CRONICA DE LOS DE ATOCHA Y DEL 1001

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Se ha inaugurado el Curso “Pasado, presente y futuro de la Democracia en España” organizado por la Fundación Abogados de Atocha y la Fundación Ateneo 1 de Mayo, de CCOO de Madrid. Hacía varios años que no veníamos a los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en El Escorial.
Son muchos los cursos organizados sobre la crisis financiera, económica, social y de empleo, en ésta y otras universidades. Cursos que intentan proyectar algo de luz sobre la enfangada situación que nos ha tocado vivir. Sobre las principales preocupaciones que arrastramos las familias. Unas preocupaciones que se ven aún más agudizadas por la incapacidad de la política para superar el alarmante estado de corrupción en que se ve inmersa, dificultando sus posibilidades de liderar e impulsar la salida de esta crisis.
Nos parecía que no es la falta de análisis y estudio de la crisis, con ser importante, nuestra carencia más urgente, en los tiempos que corren. Nuestra mayor dificultad es sentirnos parte del mismo problema y parte también de la solución. Unos con más intensidad y responsabilidad y otros con menos. Pero parte de un proyecto común que atraviesa por duros momentos.
Un proyecto con el que puedan sentirse identificados, del que puedan sentir que forman parte, empresarios, autónomos, asalariados. Mujeres y hombres. Catalanes y andaluces.Gallegos y madrileños. Gentes de derechas o de izquierdas, dispuestos a debatir, enfrentarse, ganar o perder elecciones, pero respetando unas cuantas cosas que requieren del acuerdo general: la sanidad, la educación, las pensiones, la protección a las personas, las libertades y los derechos constitucionales.
Vivimos tiempos no más duros que los que tuvo que afrontar y superar una generación anterior a la nuestra. Me refiero a aquellos que hicieron lo que supieron y lo que pudieron para cuadrar el círculo de una dictadura agotada, pero sangrienta hasta el final y una crisis económica que devoraba el empleo, la capacidad adquisitiva y unas bases productivas poco sólidas y desequilibradas.
Hemos querido iniciar el curso recuperando las voces, los ecos de las voces, que protagonizaron aquel momento histórico, para comprobar el tremendo esfuerzo que realizaron algunas de aquellas personas para, con osadía y utilizando medios pacíficos, abrir las puertas a la libertad y la convivencia democrática. Ganaron el derecho a la huelga y a la manifestación participando en huelgas y manifestaciones, por las que eran detenidos, juzgados, encarcelados y en ocasiones asesinados. El derecho a asociarse y crear sindicatos libres, organizando asociaciones y creando las Comisiones Obreras.
Hemos tenido ocasión de escuchar a quienes fueron detenidos en Junio de 1972, por participar en una reunión clandestina de la Coordinadora de las CCOO. Personas, como Eduardo Saborido o Nicolás Sartorius, que fueron condenados a decenas de años de cárcel, tras la desgracia de que el día del inicio del juicio del Proceso 1001, los terrorista de ETA decidieran asesinar a Carrero Blanco. Escuchar a quienes, como Alejandro Ruiz-Huerta, fueron víctimas de un atentado protagonizado por un comando de ultraderecha, contra los abogados del despacho laboralista de la calle Atocha, 55. Escuchar a quienes, como Cristina Almeida, defendieron, desde su compromiso como abogada, a los 10 de Carabanchel, encausados en el Proceso 1001 y actuaron en defensa de los Abogados de Atocha, cuando se produjo el juicio contra sus asesinos.
El dictador sangriento murió en la cama, pero la dictadura fue derrotada por las manifestaciones en las calles, la movilización en las empresas, la labor de estas abogadas y abogados en los despachos y ante los tribunales, le gusta recordar a Nicolás Sartorius.
No todo en este país es Gürtel, Tesoreros, sobres, corrupción, utilización de los recursos de todas y todos en beneficio de unos pocos y unas pocas. Como en aquel país de hace 40 años, no todo eran dictadores, pistoleros, régimen corrupto de intereses empresariales y políticos confabulados.
Muchos eran los jóvenes que estudiaban, o empezaban a trabajar. Muchos los trabajadores y trabajadoras que anhelaban una vida digna y un trabajo decente. Muchas mujeres y hombres que querían vivir en democracia, protegidos por derechos compartidos, que les hicieran libres e iguales.
La situación de la democracia y los derechos en nuestro país, no es achacable a los del 1001. Ni a los Abogados de Atocha. Ni a las gentes que pedían amnistía y libertad, o unas condiciones de trabajo mejores, o unos barrios con colegios y centros de salud, con asfalto y no con barro. Lo que hoy somos no es la consecuencia de la transición que recorrieron, ni de la Constitución que acordaron.
Por eso hoy necesitamos reconstruir nuestra identidad, repensar nuestro futuro, defender de nuevo los derechos y la libertad, negociar las condiciones para afrontar y superar esta crisis. Ellos y ellas supieron hacerlo y es hoy nuestra responsabilidad, al menos, intentarlo.
Pero, así lo hemos podido comprobar en esta primera jornada, es necesario escuchar los ecos de nuestro pasado. Es necesario, como titula, en dos de sus libros, Alejandro Ruiz-Huerta, recuperar la Memoria incómoda. Escrutar los Ángulos ciegos de la democracia española.
Porque tenemos derecho a conocer nuestra historia, contada por quienes la vivieron y pueden hacernos su relato, el relato de los luchadores por la libertad y la democracia. Es nuestro derecho. Es nuestro orgullo.

Francisco Javier López Martín

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