LA PENULTIMA OPORTUNIDAD

1327663459_1No seré yo quien afirme que es ésta la última oportunidad de España como país para afrontar la crisis económica y sus lacerantes consecuencias. Es difícil saber si en un futuro inmediato podremos encontrar una vía compartida y negociada para salir de este pozo sin fondo en que se está convirtiendo nuestro país, dentro de una Unión Europea sin rumbo y sin Norte.

No lo afirmaré, pero será, para entonces, cuestión de suerte. Desde CCOO y UGT venimos reclamando, desde hace años, una salida justa, negociada, equilibrada, de esta crisis. No es lo único que hemos hecho. A Dios rogando y con el mazo dando. Miles de manifestaciones, concentraciones, huelgas (tres de ellas Huelgas Generales). Miles de conflictos sectoriales y en empresas. Miles de Expedientes de Regulación de Empleo y cierres empresariales, en los que hemos defendido cada puesto de trabajo, o cada indemnización, cuando no hemos conseguido salvar la empresa.

Defensa cerrada de la sanidad pública, de la enseñanza pública, de la atención a la dependencia, del derecho a la salud laboral en la empresa y del derecho a la vivienda. No hay que olvidar que CCOO y UGT hemos recogido más de la mitad de las firmas de la Iniciativa Legislativa Popular para impulsar la dación en pago y las políticas devivienda social.

Y antes, durante y después de cada movilización y cada conflicto, la propuesta razonada, abierta a la negociación. A los Gobiernos también les hemos remitido propuestas, siempre centradas en la defensa del empleo, de la actividad económica y de las personas golpeadas por la crisis. Pero la razón tiene poco que hacer frente al miedo desencadenado. Un miedo sobrevenido y un miedo alimentado para imponer medidas que no arreglan nada, pero que dan sensación de movimiento. El movimiento de los pollos sin cabeza, pero movimiento al fin. Aplaudido y alentado por los modernos cortesanos del tertulianeo, que salvan la crisis deambulando de tertulia en tertulia. Un club selecto de fabricantes de ungüento amarillo, que para todo sirve y para nada aprovecha.

Así es como nos hemos hundido en un paro que supera ya los 6´2 millones de personas. Con casi 2 millones de familias que tienen a todos sus miembros en el desempleo. Así hemos visto crecer las situaciones de pobreza, los desahucios, la precariedad laboral, la desprotección de las personas mayores y discapacitadas, el abandono de los servicios sociales, los recortes sanitarios y educativos, el fin de la investigación, la falta de crédito para familias y empresas, o la disminución de los ingresos públicos, sin los cuales es imposible la inversión que revitalice la actividad económica.

Y ahora, cuando el hermético Presidente que Gobierna España, se ha dignado convocar a los empresarios y sindicatos del país, hemos vuelto a los análisis, a la elaboración de propuestas razonadas y razonables y, con ellas bajo el brazo,nos hemos dirigido a la Moncloa. Poca suerte hemos tenido en las ocasiones anteriores, cuando muchas de estas propuestas hubieran sido más factibles, porque el deterioro económico y social era menor. Pero siempre hemos apostado por la negociación. Siempre hemos creído que, tanto en Europa, como en España, no hay otra salida que buscar un compromiso, negociado y compartido para salir de esta crisis.

El empleo, las personas y un modelo económico viable y con futuro, son los ejes vertebradores de cada una de nuestras propuestas. También de la que, en esta ocasión hemos entregado a nuestros gobernantes. Ahora son ellos los que tienen que reflexionar. Valorar la conveniencia de sentar a los partidos políticos, a los empresarios, a los sindicatos, para negociar. Son ellos los que tienen la responsabilidad de reconocer la situación de No Futuro en la que nos hemos instalado en lo político, en lo económico, en lo laboral y en lo social. La situación de un país que se desangra y en el que las fuerzas centrífugas no cuentan con la compensación de elementos centrípetos que alienten la unidad necesaria para acometer los problemas y superarlos. Vivimos sumidos en una guerra de todos contra todos que impide cualquier solución razonable.

Unidos para defender en Europa políticas de reactivación económica que creen empleo y refuercen la protección a las personas, el Estado Social. Unidos para elevar los ingresos públicos y recuperar el crédito, reformando un sistema fiscal que permite el fraude y que sean los trabajadores asalariados los que soportan el mayor esfuerzo fiscal. Unidos para racionalizar el gasto público,mejorando su eficacia y eficiencia, pero sin disminuir su capacidad protectora. Unidos para pactar dónde queremos dirigir planes selectivos de inversión pública en sectores de futuro. Unidos para reforzar la negociación colectiva y el entendimiento entre empresarios y trabajadores para salvar empresas y luchar por su futuro. Unidos para luchar contra los incrementos de precios abusivos en bienes y servicios públicos esenciales.

Unidos para potenciar políticas que creen empleo, que lo cualifiquen a través de la formación. Unidos para afrontar la crisis pensando en los problemas de las personas. Los problemas de las personas paradas sin prestaciones económicas, ni recursos para proteger a sus familias. Problemas de pobreza, que afectan cada vez más intensamente a la infancia. Problemas de las personas que pierden su vivienda. Los de quienes han ahorrado y todo lo pierden con fraudes como las “preferentes” o “subordinadas”.

Unidos para conjurar las constantes amenazas contra el sistema de pensiones. La crisis, con su disminución de cotizaciones sociales, a causa del desempleo, no puede convertirse en la disculpa para destrozar uno de los mayores logros de nuestra democracia, el Sistema Público de Pensiones.

Modelo económico de futuro, empleo, protección a las personas. Lo que hoy se nos presenta como un esfuerzo mucho más que difícil, puede convertirse mañana en un esfuerzo imposible, si ahora no damos desde la sociedad y la política un paso adelante, urgente y necesario.

No seré yo quien diga que es ésta la última oportunidad. Nadie controla el destino y la suerte. Digamos, así pues, que ésta puede ser nuestra penúltima oportunidad. Pero, en cualquier caso, que cuando la suerte llegue, nos encuentre trabajando. Como bien sabe cualquier escritor, Cuando la inspiración llegue, que te encuentre con el lápiz en la mano.

Francisco Javier López Martín

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