en cuanto a la calidad de los mismos en aras a conservarlos, asumiendo condiciones de trabajo que en otras circunstancias no aceptarían: mayor disponibilidad con flexibilidad horaria, menor salario que, en la práctica, supone una mayor exposición a los riesgos y en peores condiciones.

Así, la actual situación de crisis económica puede acabar con los avances producidos en nuestro país desde la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Estos avances también se resienten con el estado de la negociación colectiva y las presiones sobre la representación legal de los trabajadores.

No podemos caer en la trampa de que el empleo lo justifica todo, aceptando empleos precarios y sin derechos, rebajando la prevención de riesgos laborales y las políticas preventivas.

En este contexto, tenemos que seguir insistiendo con más fuerza en la necesidad de cambios de tendencias en materia de prevención de riesgos laborales: integración efectiva de la prevención en la empresa, participación activa de los agentes implicados, potenciación de la representación de los trabajadores en materia preventiva, agentes territoriales y sectoriales de prevención, formación, inspección y control, lo cual se tendría que abordar tanto a nivel de acuerdos globales (pacto social) como a nivel del reforzamiento de la negociación colectiva y la continuidad de las políticas en la Comunidad de Madrid acordada con el Plan Director en Prevención de Riesgos Laborales.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid

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One Response to 18-D: CRISIS Y SALUD LABORAL (II). LOS ACCIDENTES EN MADRID.

  1. Antonio dice:

    El otro día me encontré con una señora que le decía a alguien que su marido había tenido un accidente de trabajo con rotura en el pie al caerle un cubo de cemento. Le dije a la señora que no habría pasado si hubuiese llevado unas botas de seguridad, a lo que me respondió que no solo no le habian dado equipo de protección, sino que le hizo el contrato y le dió de alta en la Seguirdad Social caudo ocurrió el accidente, a lo que la respondí que era intolerable que se dejase pasar esto y que había que denunciar a ese hijo de puta, pero ella dijo que es que llevaba 2 años en para y que la cosa no estaba para remilgos.
    La cosa fuera está jodida, y la gente trabaja en lo primero que puede, lo pero es los patronos sin escrúpulos que aprovechan la coyuntura para hacer con la gente que emplea lo que les sale de las narices y conlleva a que se puedan hacer impunemente estos “contratos” sin ningún derecho.

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