EL PARO PERJUDICA SERIAMENTE LA SALUD

junio 7, 2012

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública ha difundido un informe sobre “Los efectos del desempleo sobre la salud”.

De forma muy sintética el informe recoge las conclusiones de las últimas publicaciones científicas sobre el tema. Así, por ejemplo, el hecho de que los riesgos de muerte, por cualquier causa, se incrementan en un 63 por ciento en los desempleados, según un estudio estadounidense. Dato que viene a confirmarse en estudios similares realizados en Reino Unido, Finlandia, Austria, o Dinamarca.

La mortalidad se incrementa no sólo entre las personas paradas sino que aumenta también la mortalidad de los hijos de personas paradas. Tanto la mortalidad durante el embarazo, como durante el primer año de vida. Así como la posibilidad de contraer enfermedades infantiles crónicas.

El estudio constata otro dato establecido y constatado desde hace tiempo. Los riesgos de suicidio aumentan notablemente. Los suicidios en Grecia han crecido un 17 por ciento entre 2007 y 2009, primeros años de la crisis y un 40 por ciento entre 2010 y 2011, en pleno desastre económico.

También la mortalidad cardiovascular se incrementa entre los desempleados, con un incremento de 1,82 veces sobre los empleados. Cada 1 por ciento de crecimiento del paro provoca un aumento de 5,4 muertes por cada 100.000 habitantes. Se ha constatado que el paro produce aumento de la hipertensión arterial y de la hipercolesteremia.

La percepción propia de la salud, empeora también en las personas paradas, así como el número de días con problemas de salud. Igualmente presentan más factores de riesgo vinculados a mayor tabaquismo, obesidad, sobrepeso, consumo de alcohol o drogas, más inactividad, menor consumo de frutas o vegetales.

Los diversos estudios ratifican también aumento de las depresiones, las migrañas, los trastornos del sueño, el consumo de alcohol, el tabaquismo.

El paro produce una mayor utilización de los servicios sanitarios, tanto las consultas, como la hospitalización y el consumo de medicamentos. En algunos países se han puesto en marcha programas de salud específicos para personas desempleadas, aunque es tan sólo un paliativo, porque la mejor solución a los problemas de salud de las personas paradas son las políticas activas de empleo que permitan cuanto antes salir del paro.

Parece evidente que reforzar el sistema sanitario público y la protección social, junto a las políticas activas de empleo, son las mejores recetas para que el problema social y económico que supone estar parados, no conduzca, además, a serios problemas de salud. Precisamente las políticas sanitarias, de protección social, o los recursos para el empleo, se encuentran seriamente amenazados por los recortes presupuestarios de las Administraciones Públicas, en lo que constituye un tremendo error no sólo para la reactivación económica y contener el crecimiento del paro, sino como podemos ver y comprobar, para la salud de las personas paradas.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid.

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