EUROPA DOBLEGADA POR LA CRISIS

Reducir la deuda, rebajar el déficit público y recortar salarios, como recetas mágicas de los gobiernos europeos para afrontar la crisis y tranquilizar a los mercados, nos condena a la paralización de la economía europea y la pérdida de empleo.

El impacto de la crisis sobre algunos países se debe, en gran parte, a un modelo irresponsable de crecimiento basado en el alto endeudamiento de familias y empresas, para conseguir un elevado consumo y apostar por una especulación inmobiliaria desbocada.  Una situación que han agudizado los codiciosos banqueros y los ejecutivos de los fondos de inversión, alentados por las agencias privadas de calificación que consideraban ese proceder como absolutamente seguro hasta el mismo momento en que se han hundido.

Europa se sustentaba en un compromiso de unidad económica y monetaria, así como en la cohesión social y económica.  Sin embargo hasta algunos de los que apoyaron la moneda única como factor esencial para avanzar en lo económico y social, parecen ahora dispuestos a desmantelar Europa si ven que pueden ser arrastrados por la recesión y la depresión económica.

Europa, para evitar este riesgo, debería adoptar medidas que refuercen su unidad y su solidez económica.  Entre ellas el que parte e la deuda de los Estados miembros, hasta el 60 por ciento del PIB, pudiera ser transferida a eurobonos del Banco Central europeo, de la misma forma que lo hacer los bonos del Tesoro de Estados Unidos.  La emisión de eurobonos a tipos de interés razonable, evitaría la presión sobre cada país y el acoso de los mercados.

Eurobonos que permitirían estabilizar la zona euro en su conjunto, facilitando su compra por parte de bancos centrales con economías con superávit y los fondos soberanos de inversión.  El euro podría convertirse en moneda de reserva en un sistema mundial más diversificado, que sería bien visto por las economías emergentes.

El Banco Central Europeo y los Bancos nacionales deberían invertir en el Plan Europeo para la recuperación económica.  Europa evitaría con la emisión de eurobonos el riesgo de deflación, aumentando los niveles de empleo en Europa y contribuyendo a una recuperación equilibrada en el conjunto del planeta.

Nada impide a las autoridades europeas adoptar estas medidas.  Europa tiene instrumentos económicos para llevarlas adelante.  El problema es cooperar o actuar cada uno por su cuenta.  La cooperación es un mandato para toda la Unión Europea previsto en los Tratados que han ido conformando Europa.

Se podrían hacer estas cosas como se podría crear un impuesto sobre las transacciones financieras.  O una tasa sobre primas excesivas.  O sobre los beneficios empresariales no reinvertidos.

Sin embargo, se actúa contra las inversiones, contra os salarios, o contra las pensiones.  Se actúa contra el gasto público y el gasto social.  Con todo ello Europa sólo consigue genera menos consumo, menos inversión, menos empleo y más crisis.

Europa debe reaccionar ya.  Cooperar en lugar de competir.  Aliviar la presión contra los ciudadanos para fortalecer la unidad económica y social, los Estados Europeos necesitan un impulso que sólo puede venir de los trabajadores. Las trabajadoras y la ciudadanía.  Nuestra movilización es no sólo necesaria, sino imprescindible.

Francisco Javier López Martín

Secretario General de CCOO de Madrid

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