LA EDAD SILENCIADA

septiembre 29, 2014

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Se acerca el 1 de Octubre, Día Internacional de las Personas Mayores. Un buen momento para reflexionar sobre uno de los errores más brutales que estamos cometiendo como país. El abandono a su suerte de las personas mayores. El silencio al que estamos sometiendo a las generaciones que construyeron lo que hoy somos.

Ya sé que uno de los problemas más graves de este país es la amenaza cierta de condenar a toda una generación de personas jóvenes a afrontar un futuro de precariedad laboral, desempleo, bajos salarios y falta de estabilidad para sus vidas, entre otros daños colaterales. Leer el resto de esta entrada »


ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE CHEQUES Y CUENTAS DE FORMACION EN ESPAÑA (y IV)

septiembre 24, 2014

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Hemos aclarado los conceptos de cuenta individual de formación y del cheque formación, en los diferentes países en los que se ha implantado alguna de estas modalidades para financiar la formación de trabajadores y trabajadoras. Hemos dedicado un segundo capítulo a la financiación, beneficiarios y tipo de costes que se cubren con estas cuentas o cheques. En un tercer capítulo hemos presentado los resultados de las evaluaciones que se han realizado. Va siendo hora de detenerse en algunas consideraciones sobre la situación y perspectivas de las cuentas de formación y los cheques formación en España. Leer el resto de esta entrada »


EVALUACION DE LAS CUENTAS DE FORMACIÓN Y CHEQUES FORMACION (III)

septiembre 22, 2014

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Vivimos en un país que inaugura iniciativas constantemente sin que tengamos costumbre de rendir cuentas y evaluar el resultado parcial o final de cuanto se pone en marcha. Nos encontramos así con un panorama de continuos anuncios e inauguraciones de los que nunca volvemos a saber.

Menos mal que no es un comportamiento generalizado en todos los gobiernos, ni en todos los países. Sobre las cuentas de formación y cheques de formación hay, por ejemplo, abundante documentación y, pese a las diferencias en los diseños de este tipo de programas, que hemos podido comprobar hasta el momento, las evaluaciones coinciden en algunos resultados. Leer el resto de esta entrada »


FINANCIACION, COSTES Y BENEFICIARIOS DE LOS CHEQUES Y CUENTAS DE FORMACION (II)

septiembre 17, 2014

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Una vez aclarados los conceptos del cheque formación y de la cuenta individual de formación, conviene detenerse en los beneficiarios de estas actuaciones y la financiación de las misma.

Conviene distinguir entre dos modelos. El orientado a grandes grupos, colectivos, o a toda la población. Es decir, cuando el beneficiario es universal, como en el caso de Inglaterra. O el que se dirige a colectivos y grupos específicos, vinculando el acceso a las cuentas de formación a las características de los beneficiarios, como puede ser el caso de personas desempleadas, empleadas en micropymes, mayores de 45 años, personas con bajos salarios, o personas que no han participado en procesos de formación en un determinado periodo anterior, o que no han completado sus estudios.

Así, en Inglaterra, la Cuenta Individual de Formación (Individual Learning Account), se puso en marcha a mediados de 2000, bajo el gobierno laborista de Tony Blair. Su duración fue efímera, pues al año siguiente se descubrió un fraude de 95 millones de euros, una cuarta parte de los recursos totales destinados a la cuenta. Leer el resto de esta entrada »


DE QUÉ HABLAN CUANDO HABLAN DE LAS CUENTAS DE FORMACION Y EL CHEQUE DE FORMACION (I)

septiembre 15, 2014

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A comienzos de siglo diversos países europeos pusieron en marcha experiencias piloto de Cuentas Individuales de Formación o Cheques Formación para financiar el sistema de formación permanente de los trabajadores y trabajadoras. La idea, siguiendo las recomendaciones de la Comisión Europea y de la OCDE, era que las personas pudieran decidir sobre su propia formación.

 

No en todos los lugares dio buen resultado. En Suecia y Holanda no fructificó. En Inglaterra el fracaso fue rotundo. En otros lugares se implantó vinculándolo a iniciativas municipales o regionales, como en Austria, o en Italia.

 

Un poco antes, en 1998, el gobierno de Bill Clinton aprobó la Workforce Investment Act, la Ley de inversión en el Trabajo, con la misma idea de una formación centrada en la persona y gestionada en los ámbitos más cercanos. Numerosos colectivos pusieron en marcha diferentes procedimientos de gestión local.

