CADA 24 DE ENERO LA LIBERTAD RENACE

enero 22, 2016

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Cada 24 de enero y van ya 39, caiga en el día de la semana que caiga. Siempre con frío. A veces -pocas son en este Madrid- bajo la lluvia. Pasadas las 8 de la mañana, en el cementerio de Carabanchel, depositamos coronas en las tumbas de Francisco Javier Sauquillo y Enrique Valdelvira. Somos casi siempre pocos. Nunca más de veinte. No sabemos aún de quién son las manos que han dejado, horas antes, esas flores frescas, año tras año, sobre las lápidas de los jóvenes abogados.

Luego nos encaminamos al cementerio de San Isidro. Allí, muy cerca de la tumba de José María de LLanos, al que todos, en el Pozo del Tío Raimundo (otra Tierra de los Nadie), llamaban Padre Llanos, se encuentra la tumba de la familia Benavides Orgaz. Allí depositamos la corona de Luis Javier. Son los tres abogados que se encuentran en Madrid. Ángel Rodríguez Leal está enterrado en su pueblo (Casasimarro), en Cuenca y Serafín Holgado en Salamanca.

Luego llegamos al homenaje ante el monumento a los Abogados de Atocha en Antón Martín y más tarde, al Auditorio Marcelino Camacho, donde se produce el acto de entrega de los Premios Anuales Abogados de Atocha, que reconocen a personas, instituciones, organizaciones, que se han distinguido por la defensa de los derechos civiles, laborales, sociales. No tienen dotación económica, porque ese no es el fuerte de nuestra gente, pero conllevan toda la dignidad de vidas dedicadas a defender la libertad y la democracia por todo el planeta. Y eso no tiene precio.

Este año se cumplen 39 del asesinato de los abogados en la calle Atocha. Este año nos ha abandona Lola González Ruiz. Antes se habían ido Luis Ramos y Miguel Sarabia. Ya sólo queda entre nosotros Alejandro Ruiz-Huerta, que sigue presidiendo la Fundación Abogados de Atocha, que las CCOO de Madrid decidieron fundar en su 8 Congreso, celebrado en 2004, en ese mismo salón de actos que aún no llevaba el nombre de Marcelino Camacho.

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39 años nos son una cifra redonda. Pudiera parecer otro año más. Y sin embargo las circunstancias, esas casualidades que nunca son casuales, han determinado que pocas semanas antes, el cuadro del Abrazo, pintado por Juan Genovés, que se encontraba enclaustrado en los depósitos subterráneos del Museo Reina Sofía, haya sido cedido por el Ministerio de Cultura al Congreso de los Diputados y se haya expuesto en un Salón de los Pasos Perdidos, donde también se encuentran los retratos de los reyes Juan Carlos y Sofía, los de Felipe y Leticia. Los bustos de Niceto Alcalá Zamora, Manuel Azaña y Clara Campoamor. Lee el resto de esta entrada »

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