De huelgas, atentados y conspiraciones

Un año más hemos vivido, el 8 de Marzo, una de las más impresionantes manifestaciones del movimiento feminista. A los pocos días, nos hemos enfrentado de nuevo al recuerdo del brutal golpe terrorista del 11-M. Quince años, ya han transcurrido 15 años. Parece ayer, o toda una eternidad.

Ya se ha dicho todo, o casi todo, en artículos, tertulias, editoriales, columnas, libros, conferencias, sobre ambas fechas, pero hay algunas reflexiones, no necesariamente acertadas, que se me vienen a la cabeza, al bies de algunas cosas que he visto, oído, pensado, en estos días. Y quisiera hacerlo a la manera de Rohmer en sus películas, Yo no digo cosas en mis películas, muestro gente que habla y se mueve como los paisajes, las caras, los gestos y sus comportamientos.

Una joven participa en la manifestación feminista. Se encuentra en el lugar donde se organiza la pancarta, el lugar donde la cabecera aún no ha arrancado a andar. La megafonía instalada en una furgoneta habla de las reivindicaciones del día. La huelga laboral, la huelga estudiantil, la de consumo. El combate contra la violencia de género y las muertes que no cesan.

De pronto la voz que dirige las arengas, comienza a hablar de los CIES, los Centros de Internamiento de Extranjeros. Refugiados, inmigrantes, menores acompañados que tienen derecho a convivir con su progenitores y menores no acompañados (MENAS), que no deberían terminar internados en un CIE, aunque no siempre ocurre así.

La joven manifestante enarbola entonces un cartel. No puedo ver qué pone. Lo agita en el aire y grita a las mujeres que sujetan la pancarta, ¡Hoy es el Día de la mujer, NO de los inmigrantes! Una vez, dos, tres veces. Otras jóvenes que la acompañan no la siguen en los gritos y termina por callarse.

Un amigo me cuenta, al calor de un artículo que he escrito sobre los Nadies,  que el mismo 8 de Marzo, se encontró con una conocida de ambos, compañera de luchas varias, feminista convencida. Por la mañana, la mujer que va a su casa a limpiar habitualmente se presentó y nuestra amiga común le preguntó si no hacía huelga. Ella le contestó que eso de la huelga es cosa de ricos. Que ella no podía permitirse hacer huelga.

Nuestra amiga le dijo que no se preocupara, que le pagaba las horas de trabajo, pero que no trabajara. Ella se negó en redondo. No podía imaginarse, que pudiera cobrar sin trabajar. Tal vez no podía ni fiarse, pensaba nuestra amiga, de que la fuera a pagar si no trabajaba. Y concluía con tristeza que, efectivamente, la huelga es cosa de ricos.

El 11-M me encontraba en Atocha, en el mismo lugar en el que cada año, la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, la Unión de Actores, UGT y CCOO, rendimos homenaje a las víctimas. Una intervención musical, 192 globos soltados sobre las vías del tren, las intervenciones de los organizadores. Una ofrenda de claveles.

Cuando interviene Eulogio Paz, el Presidente de la Asociación 11-M y padre de Daniel Paz Manjón, asesinado en los atentados, reflexiona sobre las mentiras que han tenido que escuchar a lo largo de estos 15 años. Desde las primeras mentiras de Acebes, pasando por los largos años de teoría de la conspiración alimentada por el PP y por las FAES, antes, durante y después del juicio. Para terminar acabando con el presidente de Melilla y senador del PP, Juan Imbroda, que increpa al Partido Socialista diciendo, Aquí han llegado ustedes al Gobierno nacional gracias a dos bombas, una el 11 de Marzo de 2004.

Se remueve en primera fila el candidato del PP al Ayuntamiento de Madrid, que se encuentra junto a Marimar Blanco. Abandona el acto. Luego escribirá en las redes sociales, Tras más de 15 minutos de insultos intolerables he decidido abandonar el acto de Atocha que debía ser en recuerdo a las víctimas del 11-M. Es un día de respeto, homenaje y unidad, no un día para hacer mítines políticos.

Luego se encamina al Bosque del Recuerdo en el Retiro y cuelga fotos dejando sus flores en uno de los árboles. Allí su jefe nacional, en declaraciones públicas, vuelve a poner en duda que los españoles conozcamos toda la verdad sobre el 11-M, pese al macrojuicio, y reclama saber si hubo algunas ramificaciones más. Eso sí por el bien de las víctimas que quieren saber.

De nuevo la teoría de la conspiración en vivo y en directo, así, sin anestesia. Negando, dudando, cuestionando, las decenas de miles de folios con pruebas y los seiscientos de la sentencia. El candidato madrileño del PP no se va esta vez, embelesado como está en las palabras de su admirado jefe.

Se acerca un largo trimestre de elecciones generales, municipales, autonómicas, europeas y me parece que el clima político no es el mejor. Yo no  digo, muestro. Pero, si de elegir se trata, me quedo con las jóvenes que entienden que su lucha tiene también que ver con los derechos humanos de los menores inmigrantes y no jalean a su compañera. Me quedo con la mujer que limpia y con la que lucha para que la huelga no sea sólo cosa de ricos.

Me quedo con Eulogio Paz, Pilar Manjón y Marimar Blanco, compartiendo su dolor, sintiendo su desconcierto ante lo inaceptable, enjugando sus lágrimas, aguantando su indignación y la dureza de sus palabras. Admirando la trágica firmeza de sus ojos que piden Paz. Paz, libertad, compasión.

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