 

Ahora el Gobierno de España, cuando aborda la reforma del sistema de formación para el empleo, anuncia la puesta en marcha de una Cuenta Formación, que acompañará a cada persona durante toda su vida laboral y un Cheque Formación, fundamentalmente para personas desempleadas que quieran formarse. No dan muchos más detalles, con lo cual es difícil saber a qué se están refiriendo.

 

Porque la denominación Cheque Formación, o Cuenta Individual de Formación, se usa para describir programas muy diferentes. De hecho, un estudio de 2008 de CEDEFOP, el organismo europeo especializado en Formación Profesional, plantea que los programas que se agrupan bajo esta denominación, son tan heterogéneos que es muy difícil valorarlos.

 

Es conveniente aclarar que lo que hasta el momento se denomina Cuenta de Formación en España, a tenor del RD Ley 3/2012, no es una Cuenta Individual de Formación, con financiación que la acompañe, al estilo, por ejemplo, de lo establecido en la reciente Ley Francesa de Formación, sino un registro individual de los cursos realizados por la persona y que ya estaba previsto en normas anteriores.

 

Conviene llamar a las cosas por su nombre y, en este sentido, la Cuenta Individual de Formación debe concebirse como un mecanismo por el que se asigna, a cada trabajador, o trabajadora, unos recursos económicos, o en horas de formación. No hay que confundirlo, por tanto, con la bonificación de la cuota de formación que actualmente disfrutan las empresas, porque estamos hablando de un derecho de las personas y no de las entidades.

 

Esta Cuenta Individual de Formación suele adoptar dos modalidades. La primera de ellas, la cuenta bancaria, parecida a la cuenta ahorro-vivienda, para que nos entendamos. Digamos que la persona trabajadora va generando un ahorro que le permite deducciones de impuestos, cobro de intereses, o aportaciones de cantidades a la cuenta. En ocasiones, la cuenta permite la solicitud de un crédito para la formación en condiciones más favorables y, en otras ocasiones las aportaciones del alumno son completadas por la empresa o por otras entidades.

Este es el modelo que Suecia puso en marcha en 2002 y que abandonó en 2004. El Gobierno planteaba financiar la cuenta con desgravaciones del impuesto sobre la renta de cada trabajador que ingresase en la cuenta y beneficios fiscales de las empresas, cuando aportaban ingresos en las cuentas de sus trabajadores. El sistema no suscitó gran consenso y fue abandonado.

 

En el caso de Austria, desde los años noventa, las nueve Regiones, han puesto en marcha sistemas descentralizados de Cuentas Individuales de Formación a las que denominan Plan de Ahorro para Educación y Formación. Cualquier trabajador o trabajadora puede abrir una cuenta, en la que la Administración Regional correspondiente ingresa una cantidad subvencionable del coste de la formación elegida. Una subvención que se cobra si apruebas el curso, que tiene que reunir condiciones de calidad y de relación con el puesto de trabajo que desempeñas. Las denominadas Cámaras de Trabajadores, de afiliación obligatoria, también ingresan fondos adicionales en las cuentas de formación.

 

En el caso del Cheque de Formación, se trata de una modalidad de Cuenta Individual de Formación, que proporciona al trabajador una cantidad para participar en actividades formativas. El cheque puede ser financiado por empresas, Administraciones, o entidades y puede ser completado por aportaciones de los alumnos. Si quieres formarte, solicitas el cheque, se comprueba que cumples los requisitos y una vez concedido, inicias la formación. El cobro lo realiza el alumno, tras presentar la factura de la formación realizada, o lo cobra directamente el proveedor de la formación.

 

Holanda ha puesto en marcha dos experiencias piloto en esta materia. La primera entre 2001 y 2002, creando una cuenta bancaria de 450 euros anuales, que podían complementarse con otras aportaciones. La segunda experiencia, entre 2006 y 2008, en colaboración con los organismos bipartitos sectoriales, compuestos por empresarios y sindicatos, que gestionan la formación continua, los denominados Training and Development Funds (TDF). Las condiciones para la concesión y disfrute del cheque formación es establecido por la representación sindical y empresarial, con el TDF del Sector, lo cual permite variaciones en cuantías y modalidades que se adapten a cada sector. El empleado paga por adelantado y cobra del TDF ,en un plazo de 10 días, tras presentar la factura.

 

En Suiza existen cantones, como el de Ginebra, que conceden un cheque anual, de aproximadamente 620 euros, en función de un tope de renta de cada persona. Se pueden acumular los importes de tres años en un solo curso. Cuando se comprueba que el solicitante cumple los requisitos, se le envía un cheque  con el que puede pagar el curso al proveedor de formación, que debe estar acreditado como tal.

