La transición comienza en CCOO

junio 28, 2017

Se avecina el 11 Congreso de CCOO que concluirá el sábado próximo con un relevo en la Secretaría General del sindicato, que será, con toda probabilidad, asumida por Unai Sordo, hasta hace poco Secretario General de CCOO de Euskadi.

Los cambios son necesarios. Unas veces son deseados, otras provocados. En muchas ocasiones inevitables y otras son impuestos. No pocas veces son tardíos y sirven de poco. Lo ideal es que se produzcan a tiempo y sabiendo establecer una transición serena entre lo que se acaba y lo que está naciendo. Unas veces se puede y otras no. Gobernar los cambios es gobernar el futuro.

Ignacio Fernández Toxo ha tomado la decisión de impulsar el relevo en la Secretaría General de CCOO, antes de que fuera inevitable y desde la autoridad que todo el mundo le reconoce tras ocho años al frente del sindicato. Una decisión tomada con esa prudencia, no exenta de audacia, de los gallegos de El Ferrol.

Mi relación con Ignacio no tuvo buenos principios. El choque en torno al conflicto de SINTEL, allá por 2001, fue sonoro. Todo para que, pasados los años y unos cuantos conflictos más, Madrid garantizase el apoyo mayoritario a Toxo, en el Congreso de 2008, en el que se enfrentó a José María Fidalgo. A penas 28 votos de diferencia entre 1001 delegados, dirimieron el conflicto. Visto el desarrollo y las consecuencias de una crisis (económica, de empleo, política, social) implacable, creo que no nos equivocamos.

Desde entonces, hemos vivido el duro tránsito de la crisis, tres Huelgas Generales y miles de movilizaciones, así como la confluencia con organizaciones sociales en la defensa de los más golpeados por los recortes. La defensa de la sanidad, la educación, los servicios sociales, la dependencia, las rentas mínimas, la protección por desempleo, el refugio, el derecho de huelga, las pensiones, han sido parte de nuestro trabajo.

Las CCOO salen unidas de la recesión (la salida de la crisis queda lejos) y con voluntad de recuperar derechos. Todos hemos aprendido de los errores. Es cierto que SINTEL no tiene ya vuelta atrás, pero su ejemplo ha hecho que hayamos afrontado el conflicto de Coca-Cola con la convicción de que los trabajadores y trabajadoras siempre debemos tener al sindicato guardando las espaldas, aunque nos equivoquemos. Porque contra lo que se suele afirmar, la verdad del porquero no es, ni será nunca, la de Agamenón.

 No ha sido un periodo fácil para CCOO y Toxo ha sabido dirigir el tránsito de este desierto económico y político con su peculiar carácter gallego de El Ferrol. ¿Podría haber sido mejor? Nunca se sabe. Lo que sé es que podría haber sido peor, mucho peor y no lo fue. Es de agradecer.

Y ahora llega el relevo. Cada vez que me han preguntado, durante años, en Madrid, en otros territorios, Federaciones, los compañeros y compañeras de la Ejecutiva Confederal, sobre el futuro, siempre dije que si Toxo quería seguir, estaría perfectamente justificado que lo hiciera. Pero si decidiera retirarse de la Secretaría General, teníamos pocas más opciones que Unai Sordo.

Muchos me objetaron que venía de una organización territorial y además pequeña. Siempre contesté que Euskadi es el lugar donde el sindicalismo de clase de CCOO ha sido más difícil y ha resistido, en condiciones muy duras y con éxito, al sindicalismo nacionalista y a la irracionalidad de la violencia. Allí hemos pagado un alto precio, a veces de vidas humanas y somos referencia sindical ineludible, cuando no única.

Hablar de Unai es ya hablar de futuro. Somos una organización unida, pero con desequilibrios importantes, con una diversidad sectorial que se corresponde con la diversidad de la clase trabajadora y sus nuevas realidades y con una pluralidad de ideas tan amplia como la que caracteriza toda España. Sólo cabe desearle suerte, aciertos, equilibrio y buen criterio, para gobernar una transición serena. Porque de esos aciertos y buen criterio dependerán buena parte de nuestra suerte.

Vayan en su ayuda los versos del poeta sevillano, que cantó la Castilla donde nacieron sus antepasados:

Cuatro principios a tener en cuenta:

Lo contrario es también frecuente.

No basta mover para renovar.

No basta renovar para mejorar.

No hay nada que sea absolutamente empeorable.

(Antonio Machado)

 

 

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Formación Profesional para el Empleo y la orquesta del Titanic

junio 28, 2017

Llegué a la Secretaría de Formación de CCOO a principios de 2013, cuando el Titanic de nuestro Sistema de Formación para el Empleo, había chocado ya con el iceberg, pero justo antes de que alguien diera la voz de alarma de que el problema no era el boquete abierto en el casco, sino un error de diseño que convertía en sumergible lo que el hombre, en su orgullo pretencioso, consideraba insumergible.

El Gobierno del PP había intensificado su campaña de deterioro de la imagen de los sindicatos como gestores de la formación. Nos desayunábamos un día sí y otro también con los escándalos de los ERE y de los cursos de formación. Con juezas estrella, hoy estrelladas, que imputaban por doquier. Con informes del Tribunal de Cuentas que ponían en solfa el sistema de formación.

No importa a estas alturas que toda la basura vertida se pueda resumir en que unos cuantos corruptos espabilados y empresarios desaprensivos, vinculados en muchas ocasiones con gobiernos autonómicos como el de Madrid, o con el propio Gobierno Central,  hayan hecho negocio con los cursos de formación y estén siendo investigados por la justicia. No importa que no haya sindicalistas de CCOO implicados, ni imputados. Ya es demasiado tarde. El trabajo sucio ya ha sido hecho.

