18-D. SALUD LABORALY CRISIS (IV). MAS PARADOS, MÁS PRECARIOS, MENOS SANOS

La crisis afecta a la salud de los trabajadores que pierden su empleo, también a los que lo conservan en condiciones más precarias. Así, tener o no empleo y en que condiciones se realiza, determina que el trabajo genere salud o provoque enfermedad.

Existen muchos estudios que demuestran que los trabajadores en paro tienen peor salud, objetivándose un incremento de la mortalidad y de la morbilidad por diferentes causas entre las que figuran hipertensión, diabetes, problemas cardiovasculares y problemas mentales. En España esta situación se agrava, porque los parados tardan mucho tiempo en encontrar trabajo.

La inestabilidad laboral que conlleva el trabajo en precario, conduce a una progresiva “precariedad social” en los trabajadores que miran al futuro con incertidumbre, enfrentando más trastornos de salud (mayor morbilidad, más mortalidad por patologías cardiovasculares) y desequilibrios de tipo social y familiar (sentimientos de inferioridad, perdida de confianza en si mismo, inestabilidad) y psicológico (desestabilización emocional, ansiedad, depresión, peor salud mental) que las personas que tienen un trabajo estable.

Ante el hecho, la amenaza o la mera posibilidad de ser despedido, aparecen en los trabajadores problemas emocionales y de incertidumbre, (autoestima, inseguridad) pero además los que se quedan en las plantillas que han sido reducidas se tienen que adaptar a la nueva situación. Por lo general los trabajadores que conservan su empleo experimentan un aumento en su carga de trabajo como resultado de los recortes de plantilla, sufriendo un mayor estrés laboral y todo lo que este ocasiona (insomnio, irritabilidad, depresión, aumento de los problemas cardiovasculares y digestivos etc.).

A esto se une un sentimiento de inseguridad en muchos casos, que convierte a estos trabajadores en más vulnerables a los accidentes de trabajo, además de que, como ya hemos dicho antes, les lleva a aceptar peores condiciones de trabajo y asumir riesgos que en otras circunstancias no aceptarían.

Se está produciendo un aumento de los riesgos psicosociales entre los trabajadores, por no conocer la marcha ni el futuro de su empresa. En situaciones de crisis, la comunicación interna dentro de las compañías tiende a reducirse o se hace inexistente. Con ello, queda abierto un gran espacio para que se instale el rumor o, incluso, la transmisión de informaciones erróneas, generándose en el trabajador la siguiente cadena: tensión- ansiedad- trastornos físicos- enfermedad.

Cabe recordar el caso de France Telecom: en septiembre de 2009, esta empresa fue portada en los medios porque 25 empleados de su plantilla se suicidaron en el plazo de un año y medio. Suicidios que estaban claramente  vinculados a la política de la empresa de reorganización de sus recursos humanos

Estamos observando como en muchas empresas, después de llevar a cabo un expediente de regulación de empleo y despedir a los trabajadores que más le conviene se instaura un 5º turno, o se obliga a los trabajadores a realizar horas extraordinarias, o se reducen a cero las inversiones y las medidas preventivas acordadas previamente. En estos casos, se llega incluso, a enfrentar a los trabajadores con sus representantes siendo moneda de cambio, que termina con el despido de los delegados más combativos.

Así, tenemos que oír propuestas como que la empresa no tiene 54.000 euros que debía invertir en prevención pero si 90.000 para negociar un despido de los delegados de prevención, o  “voy a por vosotros me cueste lo que me cueste”… y se pone encima de la mesa 500.000, euros para despedir a todos los afiliados a CCOO.

Incluso se chantajea a los delegados de prevención, si ellos se incluyen en el ERE solo afecta a 10 trabajadores, si no, el expediente afecta a 40.

El despido objetivo se está utilizando de forma importante para expulsar a trabajadores “molestos”, así, estamos siendo testigos de EREs donde, curiosamente, todos los trabajadores a los que se le había declarado una enfermedad profesional (normalmente tras un arduo trabajo sindical), son incluidos dentro del mismo.

A  todo esto, hay que sumar los accidentes de trabajo que no se reconocen, como ya hemos comentado antes y los trabajadores enfermos que siguen trabajando por miedo a perder el empleo.

“Todo el mundo intenta aparentar que está bien para no irse a la calle si hay otra reestructuración… pero se les nota en la cara que la tensión les afecta, algunos tienen ansiedad… en otra coyuntura hubieran pedido la baja para curar una gripe, una gastroenteritis o una tendinitis, pero ahora aguantan”

El miedo a perder el empleo, ha provocado una reducción drástica del absentismo relacionado con la enfermedad en los últimos dos años, apareciendo un nuevo fenómeno: el llamado “presentismo” o, lo que es lo mismo, trabajar más allá del horario normal con la única intención de que se note la presencia del trabajador en su puesto.

Según una encuesta reciente de la empresa Randstad (empresa de trabajo temporal), el 45,8% de las mil personas encuestadas, reconoce que sus compañeros se quedan más tiempo en el trabajo por miedo a perder su empleo y sin que necesariamente eso conlleve una mayor productividad, o realización de algún tipo de actividad.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid

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