 

Hasta aquí, algunos elementos para entender de qué hablan en Europa cuando hablan de Cheque Formación, o de Cuenta Individual de Formación. No parece lo mismo de lo que habla nuestro Gobierno cuando anuncia cheques de formación y cuentas de formación en España. Tendrán que aclarar a qué se refieren en cada caso.

 

Para otro día dejamos las aportaciones sobre beneficiarios, financiación, valoraciones y otras consideraciones sobre cheques y cuentas de formación. Tan sólo con el ánimo de que, si hablamos de estas cosas, no nos ocurra como con la formación dual, sobre la que cada cual entiende lo que más le conviene.

Francisco Javier López Martin


CLAVES PARA EL NUEVO SISTEMA DE FORMACION

septiembre 1, 2014

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Una nueva convocatoria de subvenciones para la formación de trabajadores y trabajadoras acaba de ser publicada en el BOE. Se anuncia, a bombo y platillo, como un cambio profundo en el sistema de formación para el empleo en España. Todo el cambio, si nos fiamos de la prensa interesada, parece consistir en que los empresarios y los sindicatos no podrán conceder las ayudas a la formación, ni podrán recibir fondos para la formación. Las ayudas serán concedidas a través de la libre concurrencia y eso garantizará que serán los mejores centros los que obtendrán dichas ayudas.

Llevo poco en esto de la formación para el empleo. Hace año y medio que me ocupo de estos temas en la Comisión Ejecutiva de CCOO. Pero ese tiempo basta para entender la maniobra encaminada a apropiarse de los recursos de trabajadores y empresarios, para que sean concedidos por Gobiernos, sin control social alguno y gestionados por empresas clientelares de esos gobiernos. Empresas entre las que no faltan poderosos medios de comunicación, por cierto.

Durante este tiempo he asistido a continuos ataques, cada vez más duros, contra el papel de empresarios y sindicatos en la formación para el empleo, cuya única misión parece ser que las organizaciones sindicales y empresariales desaparezcamos de la formación de los trabajadores y trabajadoras, pese a que las reiteradas sentencias de los tribunales y del propio Tribunal Constitucional, reconocen a los sindicatos y organizaciones empresariales como legítimos actores de la formación de los trabajadores.

Quiero dejar claro que hay muchas cosas que mejorar en el actual sistema de formación para el empleo, para mejorar en eficacia y eficiencia. Y quiero dejar claro que, si alguien ha convertido la formación en una fuente ilícita de enriquecimiento, debe comparecer ante los tribunales y pagar el precio de sus actos. Sin embargo, mejorar el sistema de formación no pasa por eliminar el control social sobre el mismo. Y el que haya corruptos en la formación, como los hay, desgraciadamente, en cualquier actividad en este país endemoniado, no es disculpa para deducir que todos los empresarios y sindicalistas son corruptos.

Conozco políticos, en el gobierno y en la oposición. Conozco empresarios y sindicalistas. Conozco empresas dedicadas a la formación (algunas de ellas en trance de desaparecer), que tienen mucho conocimiento acumulado, mucha experiencia y muchas ganas de que las cosas funcionen bien y cada vez mejor, en esto de la formación. Pero no hay soluciones mágicas y aún menos en unos tiempos marcados por una de las crisis más duras que hayamos atravesado. Y, además, hay muchos intereses creados y muchos callos que pisar.

Por eso conviene repasar dónde estamos, ponernos de acuerdo en el lugar al que queremos llegar y estudiar el camino que tenemos que andar para alcanzar la meta de un sistema de formación que sea eficaz y eficiente en la formación de trabajadores y trabajadoras. Es decir que consiga una formación de calidad utilizando bien los recursos disponibles, que siempre son escasos.

En primer lugar, llama poderosamente la atención que, con excelentes centros de formación profesional, educación de adultos y universidades, no jueguen un papel determinante en las acciones formativas impulsadas por el Ministerio de Empleo. Educación y Empleo son dos ministerios que nunca se han entendido bien en este tema y eso supone dilapidar recursos.

