El ejército de los escuderos privatizadores

trabajador pobre

Hace unos días comenté una noticia en esa red social que permite sólo 140 caracteres, introduciendo una reflexión sobre la utilización de los recursos públicos como fuente de negocio privado, por parte de algunos avispados “emprendedores”. En concreto en el campo de los servicios sociales y, más específicamente, en la atención a nuestros mayores.

La respuesta de uno de los escuderos mayores en el castillo de la mediocracia no se hizo esperar, acusándome poco menos que de estalinismo y blandiendo los beneficios de la gestión privada. No faltaron escuderos menores y aspirantes a escuderos, en el intenso debate que se suscitó a continuación. Y cuando hablo de escuderos, aplico la definición que Owen Jones realiza de estos curiosos personajes en su libro El Establishment: La casta al desnudo.

Tampoco faltaron, en el trasiego, quienes, en defensa de lo público, argumentaron que, lejos de atacar la libertad y acercarnos a la extinta Unión Soviética, defender lo público nos acerca a un modelo europeo, que ha asegurado, durante décadas, la calidad de vida y los derechos sociales de quienes más necesitan de la protección y la solidaridad de la sociedad y el Estado. Desde luego, quienes no aparecieron por ninguna parte son los auténticos protagonistas políticos y empresariales del desaguisado.

Es obvio que un debate a base de 140 caracteres se deja mucho por el camino y produce pocas conclusiones y un imposible consenso. Pero creo que este debate merece algunas reflexiones a vuelapluma, al menos. La primera de ellas, sin ánimo de exhaustividad, es comprobar la cantidad de personas, no pocos de ellos jóvenes que dirigirán en breve nuestra sociedad, que han caído en las garras de quienes confunden interesadamente libertad con ultraliberalismo. Dicho de otra manera, para ellos la libertad consiste en poder montar empresas y negocios, mientras que privar de libertad a nuestros mayores no es más que una circunstancia de los tiempos modernos. Algo así como un mal colateral sobrevenido e inevitable.

La segunda reflexión que me viene a la cabeza es hasta qué punto los señores que manejan el cotarro y sus fieles escuderos, han conseguido, introducir la falsa idea de que lo privado gestiona mucho mejor que lo público cualquier cosa que se le ponga por delante. Han sido largos años, ya décadas, de atacar la gestión pública de la sanidad, la educación, los servicios sociales, que han terminado calando. Como bien dice mi amigo Manuel, han creado tendencia y, a partir de ahí, todo es fácil, porque ya es el río el que nos lleva.

Han sido años atacando cada uno de los baluartes que podían actuar como defensa de las familias trabajadoras. Entre ellos los sindicatos y los partidos de la izquierda. La clase trabajadora ha sido, efectivamente, demonizada y sus organizaciones acosadas hasta conseguir su claudicación, situarlas a la defensiva. La aspiración máxima del consorcio político-empresarial consistiría en reconducirlas hacia el colaboracionismo, hacia la aceptación, sin rechistar, de un sistema y un modelo que deja a demasiada gente en las cunetas del camino.

Hoy, una persona trabajadora es poco más que un factor necesario, pero molesto, a tomar en cuenta como coste minimizable a la hora de establecer los beneficios empresariales. La clase trabajadora no necesita estabilidad, salario decente, ni formación, o protección contra la siniestralidad laboral. No hay por qué asegurar a estas gentes trabajadoras un horizonte de empleo y vida digna. Hoy hay que ser “emprendedor”, lo cual consiste en aceptar la extra y autoexplotación por parte de los grandes, sin salario seguro, sin condiciones dignas de trabajo, sin futuro en las pensiones, sin protección por desempleo, sin derechos laborales, ni sociales.

Los escuderos y sus señores han conseguido hincar el diente mucho más allá de la gestión de la iniciativa privada. Han conseguido adentrarse profundamente en la gestión de los recursos públicos, lo que es de todos, los dineros que la ciudadanía deposita en manos del Estado (ya sea Estado Central, Autonómico, o Local), a través de los impuestos y cotizaciones sociales, fundamentalmente.

Atacaron la Sanidad Pública, cuando ya controlaban el importante gasto farmacéutico y abrieron las puertas a las más diversas fórmulas de participación privada en la gestión sanitaria hospitalaria (Fundaciones, empresas mixtas, conciertos, contratos, convenios…). Grupos financieros, sanitarios y empresariales corrieron a aprovecharse en comandita del botín.