El Gobierno del PP ha expulsado a empresarios y sindicatos de la gestión de la formación para el empleo y entregado el negocio a la “libre concurrencia”, que bien entendida, consiste en repartir el dinero de la cuota de formación que pagan empresas y trabajadores, entre un mercado cautivo, bien relacionado con los despachos de gobierno.

Lejos de buscar soluciones modernizadoras para la formación de trabajadores y trabajadoras en este país, como hemos propuesto los sindicatos y la  propia CEOE, separando impartición de la formación de gobierno y gestión de la misma. Lejos de unificar las políticas dispersas y contradictorias de los ministerios de Empleo y Educación en formación profesional. Lejos de utilizar todos los recursos disponibles. Lejos de utilizar nuestras Universidades y Centros de Formación Profesional para formar trabajadores. Lejos de acabar con las subvenciones como sistema envenenado, que no consigue hacer algo que es responsabilidad de la Administración.

Lejos de todo ello, nos encontramos que Montoro se queda, año tras año, con una parte importante de los dineros de la formación no gastados. Que los centros públicos no hacen nada de nada en formación para el empleo, simplemente porque no pueden hacerlo. Que unos pocos proveedores de formación privados, bien informados y bien relacionados, acaparan las subvenciones. Que el sistema de subvenciones sique siendo un foco de corrupción, corruptelas, mala gestión y tráfico de influencias. Que el Ministerio de Empleo desarrolla políticas de formación que nada tienen que ver con el sistema educativo.

Eso sí, como siempre ocurre en este país, todos cantan incansable y repetitivamente, el mantra de la formación dual. Formación dual para arriba y para abajo, aunque esa formación profesional que utiliza las prácticas en empresas, sea una selva indecente de precariedad y abuso sobre toda una generación de jóvenes.

Modelo alemán, dicen. La Embajada Alemana se ha visto obligada a organizar viajes de estudio a  Alemania para dar a conocer la formación dual in situ y que los periodistas, empresarios, políticos, responsables del Gobierno, sindicalistas y hasta ONGs, no hablen tan alegremente de formación dual confundiéndolas con unas prácticas laborales que nada tienen que ver con la famosa formación dual.

Aprobaron de urgencia la Ley 30/2015 de Formación para el Empleo y dos años después, el resultado es que en 2015 no hubo convocatoria estatal de formación de trabajadores y trabajadoras y que la convocatoria 2016 sigue sin ser resuelta, casi un año después de ser publicada, entre otras cosas porque los resultados, aún no oficiales de la misma, ponen de relieve que los males siguen intactos: Alta concentración de concesiones en unas pocas entidades especializadas en cazar subvenciones de formación. Inexistencia de centros públicos que hayan podido competir para impartir esta formación. Sectores enteros que se quedarán sin formación y alta concentración en sectores que requieren poca inversión económica. O un 80 por ciento de los programas formativos impartidos con el sistema de teleformación que requieren menos costes de impartición.

El Sistema de Formación para el Empleo en España es un Titanic que va progresivamente inundando de agua marina unos compartimentos que permiten el paso del agua al resto de compartimentos, mientras el capitán se muestra impotente y la orquesta ataca con decisión el himno de la Formación Dual, considerado por algunos el ungüento amarillo, que para todo sirve y para nada aprovecha, mientras otros lo consideran el bálsamo de Fierabrás capaz de curar todas las dolencias habidas y por haber, sin que nadie sepa a ciencia cierta qué cosa sea ni el famoso ungüento, ni el mágico bálsamo, ni mucho menos la formación dual.

A lo largo de estos cuatro años hemos aportado y defendido propuestas para que el dinero de la formación procedente de la cuota de formación se dedique sólo a formación de trabajadores y trabajadoras. Para que los dineros no gastados se reincorporen cada año al sistema de formación. Para que los Centros Públicos de Formación Profesional, los Centros de Formación de Personas Adultas, las Universidades, participen prioritariamente en el sistema. Para que los trabajadores y las empresas sean quienes deciden en el gobierno de sus necesidades formativas.

Hemos denunciado casos de corrupción, como el de Aneri en Madrid, entre otros muchos en Andalucía, o Valencia. Los tribunales de justicia reconocen en sus sentencias que el Gobierno lo hace mal y nuestras denuncias se ajustan a derecho. Hasta la Defensora del Pueblo nos ha dado la razón. El Gobierno calla y sigue adelante, recurriendo a unas prácticas de permisividad e inactividad, a las que intenta acostumbrar al conjunto de la sociedad.

Somos incómodos, pero el hundimiento de la formación para el empleo en España es algo que sólo se niegan a ver los responsables de la misma. En lugar de facilitar la transición de un sistema que merecía ser revisado hacia un sistema que corrige problemas y asegura la participación, optan por asistir impasibles a un deterioro cada vez mayor que está arrastrando al sector de la formación y su empleo. Especialmente a aquellas entidades formativas que no se han especializado en cazar subvenciones y que han apostado por la calidad.

Porque esa es la clave de la batalla que se está librando en estos momentos en la Formación para el Empleo en España: Calidad, buen gobierno y transparencia, o recursos repartidos de forma clientelar, con criterios opacos y manipulables, en beneficio de los amigos del gobierno de turno. Claro que apostar por la calidad requeriría, para empezar, buenos gobiernos, capaces de convocar los esfuerzos de todos los implicados, para solucionar los problemas y sacar a flote una nave cuya proa se hunde cada vez más en el océano. Para ello hay que querer y saber, pero de ambas cosas no andan muy sobrados en el puente de mando.

Francisco Javier López Martín
Secretario de Formación de CCOO