Resultados electorales, análisis previos

El cuarto martes de cada mes publico un artículo en Nueva Revolución. Podría haber optado por esperar al lunes para escribirlo y poder realizar un análisis de las elecciones europeas, autonómicas y municipales, cuyos resultados casi definitivos se conocerán a lo largo de la noche. Prefiero entregarlo la noche del domingo, cuando el recuento no ha terminado.

Probablemente, cuando leas estas notas, todos los partidos se darán por satisfechos y se autoproclamarán triunfadores de las elecciones. Ya se ha votado y ahora que mi opinión no puede ser utilizada en campaña electoral para justificar los errores de nadie, creo que puedo esbozar algunas consideraciones que me han asaltado estos días.

Creo que el Partido Socialista va a volver a ganar las elecciones, como hace un mes, avanzando posiciones con respecto a las anteriores, lo cual se visualizará claramente en las elecciones europeas, pero quedará mucho más matizado en municipios y Comunidades Autónomas. Su resultado es bueno, porque ha recuperado buena parte del voto que le fuera arrebatado por Podemos y por Ciudadanos no hace tanto tiempo. En el país de los ciegos el tuerto es rey. Pero errores de soberbia como forzar la candidatura de Pepu en el Ayuntamiento, no pueden ser pasados por alto y merecen una reflexión, para evitar futuros disgustos innecesarios.

El PP presumirá de haber mantenido en su poder Comunidades Autónomas y ayuntamientos, aunque tan sólo hayan conseguido contener la sangría de votos de los últimos procesos electorales. Con peores resultados que nunca van a gobernar como siempre en muchos sitios, aún a costa de quedar a merced de Ciudadanos y, lo que es más peligroso, sometidos a los designios de la ultraderecha. Puede que Casado salve el puesto, pero caminar por el filo de la navaja de los ultraliberales y la ultraderecha, va a exigir mucha más inteligencia política que la que ha demostrado hasta el momento.

En cuanto a Ciudadanos, consolida su presencia en muchos lugares, pero no ha conseguido sacar adelante su obsesión de desbancar al PP en el primer puesto de la derecha, e incluso cuando tenga la llave del gobierno en la mayoría de los casos sólo podrá ejercer ese papel con la connivencia de la ultraderecha, lo cual les alejará del espacio centrista que les permitiría dar o quitar a derecha e izquierda.

Vox no ha crecido. Podría considerarse una de las fuerzas derrotadas, pero no es flor de un día. Han venido para quedarse, aunque su espectacular crecimiento de hace un mes se ha frenado en seco. Sus resultados en la Europeas y autonómicas no son como para tirar cohetes.

Siguen dando miedo y buena una parte de quienes les votaron en las generales han temido que mantener ese voto sirviera para dar el triunfo a la izquierda. Siguen dando miedo con sus caballos, sus pistolas y su chulería, pero serán determinantes en muchos gobiernos y la estela de la ultraderecha en toda Europa puede ayudarles a revisar sus errores, controlar sus mensajes y esperar que los desastres futuros les terminen aupando.

En cuanto a Unidas Podemos, sus convergencias, confluencias, alianzas y grupúsculos, han dilapidado una parte significativa del capital que un número importante de ciudadanas y ciudadanos había depositado en ellos. Los personalismos, la división interna, los pactos de las empanadillas y las exclusiones mutuas de quienes se sentían ganadores en las incesantes confrontaciones internas, han contribuido a que todos los vicios de la izquierda hayan catalizado en unos penosos resultados. El desastre de las candidaturas divididas en Madrid ha producido el descontento de una parte de los votantes de la izquierda.

Unir significa reconocerse mutuamente, aceptar las diferencias, integrar la diversidad, sumar pluralidad, escuchar y abrir las puertas a la solución de los problemas. Gobernar para todas y todos, pero especialmente para quienes menos tienen y más necesitan. Cuando se pierde, la solución más fácil es culpar a alguien externo. La solución más útil es pensar qué hicimos mal y qué está en nuestras manos corregir.

Pase lo que pase en los resultados finales y recuentos de última hora, creo que conviene restituir a la política la capacidad de responder a las necesidades y problemas reales de la ciudadanía, sin soberbia y con mucha voluntad de escucha y diálogo. Gobierne quien gobierne, debe saber que es sólo por un tiempo y que el poder sigue en manos del pueblo. Esa es la única nueva política y lo único nuevo en política.

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