No pocos políticos acabaron utilizando las puertas giratorias para encontrar asiento bien remunerado en dichos proyectos, en justo y presunto agradecimiento por los favores prestados. En premio por su incansable labor en el fomento de la “colaboración público-privada”. Algunos exconsejeros de Sanidad de la Comunidad de Madrid son claro ejemplo de este tipo de patrióticos personajes y gozan de buena salud y grandes ingresos.

Atacaron la enseñanza pública y abrieron las puertas a la concesión de conciertos educativos, entregando terrenos y facilitando fórmulas de financiación. Los casos Gürtel, o Púnica, ponen bien de relieve las comisiones pagadas por algunas de estas concesiones y los maletines y dineros que han viajado al extranjero. Algunos de los responsables políticos de estos tejemanejes están en la cárcel, pero quienes los financiaron permanecen impunes en la mayoría de los casos. Parece difícil combatir a los corruptos cuando no se persigue con la misma saña a los que financian la corrupción.

El caso de los Servicios Sociales y la Atención a la Dependencia es no menos llamativo. Con el agravante de que la base pública, de entrada, era muy escasa. Desde la beneficencia, generalmente en manos de la Iglesia, tuvimos que pasar a los derechos reconocidos de las personas mayores, las personas con alguna discapacidad, o quienes carecen de recursos. Pasar del Auxilio Social de la dictadura a una red pública de servicios sociales en democracia, hubiera exigido una apuesta, política y económica, que en pocos casos se produjo.

Tras la construcción de algunas residencias públicas, se pasó a construirlas con presupuesto público y entregarlas a gestión privada y poco después a concertar directamente con la iniciativa privada, tras facilitar la cesión de suelos, el acceso a financiación. Negocio redondo.

En cuanto a nuevos derechos como la ayuda a domicilio, o la teleasistencia, prácticamente se desarrollaron desde su nacimiento bajo fórmulas de gestión privada. No pocos de los gestores de esas empresas provienen, de nuevo, de la utilización de las puertas giratorias que permiten, sin solución de continuidad, pasar del despacho donde se conceden las ayudas a la gestión privada de esas ayudas.

No seré yo quien diga que toda iniciativa privada es puro negocio. Hay iniciativa social que merece ser apoyada con recursos públicos. De otra parte, prescindir del sector privado en la prestación de todos los servicios públicos tampoco parece una opción viable sin crear un bloqueo en muchos de esos servicios.

Ahora bien, reconocer esto no significa que debamos aceptar como animal de compañía el consorcio de intereses empresariales, políticos y personales que se ha instaurado en la gestión de los servicios públicos esenciales. Esta situación, unida a los recortes injustificables en la prestación directa de servicios públicos, ha producido una caída de la calidad de los servicios y un deterioro de las condiciones de trabajo, aún más evidente en el caso de los servicios públicos entregados a gestión privada (contratos precarios, salarios bajos, condiciones de trabajo de pura y dura explotación laboral).

Por eso hay que establecer criterios claros. El titular de un servicio público, es siempre la Administración responsable de asegurar el ejercicio del derecho. Significa que el sector privado debe actuar siempre como colaborador subsidiario. En segundo lugar, las Administraciones deben promover la gestión directa de servicios esenciales y, entre ellos, especialmente, la Sanidad, la Educación, los Servicios Sociales.

Deben crearse instrumentos de evaluación de la calidad de los servicios públicos y hay que establecer fórmulas de participación social en el control, seguimiento y evaluación de dicha calidad de los servicios públicos. Una de las características de la operación de deterioro y privatización ha consistido, precisamente en devaluar o suprimir los instrumentos de participación social para terminar concediendo las ayudas sin testigos.

Hay que acabar con las irregularidades, las corruptelas, el pasilleo, la información privilegiada, los pagos de comisiones, la prevaricación, el trato de favor, el tráfico de influencias y las puertas giratorias. Y eso sólo se consigue con control social de los pliegos de condiciones, con participación social en la gestión y evaluación de la calidad de los servicios.

Sólo se consigue si el empleo y las condiciones de trabajo en el sector privado son equiparables con las del sector público. Y, sobre todo, se consigue, si desde la sociedad organizada y vertebrada, desde la izquierda, desde los sectores sensatos de la política, desde las organizaciones democráticas, desde los sindicatos, nos aplicamos, sin prisa, pero sin pausa, en esa labor educativa y ética imprescindible de desmontar la confluencia de intereses políticos y empresariales que han convertido la gestión de los público en fuente de negocio, jugando con las necesidades y los derechos esenciales de la ciudadanía.

Esa es la nueva tendencia que tenemos la obligación de construir, si queremos que la libertad, la igualdad, la justicia y los derechos laborales y sociales, sigan siendo valores y principios rectores de nuestra convivencia. O eso, o el triunfo de la jungla de los Señores del Dinero y sus escuderos mediáticos y políticos.

