EL SINDICALISMO: LA ÚLTIMA FRONTERA

1575031-10_Congreso_CCOO_MadridCelebramos nuestros Congresos de las CCOO, Sectoriales y territoriales, en la etapa más dura tras la dictadura y la transición, allá por mediados de los años 70.

En aquellos años una dura crisis económica devoraba los salarios con tasas de inflación de más del 20 por ciento anual, devoraba empleos, desbordaba los tipos de interés. Una crisis que se alineó con la muerte de un dictador desencadenando una crisis política. La élite del Régimen franquista atrincherada en sus privilegios frente a todo un pueblo que reclamaba libertad, democracia, amnistía.

La crisis que hoy vivimos no es menos dura por sus efectos sobre el empleo y los recortes de las políticas públicas y el gasto social. En Madrid, la crisis se ha llevado por delante 180.000 empleos en la construcción, 70.000 en la industria. La pérdida de empleo es menor en los servicios, pero hemos perdido 47.000 empleos públicos en los últimos dos años.

A estas alturas, sólo los mentirosos compulsivos y torticeros, pueden mantener que tenemos unos problemas de costes laborales o de falta de flexibilidad en las empresas. Tenemos un problema del sistema financiero que no da créditos. Tenemos un problema de confianza en nuestro empleo futuro y en la capacidad y voluntad de los políticos para defenderlo. Un problema de más de 6 millones de personas paradas, derechos recortados, sociedad sin horizonte de futuro.

Tenemos el problema de un sector de la clase política y empresarial que, aliados y confabulados, protagonizan una rebelión contra la ciudadanía y la clase trabajadora. Sembrando el descrédito en la política.

En estos momentos, las CCOO son más importantes que nunca. Vencimos una dictadura, protagonizamos una transición y construimos un marco de derechos laborales y sociales durante la construcción democrática. Ahora nos toca de nuevo afrontar una nueva transición desde la sociedad.

El mundo cambia aceleradamente. El sindicato debemos adaptarnos a las nuevas realidades, pero sin perder los nervios. En estos tiempos la serenidad es esencial. No la pasividad, ni la tranquilidad. La serenidad y la firmeza en lo esencial de nuestra tarea. La defensa de los derechos laborales y sociales de la clase trabajadora. Porque sin derechos no hay sociedad democrática y libre.

Vamos a un Congreso de las CCOOO de Madrid que apostará por un sindicato cada día más libre en sus debates, más autónomo en sus relaciones con el poder empresarial o gubernamental. Más unido para asegurar la unidad de la sociedad y de la clase trabajadora frente a la crisis, el paro y la desprotección social.

Unir lo igual, lo uniforme, no tiene mucho mérito. Sí lo tiene la unidad de lo diverso y plural en torno a reivindicaciones y objetivos comunes.

El 10º Congreso de CCOO de Madrid es el de la primera fuerza sindical y social de la Región. Un Congreso que va a influir en nuestro futuro inmediato como Comunidad Autónoma. Un Congreso que tenderá la mano para negociar. Que ratificará la estrategia de movilización ante la imposición, que exigirá una salida justa, equilibrada, negociada, de la crisis.

En definitiva, nuestra voluntad de ser, fortaleciendo nuestras raíces en las empresas, en cada centro de trabajo, porque el sindicato, no es otra cosa que trabajadores y trabajadoras que se organizan. Vamos a dar la batalla en la frontera de los derechos en la empresa y en la sociedad.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid

2 respuestas a EL SINDICALISMO: LA ÚLTIMA FRONTERA

  1. Alicia Durán dice:

    Querido Javier,
    Hoy que te vas pero te quedas, sólo faltaría, unos versos de Galeano, porque la poesía también acompaña y cura. Porque lo esencial de seguir resistiendo es tenernos, ir del brazo y empeñarnos en mantener la esperanza,porque “seguimos creyendo en los asombrosos poderes del abrazo humano”.

    Un enorme abrazo de tu amiga

    Alicia

    NOSOTROS

    Eduardo Galeano

    Nosotros
    tenemos la alegría de nuestras alegrías
    Y también tenemos
    la alegría de nuestros dolores
    Porque no nos interesa la vida indolora
    que la civilización del consumo
    vende en los supermercados
    Y estamos orgullosos
    del precio de tanto dolor
    que por tanto amor pagamos.

    Nosotros
    tenemos la alegría de nuestros errores,
    tropezones que muestran la pasión
    de andar y el amor al camino,
    Tenemos la alegría de nuestras derrotas
    porque la lucha
    por la justicia y la belleza
    valen la pena también cuando se pierde
    Y sobre todo tenemos
    la alegría de nuestras esperanzas
    en plena moda del desencanto,
    cuando el desencanto se ha convertido
    en artículo de consumo masivo y universal.
    Nosotros
    seguimos creyendo
    en los asombrosos poderes
    del abrazo humano.

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