En segundo lugar, es increíble que, de los 1.776 millones recaudados por la cuota de formación de las nóminas de los trabajadores y de las empresas, la mayoría vaya a las Comunidades Autónomas y que, en virtud de las competencias de las mismas, no existan mecanismos homogéneos y consensuados de planificación, programación, seguimiento, control, participación, evaluación. Hay Comunidades como la madrileña, en las que no hay participación sindical ni empresarial en la formación y donde estallan casos como el de Aneri-Tezanos, con cursos on-line inexistentes. Hay otras, como la andaluza, que elaboran una ley de Formación Profesional, sin negociarla con los empresarios ni los sindicatos. Otras como la murciana, que pagan las subvenciones de formación en cómodos plazos, como si fueran deudas a proveedores. Rizando el rizo, con la famosa formación dual, cada Comunidad Autónoma se dota de su propio sistema de formación dual. Por no haber, no hay ni una base de datos común de cursos que realizan las personas, para poder tan siquiera conocer el itinerario formativo de nuestras trabajadoras y trabajadores.

En tercer lugar, los fondos de formación procedentes de la cuota deben formar a personas paradas, especialmente en tiempos de crisis, pero eso no excluye que las políticas dirigidas a formar a personas paradas deban de contar con otros fondos añadidos, procedentes de los Presupuestos Generales del Estado, en cantidad suficiente. Eso no ocurre ahora y la cuota de formación financia buena parte de las políticas activas de empleo, como si el gobierno estuviera realizando un gran esfuerzo suplementario hacia las personas desempleadas, jóvenes, personas desfavorecidas que, sin embargo, no existe.

En cuarto lugar, mientras los fondos de la cuota de formación gestionados desde la Fundación Tripartita (180 millones de euros) cuentan con todo tipo de controles internos y externos, los controles sobre la formación bonificada, que mueven en torno a 600 millones, son mucho menores y 7000 empresas, centros de formación, entidades, ejercitan la “libre concurrencia” para captar clientes para sus cursos, sin que se garantice, en muchos casos, la participación de los representantes de los trabajadores en la formación que se imparte. Una participación que se limita, además, a la mera información.

Empresas y trabajadores pagamos la cuota de formación y el Gobierno administra esos dineros, sin que las organizaciones empresariales y sindicales, sin que los acuerdos de formación en las empresas y en la negociación colectiva jueguen un papel determinante, ni tan siquiera en la detección de las necesidades formativas de las empresas y sectores. Porque, pese a lo que dicen algunos medios, ni empresarios, ni sindicatos, decidimos quién recibe fondos de formación. Son los Gobiernos del Estado y las Comunidades Autónomas, los que adoptan esas decisiones.

Para colmo, los fondos no ejecutados con cargo a cada presupuesto, no se reanualizan, es decir no pasan al Presupuesto siguiente, despreciando así el carácter finalista de la cuota de formación, que sólo debe dedicarse a esa función. Así en la convocatoria estatal 2014, se incluye el pago aplazado de los 180 millones dedicados a subvenciones de formación, lo cual quiere decir que el 50 por ciento se pagará en 2014, otro 25 por ciento en 2015 y otro 25 por ciento en 2016. Es decir, si no se incluye una reanualización de esos recursos, Montoro se ahorrará 90 de los 180 millones del Presupuesto 2014 y podrá dedicarlos cosas como reducir sus problemas de déficit público.

Es sobre estos temas sobre los que hay que actuar de manera decidida, si queremos mejorar la formación para el empleo. No es en los sindicatos, ni en los empresarios, dónde se encuentran los males de la formación para el empleo. Muy al contrario, somos nosotros los que denunciamos casos de corrupción, como el de Aneri-Tezanos en Madrid, o el del ex-consejero Ojeda en Andalucía. La participación empresarial y sindical es una condición imprescindible para la transparencia del sistema.

Creo que ni sindicatos, ni empresarios, debemos renunciar al gobierno de unos recursos que proceden de una cuota de formación que pagamos las empresas y los trabajadores. Y cuando digo Gobierno no me refiero a dar cursos. Me refiero a decidir, junto a los gobiernos, las necesidades formativas, la planificación y programación de la formación, el seguimiento y control, la evaluación del sistema de formación. Del gobierno compartido de la formación para el empleo, dependerá que contemos con trabajadores y trabajadoras formados para encontrar un empleo, para mantenerlo, para promocionar en el mismo y para los inevitables cambios y transformaciones aceleradas que caracteriza a nuestra economía y nuestra sociedad.

Saldremos antes y mejor de esta crisis, si conseguimos contar con las trabajadoras y los trabajadores mejor preparados, mejor formados. Porque las personas son la clave.

Francisco JavierLópez Martín

Secretario de Formación CCOO