Francisco Javier López Martín

2 respuestas a El ejército de los escuderos privatizadores

  1. Es complicado contradecir en algunos casos, los populismo correctamente argumentados, es mas, en un mundo de hipocresía institucionalizada resulta contraproducente atreverse a discrepar, o discernir en demasía sobre determinados temas, en concreto, el que nos planteas desde tu confortabilidad social.
    No me cabe la menor duda, no hay discrepancia, en tu exposición, en defensa de lo público, llevás razón y ello manifiesta desde tus letras tu gran nivel de conceptos Sociales, quizás algo burocratizados, pero interesantes en un foro Social y menos interesantes en barrios marginales.
    Los llamados ” recortes en materia social”, son claramente una estafa al pueblo, se sobre entiende, que si las administraciones públicas tienen ciertos e importante obstáculos para abastecer a los ciudadanos de un bien común y necesario que garantice la calidad de vida en igualdad de todos los individuos de la sociedad, sin discriminaciones. Se cuestiona perseverantemente, que existe un ” turismo sanitario” y que ello está colapsando los recursos económicos de tan importante servicio; se cuestiona, se dice, que no existen “recortes en educación”, cuando la realidad es que vemos, como los niños tienen que ir al cole sin siquiera con el material básico, para su formación. Todo mentira y más mentira, de esos que tu los llamas ” escuderos privatizadores”.
    Es evidente, claro, que el enchufismo, la mala gestión de los grandes recursos y sobre todo la malversación junto a la prevaricación de expertos especuladores, de grandes hipócritas, que utilizando ciertas banderas ocultan realmente su intención lucrativa, logran vaciar las arcas de lo público, de lo nuestro y ello con el paso de la erosión sistemática, ya encriptada, nos lleva a los ciudadanos a buscar vías alternativas que palíen la generalizada precariedad a todos los sectores y niveles.
    Los paupérrimos, los desahuciados, los marginados, los sin techo, los pensionistas, autónomos, los trabajadores mil euristas, buscamos esas soluciones como “agua de mayo”, alternativas que claramente pasan por defraudar a un Fisco hostigador, insaciable, quizás hasta acosador, un Fisco, que no ve, no escucha y que nada le importa contar de recaudar a los más débiles. Soluciones que deben pasar por esa especulación privatizadora de servicios públicos, entre otros los referentes a nuestros dependientes, donde ciertamente existe un chollo alucinante. Soluciones que pasan por “emprender con nuevas ideas” a un mercado ya más que saturado. .-A España, lo llaman, el país de los “camareros”, porque la hostelería quizás sea la mejor forma de mal escapar de un embrollo en el que, nos metieron nuestros gobernantes populistas.
    El único retén que nos quedaba, para frenar la privatización organizada,perfectamente pensada, se centraba en los llamados Agentes Sociales, no había otro retén con suficiente capacidad, para contra restar la abrumadora fuerza rabiosa del capitalismo. Lamentablemente, estos Agentes Sociales, también sucumbieron a la especulación, tergiversaron sus funciones, su funcionalidad social, de tal manera que en la actualidad, la enorme mayoría de los anteriores mencionados, <>, ya no pueden ni deben confiar, en esas fuerzas como herramienta protectora de los derechos Sociales, de los derechos humanos. Organizaciones, que se han conformado, se han establecido en la clara ambigüedad Social, resultando éstas una carga económica de enorme peso a la sociedad.
    Es normal, completamente normal, que los ciudadanos, que en millones de casos no tienen siquiera para sus recursos vitales, estén completamente desilusionados, completamente inactivos, lo prioritario para estas personas, para mi, es resucitar de las sombras sociales para ver de nuevo la LUZ, que entre unos y otros han arrebatado sin piedad, sin escrúpulo alguno. Ver la LUZ, hoy es un privilegio de muchos que viven a costa de MILLONES.
    La única alternativa, desde mi humilde percepción y en vista de la absurda dispersión de los agentes sociales; para RESCATAR lo público de las manos de los gusanos especuladores, de las manos de los escuderos privatizadores; debe pasar, por la UNIÓN sin ecuanón de todos estos agentes sociales, con una clara REGENERACIÓN adecuada y sostenible a la evolución vertiginosa del concepto Social.

    NO A LA PRIVATIZACIÓN DE LO PÚBLICO.
    SI A LA REGENERACIÓN .

    Salud y república.

  2. Es un goce encontrar a alguien que realmente sabe lo que están hablando en blogoesfera . Con seguridad, que sabes cómo llevar un blog a la luz y que sea interesante. Más peña tiene que leer esto.

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